Arturo Maximiliano - Caleidoscopio

1er año, los festejos y las marchas – Arturo Maximiliano

Llegó el primer año de la administración federal, un nuevo régimen importante para un grupo de mexicanos en busca de un cambio, pero también para muchos otros que querían dar un escarmiento a la clase política que había saqueado a este país o que no había sido congruente con sus planteamientos históricos de lo que harían una vez llegando al poder. Hasta diciembre de 2018, México había sido gobernado por dos partidos nada más, hoy uno con apenas 5 años de vida está al frente del gobierno.

Sin duda ha sido muy controvertido el actuar, el ejecutar o el dejar de hacerlo, de este nuevo partido en el poder y del propio Andrés Manuel López Obrador. Acciones como la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, la guerra contra el huachicol, el pleito con las constructoras de gasoductos, el plan de negocios de Pemex, así como los abrazos no balazos, forman parte de algunos de los temas más discutidos y algunos también muy criticados por los columnistas de distintos medios, la oposición y un sector de la población, principalmente aquellos que no votaron por el actual presidente.

Sin embargo AMLO no ha hecho nada que no haya advertido, tanto en sus discursos de campaña, como en su libro publicado previo a las elecciones de 2018. López Obrador es un hombre convicciones fuertes, algunas muy positivas como su vida austera que ha logrado reflejar en su administración, terminando con muchos de los excesos que se vivieron en gobiernos pasados y de los que ya estaban hartos los electores. Así también ha emprendido una lucha frontal contra la corrupción, sin necesidad de tanto andamiaje como se simuló en la administración pasada, dando ya resultados con las instituciones ya existentes.

Es evidente que en seguridad aún hay mucho por hacer y el presidente ha aceptado que no estamos en el mejor de los escenarios, sin embargo se mantiene como un pacifista, convencido que el problema no se arreglará declarando otra guerra frontal a la delincuencia organizada, sino atacando las causas de fondo, a lo que algunos se preguntan si esto podría ser factor para que se fortalezcancada día más las bandas de criminales, haciendo imposible revertir luego la delicada situación que se vive en varias partes de nuestro país.

La economía vive momentos difíciles, la recesión técnica es un indicador que falta ánimo en el consumidor, mismo queestá ausente en la inversión nacional o extranjera en fábricas y equipos, mientras quehubo subejercicio del propio gobierno federal. La ratificación legislativa del T-MEC para antes de que termine el 2019 sería sin duda una gran noticia para el gobierno y nuestra economía, ya que generaría un primer gran impulso a la certidumbre. También ayudará la propuesta de Hacienda de reactivar el gasto, de agilizarlo.

La gran ausente de esta transformación es la sociedad, no me refiero a la que organiza marchas o bloquea vialidades e instalaciones públicas, sino a los ciudadanos que, en general, tampoco cambiamos nuestros hábitos de conducta para hacer un mejor país. El amor por la patria es más que seguir a la selección nacional, se requieren acciones ciudadanas positivas dentro de su entorno inmediato. Las marchas son expresión de libertad ciudadana, pero pierden legitimidad con los colados que encabezan causas meramente político partidista. A veces son más reclamos que compromisos, porque también se requiere esto último de la sociedad para construir el país que queremos.

Por otro lado, corremos el riesgo de equivocar el diagnóstico si asumimos que la solución a todos los problemas están en manos de la federación. Varios gobiernos estatales y municipales han de plano dejado de hacer lo que les corresponde, y señalan como responsable al gobierno federal, con lo que se deslindan y pretenden que las cosas malas que hacen o las buenas dejan de hacer las pague otro políticamente hablando, mientras somos los ciudadanos quienes en realidad salimos afectados.

A un año del gobierno de AMLO, se mantienen las expectativas de cambio, algunos ya empiezan a darse, en otros aún no se visualiza claramente la estrategia. En este primer año, elpresidenteha dado muestras claras de que la austeridad llegó para quedarse, que la corrupción se está atacando y que le ocupa más, por el momento, plantear ingresos más equitativos que crecimiento económico que estoy convencido también vendrá. Así arranca el segundo año de la 4T.

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