Héctor Parra - Análisis y Reflexiones

Sociedad civil y AMLO, dos visiones distintas del país – Héctor Parra

Tanto organizaciones sociales como particulares idearon e iniciaron la promoción de una marcha en protesta por la violencia que vive México. Ésta se realizó este domingo 1º de diciembre. Al notar el éxito de la convocatoria ciudadana, dirigentes de partidos y algunos políticos decidieron sumarse a la convocatoria. No hubo discriminación, a fin de cuentas nadie, en su sano juicio, podría estar en desacuerdo con el objetivo de la marcha, por tal razón no hubo oposición a que se sumara a la convocatoria ciudadana la militancia del PAN y del PRD, entre otros.

Activistas sociales como Javier Sicilia, también promueven su propia marcha, pero para fecha distinta, será para el mes de enero. Sicilia advirtió que él no se sumaría a la marcha de este domingo, mostrando cierta molestia con el señor LeBarón, ya que habían acordado que ellos marcharían hasta entonces y no ayer, además sostuvo no estar de acuerdo en la suma de partidos políticos. Enfoques diferentes. Lo no referido por Sicilia, que la marcha del domingo se promovió para realizarse en todos los estados de la República Mexicana; y la marcha que él promueve, la de enero, sólo será en la CDMX. En el caso, ambas marchas no se repelen, por el contrario, parece que fortalecerán la petición al Presidente de la República: que cambie su errónea y equívoca política para combatir la violencia en México. A un año de distancia, más de 30 mil asesinados; este 30 de noviembre, se sumaron 14 homicidios violentos cometidos por le delincuencia organizada; y el Presidente de la República pidió ¿A él mismo? otro años más de plazo, para cumplir su promesa de bajar la violencia en México; primero fueron 6 meses y nada, llegó al año y nada, ahora pide otro años más, cuando seguro es que las cosas no cambiarán, la tendencia es seguir empoderando a los delincuentes.

Las movilizaciones no tienen porque dividir a los mexicanos; por el contrario, cualquier movimiento pacífico de protesta en contra de la violencia tiene su mérito, y debe ser apoyado al 100%. Es urgente, necesario, obligatorio que el gobierno de la 4T, con Manuel López Obrador al frente, reconsidere y valore la verdadera situación que aqueja al país y deje de menospreciar el tremendo problema, consecuencia de la preocupación de millones de mexicanos; el Presidente debe reflexionar en serio y, al menos, acuerde con su gabinete de seguridad, la posibilidad de cambiar la política al combate de la criminalidad que arroje mejores resultados, de los que hasta hoy son nulos. Es necesario que López Obrador no les imponga su criterio plasmado desde su campaña aquel inicuo programa faccioso de “abrazos y no balazos”, que ha dado como consecuencia la escándalos cantidad de más de 30 mil asesinados, sumado al incremento de otros delitos como los feminicidios, las violaciones, los robos, los fraudes, las extorsiones, los secuestros y más.

No son frívolas, mucho menos veleidades las movilizaciones, ninguna puede menospreciarse, nada de eso. Son, a la vez, movimientos sociales verdaderos, derivados del hastío social, promovidos por la sociedad organizada, quienes pueden convocar organizadamente a las marchas y así lo hacen. Los dirigentes de partidos políticos se sumarán a la convocatoria ciudadana, ellos no tendrían ningún eco políticamente; el objetivo de las marchas no son políticos, son expresiones de libertad y exigencia ante la enorme ola de violencia y que el Estado no ha sido capaz de resolver.

En contraste a la preocupación de los millones de connacionales, Andrés Manuel López Obrador organizó su “bailongo”, su “fiesta popular” en el Zócalo capitalino para “festejar” el primer año de gobierno ¿Tiene razón de ser? Sin embargo será un “festejo” tinto en sangre de más 32, 565 mil mexicanos asesinados, solo en el 1er año de gobierno. Sin lugar a dudas que son dos puntos de vistas totalmente opuestos de ver y vivir los problemas en México; uno festeja la mediocridad de su gobierno y suma a los “corifeos” que todo le aplauden; otros, los más, se duelen y conduelen por la tremenda violencia que azota al territorio nacional; molesta por la falta de empleos, el no crecimiento de la economía nacional, la desaparición de programas sociales que probaron sr un éxito, la cancelación de la obra del aeropuerto de Texcoco, etcétera.

Queda probado que los eventos del Presidente de la República tienen connotación mediática, nada qué festejar en realidad; su visión tiene enfoques y objetivos diferentes. A contrario sensu, la sociedad mexicana se organiza en movimientos sociales pacíficos (hasta ahora) que ponen en evidencia la molestia de millones de mexicanos hastiados de la pésima conducción del gobierno de la Cuarta Transformación, que prueba y demuestra la ineficiencia para gobernar. El mismo presidente López Obrador lo manifiesta con sus aseveraciones, para él es más confiable en su gobierno el honesto que el profesional en la materia, 10% de conocimiento y 90% de honestidad. Andrés Manuel aplica un criterio totalmente erróneo, equívoco, en la selección y contratación del personal a cargo de resolver los enormes problemas. Necesita de gente con un gran profesionalismo y conocimiento en la materia; la exigencia debe ser del 100% en ambos casos. Ahora entendemos el por qué México va tan mal. El Presidente de la República se ha rodeado de ineptos, inexpertos “chambistas” que no atienden eficiente y eficazmente los problemas. Definitivamente se trata de dos visiones distintas de país, con los mismos problemas.

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