Rocío Benítez - Zona de la Visión Perpetua

“Mi época fue bárbara y primitiva, pero poética”: Ernesto Cardenal – Rocío Benítez

“El alma es como una muchacha besuqueada detrás de un auto”, se lee en ‘Managua 6:30 p.m.’, de Ernesto Cardenal (Nicaragua, 1925). El mismo poema cierra así: “Y sI he de dar un testimonio sobre mi época/ es éste: Fue bárbara y primitiva/pero poética”.

Cardenal, poeta y sacerdote católico que levantó ámpula en la iglesia, al grado que el Papa Juan Pablo II le prohibió administrar los sacramentos en 1984, por apoyar la revolución sandinista. Y parecía imposible, pero el indulto llegó en este 2019. Aunque el mismo poeta había dicho: “Mi vocación no es esa de administrar los sacramentos, mi sacerdocio es de otro tipo”, aceptó amorosamente el indulto.

De visita a México, Ernesto recibió hace unos días en la Secretaría de Relaciones Exteriores, un homenaje, ahí dijo: “Mi poesía no es grande, en todo caso, es de una grandeza pequeña, quiero decir relativa y lo es por razones extraliterarias: por los temas que trata ordinariamente, que es por ser para los pobres y por la justicia social, para mejorar el mundo”.

Con un lenguaje místico, cotidiano, irónico, hermoso en su totalidad, Cardenal contempla la vida y la vida lo contempla a él, como uno de los escritores más lúcidos y asombrosos. He aquí una breve muestra de su poder poético.

EPIGRAMAS
ERNESTO CARDENAL

***
Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el Gobierno
por el que estoy preso.

***
Yo he repartido papeletas clandestinas,
gritando ¡VIVA LA LIBERTAD! en plena calle
desafiando a los guardias armados.
Yo participé en la rebelión de abril
pero palidezco cuando paso por tu casa
y tu sola mirada me hace temblar.

****
ORACIÓN POR MARILYN MONROE

Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Time)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso…

Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.

Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
–el de nuestras propias vidas –, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gángsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.

Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
¡contesta Tú al teléfono!

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