Juan José Arreola - Código Político

Politización del combate a la corrupción – Juan José Arreola

No tengo la más mínima idea sobre lo que habrá pensado Ricardo Valero al momento de robar un libro allá en Buenos Aires, Argentina, en octubre pasado. Lo que sí tengo claro es por qué el gobierno mexicano que preside Andrés Manuel López Obrador ocultó el hecho a pesar de haberse enterado en las siguientes horas de que sucedió.

La administración de la llamada cuarta transformación no soportó el cuestionamiento moral y ético que para ella significaba reconocer que su representante en el país del sur del continente americano había robado. Por eso pretendieron ocultar el hecho.

Y por eso, ahora que ya supimos de lo sucedido, López Obrador pidió clemencia para el ex priista y ex perredista embajador de México en Argentina, pillado después de ocultar el libro -de unos 200 pesos de valor- en un periódico.

Dijo el presidente que se trataba de una persona con una trayectoria limpia en política exterior. Se trata de un hombre con mucha cultura… una persona muy cercana a Porfirio Muñoz Ledo… Es un hombre mayor y por eso pidió “que no haya linchamientos públicos”.

El uso faccioso

Todo el argumental que esgrimió el mandatario mexicano estaba dirigido a defender públicamente a Ricardo Valero y, sin decirlo abiertamente, a exonerarlo de la falta cometida (robo, se llama el delito) debido a que es un político muy, pero muy cercano al presidente.

López Obrador y Valerio se conocieron en las filas del PRI; se reencontraron en el PRD y estrecharon coincidencias en Morena. Por eso y a pesar de que el embajador incurrió en un delito -que ya está demostrado- el presidente pidió clemencia para su amigo.

Lamentablemente, cuando el combate a la corrupción se politiza o tiene sus excepciones -como la que ahora nos ocupa- se encamina al fracaso. Eso le está pasando a Andrés Manuel.

El caso que ejemplifica la otra cara de este uso faccioso de la justicia y el combate a la corrupción, es el de la ex funcionaria federal, Rosario Robles Berlanga.

No sé, tampoco, si es o no culpable de lo que se le acusa. Eso lo deberá determinar un juez.

De lo que sí sé, es del trato que la “justicia” mexicana le ha brindado al mantenerla en prisión preventiva dictaminada por un juez que es pariente (sobrino) de una legisladora de Morena que mantiene una larga y escabrosa enemistad con Rosario Robles.

Si suponemos que existió la llamada “Estafa Maestra” y se demuestra que Robles Berlanga estuvo involucrada ¿Acaso ella sola hizo todo? ¿Nadie ayudó y no hubo cómplices?
Su detención, en las condiciones en que se encuentra y por el proceso seguido, claramente huele más a revancha política que a combate contra la corrupción.

Rectificar

El fin de esta telenovela policiaca del embajador de México en Argentina ya no tiene interés (Ni aunque Marcelo Ebrard diga que será destituido). Se perdió lo llamativo de la conclusión del caso en el momento mismo que Andrés López demostró que para él era más importante salvar a su amigo que refrendar los principios morales y éticos que han guiado su lucha por espacio de 20 años.

Su trayectoria y pensamiento político, que lo llevo a romper con el PRI y luego con el PRD, se ha dañado con esta defensa a ultranza. No debemos confundirnos e iniciar una discusión sobre el robo del libro y lo bajo que económicamente representa la sustracción del mismo.

Ese no es el tema. El asunto es que la pulcritud moral y la rectitud ética que ha pregonado el presidente mexicano se debilita de inmediato cuando de un amigo se trata.

Y si es así; si no se rectifica la postura discursiva adoptada, si no se entiende que se debe predicar con el ejemplo, que la lucha contra la corrupción es pareja y va contra quien incurra en ella, entonces no hay tal honestidad valiente y menos, cuarta transformación.

Periodista
Lic. en Periodismo Digital
Twitter: @juanjosearreola

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top