Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

Elecciones y el destino del Reino Unido – Niels Rosas Valdez

Mañana jueves tendrá lugar el evento electoral más importante para el Reino Unido (RU) tras el referéndum de salida de la Unión Europea (UE) de aquel – trágico – 23 de junio de 2016, cuando casi el 52% de los británicos votaron por salirse del conglomerado europeo de naciones, que dicho sea de paso aún no se ha concretado. El destino de la isla anglosajona será marcado con la victoria ya sea de los laboristas o de los conservadores, principales fuerzas políticas en estas elecciones generales, esto es, en la elección del primer ministro. ¿Qué ha pasado en la campaña electoral, quién tiene las de ganar y qué implicaría ello?

Como era de esperarse, las semanas que le sucedieron al inicio oficial de la campaña electoral han sido muy vertiginosas. Y digo desde que empezó oficialmente porque Jeremy Corbyn, líder del partido laborista, comenzó su campaña desde que aumentó su peso político de manera sustancial durante el mandato de Theresa May, quien hasta hace unos meses era la primera ministra del RU encargada de concretar un acuerdo de salida de la UE, cosa en la que falló rotundamente. Esta posición como contrapeso político, junto con la incapacidad de May de generar un consenso en Westminster con relación al Brexit, le permitió a Corbyn afianzarse como un candidato real en una posible elección general de generarse un voto de censura, lo que al final sucedió.Fue esa perseverancia del líder laborista la que le está permitiendo estar ahora en donde está: peleando de manera férrea el puesto de primer ministro, sin embargo, no todo está planchado para él.

La campaña electoral comenzó muy tranquila en el sentido de que ningún candidato atacó al otro, más bien se centraron en sus propuestas. Pero al paso del tiempo las presiones llenaron los ambientes de ellos, dando pie a la lluvia de críticas y ataques entre sí. El Brexit, el Servicio Nacional de Salud (NHSpor sus siglas en inglés), la creación de empleos, el cobro adecuado de impuestos a grandes compañías (Amazon, Facebook, Google, etc.), las pensiones, el cambio climático, entre otros, fueron temas quese hablaron tanto de un lado como del otro, llegando inclusive a ser tratados durante varios debates, sin mostrar a un claro vencedor en ellos y en los que en al menos uno Boris Johnson, primer ministro,dejó de asistir.
Pero a pesar de ello, Johnson no muestra que esté perdiendo un apoyo abrumador a causa de sus acciones y de las fallas e incapacidades con las que carga de su partido conservador referentes al acuerdo de salida de la UE. Uno pensaría que esto le daría una amplia ventaja aCorbyn, pero lo cierto es que no. Según los reportes de las encuestas más recientes, el primer ministroha podido recuperar la confianza de la gente, elevando su popularidad a tal grado que tendría el 43% de los votos por 33% de los laboristas en las elecciones de mañana. Diez puntos de diferencia suenan muy cómodos, sobre todo por cómo se han desarrollado las cosas en la campaña electoral y considerando lo polarizado que tanto Westminster como el público en general han estado desde el referéndum del Brexit. Pero los conservadores no deben fiarse.

Si gana Johnson es prácticamente un hecho de que el RU saldría del grupo de naciones europeas, situación que cada vez más personas han caído en cuenta que más que un avance es un retroceso avasallador. Esto refuerza la posición política de Corbynquien, si bien no está del todo en contra del Brexit, ha propuesto reevaluar la salida de la isla anglosajona de la UE, es decir, poner en desarrollo un re-referéndum del Brexit que permita a los británicos decidir con mesura – esta vez – si realmente lo desean o si se retractan de su juicio de 2016. A pesar de sonar muy bien esta opción, no deja de lastimar a la democracia, pues si ya el pueblo británico había elegido, correcta o incorrectamente, salirse de la UE, esa decisión por más mala o buena que sea debe respetarse y no buscar una alternativa, pues entonces no se estaría cumpliendo la voluntad el pueblo, elemento base de la democracia.

Todo parecería indicar que Johnson ganaría mañana, dando paso eventualmente al Brexit en enero de 2020. Pero en la política todo puede pasar, y esos diez puntos de diferencia en la encuesta pueden no reflejar la realidad y dar una sorpresa a propios y extraños. La decisión que los británicos van a tomar mañana es, desde mi opinión, más trascendental que la de 2016, pues no estamos hablando de unas elecciones de primer ministro comunes, sino una elección que marcará la vida de las generaciones venideras de los británicos, así como la posición del RU en el esquema internacional de aquí en adelante hasta que alguien tenga otra ocurrencia (como a David Cameron con el referéndum) o hasta que algún político mejore las condiciones del país. La decisión está en millones de británicos.

Escritor, historiador e internacionalista
@NielsRosasV (Twitter)
niels.rosas@gmail.com

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