María Alemán - Punto y Coma

Y la culpa no era mía… – María Alemán

Pocas veces la opinión pública se ha visto tan dividida e insensible a la vez, esto después de lo acontecido en la intervención convocada a mediados de agosto de este año en CDMX específicamente a las afueras de la Secretaría de Seguridad Ciudadana donde se dieron cita diversos grupos de mujeres organizadas en torno a una misma lucha. Ante la crítica banal y desinformada se replicó en esencia la misma respuesta: “…nuestro reclamo fundamental es al Estado que no ha dado respuestas y el emblema fundacional del estado mexicano es el ángel de la independencia, si necesítanos llamar la atención para que el estado responda nuestras demandas lo podemos hacer así o como se nos dé la gana”. Todas las formas de lucha son respetables y lo único verdaderamente inaceptable es cualquier intención que pretenda acallar y calificar lo que no se entiende.

¿Hay algo que genere más rabia e impotencia que darle más importancia a las cosas que a la vida? las lecturas políticas reduccionistas tampoco tienen cabida, es importante entender que las distintas intervenciones llevadas a cabo en la capital de nuestro país no son para desestabilizar gobiernos -cualquiera que sea el titular-, no nos afanemos con comentarios simplones que desvían la atención de lo verdaderamente importante.

El viernes 29 de noviembre miles de mujeres se reunieron en la plancha del zócalo de nuestra capital dejando ver una tremenda capacidad de organización, fue una intervención que dejó saldo blanco pero el eco de las miles de voces al unísono fue capaz de llegar hasta el alma de cualquier persona con un mínimo de empatía.

En varias ocasiones he podido dejar en claro mi postura ante un tema tan sensible como lo es la violencia de género, -cualquiera que esta sea- hoy, con mucho gusto puedo compartir que mi iniciativa en materia de violencia obstétrica se aprobó el jueves pasado por el pleno de la Cámara de Diputados, esta semana aprobamos las reformas necesarias que tipifican y sancionan la la violencia política de género; todas y todos estamos en posibilidad de hacer algo, cada quien desde su trinchera.

Soy una convencida de que todas y todos podemos aportar algo significativo que permita reducir la brecha y la violencia de género, hoy tengo la fortuna de incidir de manera directa en el fortalecimiento de nuestro marco legal, sin duda es un tema tan complejo como arraigado donde el marco legal sólo el primer paso, pero de eso se trata de ir avanzando, las intervenciones no son ni el principio ni el final de esta lucha, pero sí el lugar donde mujeres valientes se hacen escuchar aunque todavía muchos prefieran hacerse de oídos sordos.

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