Eric Rosas - La onda plana

¿Qué haremos hoy, Cerebro? – Eric Rosas

La física es la disciplina científica concerniente a la naturaleza, estructura y propiedades de la materia, desde las escalas ínfimas de las partículas elementales, hasta las del universo mismo. Dicho así, pareciera que la física es una actividad que poco aporte tendría en la generación de riqueza, pero nada está más alejado de la realidad, pues la física se encuentra en la esencia de muchas de las tecnologías fundamentales, para las economías de los países más avanzados del mundo.

Hace unos días la European Physical Society – la Sociedad Física Europea –, EPS, hizo público el informe titulado “The Importance of Physics for the Economies of Europe” – “La importancia de la física para las economías de Europa” –, estudio cuya realización condujo el Centre for Economics and Business Research – el Centro para Investigación en Economía y Negocios –. Este estudio consideró a los 28 países de la Unión Europea, además de Islandia, Noruega y Suiza; abarcó el periodo del 2011 al 2016; y analizó 72 subsectores industriales, de la lista de 700 que comprende la Nomenclatura Estadística de Actividades Económicas de la Comunidad Europea (NACE), en los que las tecnologías físicas y el expertise de los físicos, resultan esenciales para su existencia; y entre los que destacaron sectores especialmente importantes, como la manufactura avanzada, las tecnologías de la información y la comunicación, y los servicios profesionales científicos y técnicos.

Los principales resultados del informe se centran en indicadores relacionados con la generación de empleos altamente calificados y remunerados; con la aportación de las industrias basadas en la física, a los ingresos totales de cada nación y del conjunto de países; con la proporción de valor agregado bruto (VAB) y con el impacto multiplicador de la física en este VAB. Todos muestran la importancia económica que tiene esta disciplina en aquellas economías basadas en el conocimiento, cuyos nombres seguramente están ya flotando en nuestras mentes, pues son países cuyas sociedades están inoculadas con el gen del conocimiento.

En lo que respecta a la aportación que las industrias basadas en la física tienen en los ingresos de la economía de los 31 países estudiados, su porcentaje promedio alcanza el 16% de los ingresos totales de la economía del conjunto de naciones; aunque cabe destacar en las economías alemana, británica, francesa e italiana, se alcanzan las mayores participaciones, de 29%, 14.2%, 12.9% y 10.4%, respectivamente. Este ingreso muestra una tendencia creciente de 2011 a 2016, aunque con altibajos intermedios en el periodo, pasando de 4.45 a 4.82 millones de millones de euros; y también genera un VAB que supera los 1.45 millones de millones de euros anuales, lo que representa más del 12 % del VAB conjunto, fracción superior a las de sectores como el financiero, la construcción o las ventas. Las exportaciones de bienes y servicios basados en la física contribuyeron, en promedio, con el 44% de las exportaciones totales de las 31 economías, destacando Alemania e Italia, con el 53% y el 36 %, respectivamente.

La física también provee de buenos empleos, cuyos 17.8 millones de profesionales acapararon en 2016 el 12% del mercado laboral en Europa; principalmente en la manufactura avanzada (48.9 %), los servicios profesionales científicos y técnicos (20.6%) y las tecnologías de la información y la comunicación (9.6 %). Este numeroso talento generó un ingreso anual promedio por empleado de 253 000 euros y un VAB anual promedio por empleado de 90 800 euros, ambos durante el periodo estudiado. Con estos números, no es difícil de entender que los más de 500 mil graduados y posgraduados en física, hayan sido de los profesionales más empleados en Europa entre 2011 y 2016.El efecto multiplicador de la física también es considerable pues, en el periodo analizado, cada euro invertido en productos y servicios basados en la física, produjo 2.64 euros en el resto de la economía europea; mientras que cada empleo en física, soportó otros 3.34 puestos de trabajo en el resto de los sectores. Con tales evidencias, no se entiende por qué México, sigue postergando su transformación en una economía basada en el conocimiento.
Lo anterior, dicho sin aberraciones.

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