Eric Rosas - La onda plana

Internet del futuro – Eric Rosas

Las nuevas y crecientes necesidades de comunicación y manejo de la información, como el Big Data, la Industria 4.0, el Internet de las Cosas – Internet of Things, IoT – y los próximos vehículos autónomos, imponen requisitos extraordinarios en cuanto a la velocidad y capacidad de procesamiento y de trasmisión de información, capaces de soportar velocidades de descarga de hasta un millón de millones de bits por segundo (1 000 Gbps o 1 Tbps), que no podrán ser mitigadas con la tecnología de redes en funcionamiento en la actualidad.

Es por este motivo que la gigante asiática Huawei Technologies presentó en septiembre pasado a Da Vinci, una nueva arquitectura de cómputo capaz de soportar la inteligencia artificial en todos los escenarios: dispositivos, terminales y nube. Esta nueva arquitectura, en conjunto con sus microprocesadores, que cubren ya toda la gama de posibilidades – Kunpeng para cómputo de propósito general; Ascend para inteligencia artificial; Kirin para dispositivos inteligentes; y Honghu para pantallas inteligentes –, atiende todas capas tecnológicas del sector: desde la producción de microprocesadores; la infraestructura de interconexión de redes; la producción de dispositivos como computadoras, tabletas, teléfonos inteligentes y los futuros “dispositivos vestibles”; y hasta los servicios de almacenamiento de datos en la nube.

La nueva arquitectura tecnológica incluso demostró su poder de cómputo con el clúster para entrenamiento de inteligencia artificial Atlas 900, que pudo resolver una rutina de prueba en tan sólo 59.8 segundos, diez segundos más rápido del tiempo que le toma al estándar de esa industria, el modelo ResNet-50.

Ante esta demostración del poderío tecnológico que ha alcanzado la principal transnacional china del sector, la reacción en la Casa Blanca fue de una alarma máxima y de inmediato puso a funcionar distintas estrategias encaminadas a recuperar la hegemonía tecnológica en esta industria, que representa no únicamente cuantiosas ganancias, sino también el núcleo mismo de la seguridad de la nación de las barras y las estrellas.

El mensaje fue claro, todo el sector de la información y las telecomunicaciones de los Estados Unidos de América deberán, de inmediato, forzar el paso para recuperar la vanguardia en el desarrollo tecnológico y la innovación en sistemas de transmisión, amplificación, interrupción, ruteo, cómputo, distribución, etc., que conformarán las redes ópticas del Internet del futuro, que será el que mueva la información del mundo entero en los próximos años y permitirá que la Industria 4.0, el IoT, el Big Data, etc., puedan funcionar de manera óptima y mejor que la propuesta de sus contrapartes orientales.

Al frente salió ya la estadounidense Cisco, que es la única transnacional americana, con capacidad para atender todas las capas tecnológicas del sector. Antes de finalizar diciembre, Cisco replicó el anuncio chino de meses antes. Anunció que su nueva plataforma tecnológica abrirá tres frentes de desarrollo: el software, el silicio y la óptica – que en realidad es fotónica –, y presentó también su nuevo microchip ASIC Q100 y la serie de componentes que lo habilita. El ASIC Q100 es el primer resultado de la inversión de 320 millones de dólares americanos, que Cisco hizo en 2016 con la compra de la start-up israelí Leaba Semiconductor.

El nuevo chip ofrece una versatilidad sin precedentes al tener la capacidad para funcionar ya sea como interruptor, ruteador, etc. Sin embargo, esta no es la principal ventaja del nuevo micro procesador, sino que su consumo de energía ¡ha mejorado por un factor de 15! Esto significa que el nuevo ASIC Q100 consume una quinceava parte de la energía que necesitan los chips similares actualmente disponibles en el mercado, fracción que volverá sumamente rentable a sectores como el de los centros de datos que, en nuestro vecino norteño, en el 2018 utilizó el 4 % de la energía eléctrica de ese país. Con este flamante ariete fotónico, el Internet del futuro ha visto la luz, literalmente. En los años por venir, la capa de tecnología fotónica que habilitará al ASIC Q100, conformada por la serie 8000 de productos de Cisco, transportará la información, la voz y el video, a la velocidad de la luz.

Lo anterior, dicho sin aberraciones.

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