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Por su preferencia sexual, Edmundo sufrió discriminación y mensajes de odio

Reportaje: Patricia López Núñez/EnLaLupa.com

Fotos: Guillermo González/EnLaLupa.com

Los prejuicios fueron el mayor obstáculo a vencer para que Edmundo se aceptara “como sabía que era desde el kínder”, cuando escuchaba que “todos los gays eran drogadictos, alcohólicos, promiscuos” y él no quería ser eso, esos mensajes lo lastimaban, así que inició un largo camino para aceptarse y enfrentarse a la ignorancia desde el activismo.

“Yo lo creía, porque lo oía en la iglesia, en las calles y luego me insultaban porque no entraba en el marco de cómo deben ser los hombres, no me gustaba el futbol, me juntaba con las niñas y todos me señalaban, me decían ‘eres gay’. El momento más difícil fue en la secundaria, no quería ni salir al recreo, porque me enfrenté a la discriminación por el sobrepeso y por mi orientación sexual”, recuerda.

Edmundo Ramos pasó de vivir ‘en el clóset’ toda su adolescencia y rechazar lo que sentía, a aprender a quererse y encontrar en el activismo una manera de difundir un mensaje de respeto, desde organizaciones como SOS Discriminación o el Frente Queretano por el Derecho a la No Discriminación y a Favor del Estado Laico.

Negar quien eres es morir en vida

Se “salvó a sí mismo” en la preparatoria Norte de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), donde se enamoró, sin decírselo a nadie, ni siquiera a su propio amigo, así que sufrió mucho. “Todos veían que éramos muy amigos y decían que éramos novios, pero quedó así, porque podía tener consecuencias, y como me guardaba todo eso, me empecé a enfermar, me desmayaba, como si mi cuerpo me exigiera decir quién era y me daba miedo”, agrega.

En aquel momento recurrió a la terapia y empezó a bailar, incluso a jugar futbol, hasta que decidió estudiar comunicación, con el único fin de aprender a utilizar el lenguaje para que nadie más sufriera discriminación. Quería ser la voz de losexcluidos, de quienes enfrentan el mismo dolor de que los señalen por “ser diferentes”.

“Mi familia tenía una gran carga por lo religioso, yo no podía decir qué me pasaba. Había verdades entendidas, como ‘ya sabemos, pero no toques el tema’, era difícil porque a veces lo utilizaban también cuando se enojaban y lo hacían para lastimarme, tu propia familia quiere usar eso, el decir: ‘le voy a decir a tu padre que andas con alguien’, como ‘te descloseto y las consecuencias son duras’. Hasta los 20 años le pude decir a mi mamá, porque me enamoré otra vez y lo quería compartir, era importante para mí. Mi hermana la más chica era más sensible y cercana y les dije que en Guadalajara me había enamorado de un muchacho y con el apoyo de mi hermana, mi mamá dijo que querían que fuera feliz, eso me fortaleció”, narra.

Apartir de ahí decidió prepararse y se acercó a las organizaciones sociales,sobre todo a la sexóloga Anabel Ochoa, con quien aprendió a romper los prejuicios y decidió trabajar con los jóvenes, porque en la juventud puedes rescatarte a ti mismo si consigues herramientas en contra de la violencia que se vive.

Agresiones y prejuicios

Sabe que sin esas herramientas y la intervención correcta, los jóvenes también pueden ser homofóbicos y eso es muy peligroso. Como ejemplo, recuerda una de sus experiencias más terribles: cuando acudió a una fiesta con varias chicas lesbianas, heterosexuales y gays. Los chicos que estaban en otra fiesta, en una casa de enfrente, intentaron “ligar” a las chicas lesbianas y como no lo consiguieron,“nos fueron a atacar”.

“Incluso atacaron a los heterosexuales, intentábamos hablar con ellos pero decían: ustedes son jotos, hay que desaparecerlos, acabarlos y nos metimos todos a la casa, pero agarraron cobijas y las quemaban para tirarlas dentro, querían darle a un tanque de gas, intentando lastimarnos y los heterosexuales vivieron esa homofobia, ese odio, porque para los que estaban afuera, todos eran gays”, expresa Edmundo.

Eso pasó hace más de 15 años, pero él no lo olvida porque fue testigo de la violencia que causa la homofobia, por eso le asusta cuando alguien, desde un puesto importante, replica los mensajes de odio que afectan a otros, a pesar de que “las personas no odian a los homosexuales, no odian a los indígenas, no odian a las mujeres, sino a los prejuicios, las ideas negativas y las etiquetas que nos colocan y mientras odies, puedes llegar a matar, por eso hay que tener cuidado con los discursos de odio, porque generan la muerte, por más sutil que sea el discurso”.

Aunque las nuevas generaciones, confía, tienen menos prejuicios y están más abiertos al respeto, considera que las personas más grandes intentan imponer sus ideas y sus miedos, sin pensar que eso es muy peligroso cuando se quiere construir con base en la inclusión y los derechos humanos.

“Siempre escuché que los homosexuales y las lesbianas no teníamos valores, pero los tenemos y la orientación sexual no determina el tipo de persona o de acciones que haces en tu vida, sino esos valores, que tienen que ver primero con respetarte a ti mismo, porque ahí pones límites a quienes te quieren lastimar”, insiste.

Trabajo desde el activismo

Desde el activismo, trabaja con jóvenes en diferentes escuelas y en talleres para brindar información sobre los derechos de las personas de la diversidad sexual, así como para crear brechas de respeto en las que todos puedan sentirse seguros y libres.

Se trata, dice, de vivir en paz, con amor y con libertad, así que le emocionantodos los intentos de enseñar eso a los jóvenes y le sorprende que cada vez existan más espacios para hablar de la diversidad, como la telenovela que mostró el enamoramientode Aristemo en un país donde se asesina por odio a las personas de la diversidad sexual.

Eso le da esperanzas a Edmundo. Aunque lamenta que hace años tuviera que callar su derecho a manifestar sus afectos, ocultar a quien amaba y lo que sentía, porque era vivir con una condena interna, “como morirse en vida”, hoy cree que este tiempo le permitió conocerse y que “la vida me está dando la oportunidad para encontrar a alguien con otro proyecto de vida similar y nos acompañemos sin violencia y más aceptados”.

Querétaro, con antecedentes fuertes de discriminación por preferencia sexual

Desde el 1 de octubre de 2018 a diciembre de 2019, el Instituto Municipal para Prevenir y Erradicar la Discriminación de Querétaro atendió 6 casos de presunta discriminación, informó el vocero del Frente Queretano por el Derecho a la No Discriminación y a Favor del Estado Laico, Walter López.

De esos 6 casos que recibieron asesoría, 5 fueron por discriminación en los matrimonios entre personas del mismo sexo y uno más por discriminación en espacios públicos.

Los datos, dice Walter López, muestran que el problema de ladiscriminación está vigente en el municipio de Querétaro. Como muestra de lograve que puede ser esta discriminación, recordó que desde 2005 el estado deQuerétaro cuenta con varios ejemplos de violencia e incluso muertes en contrade las personas de la diversidad sexual.

Entre esos casos se encuentra el asesinato de Octavio Acuña en junio de 2005, activista gay que exigía ponerle un fin a la intolerancia. Acuña Rubio recibió seis puñaladas y se descartó el móvil de robo que se señaló en un principio.

Casos históricos de asesinato

“Hay casos históricos, como este de 2005 cuando asesinan a Octavio, en un clima de ataque a la comunidad LGBTTIQ+, a los primeros activistas que salían a hablar del tema y fue la respuesta de los grupos antiderechos que no son capaces de entender la diversidad”, puntualizó.

Además, señaló el caso de los golpes que recibió un joven por su preferencia sexual en agosto de 2015, a quien abandonaron en una parada decamión ubicada en avenida Zaragoza, con el mensaje “soy puta, maricón”, escrito en su torso. Apenas un mes antes, diversas organizaciones denunciaron la agresión con un machete a otro joven por su preferencia sexual.

En noviembre de 2017, insistió, se presentó una agresión a seis trabajadoras sexuales transgénero a la altura del motel Venus. De acuerdo con las organizaciones se trató de la segunda agresión ese mismo mes, por lo que pedían la protección a las autoridades.

Según cifras de la Encuesta Nacional sobre Juventud y DiscriminaciónLGBTTIQ+, el 61.4% de los jóvenes mexicanos fue víctima de violencia y discriminación por su orientación sexual o identidad de género.

Cada avance por la igualdad, recibe un intento de frenarla

Para Walter López todas estas son reacciones de miedo y de ignorancia de grupos que se refugian en el pasado ante los cambios sociales en favor del respeto a la diversidad, con el pretexto de que hay valores religiosos que señalan todo en blanco y negro.

“Siempre hay esta historia: a un avance por la igualdad, hay una contrapartida de los grupos anti derechos tratando de frenarla”, advirtió, al recordar que en 2016 la propuesta presidencial de Enrique Peña Nieto de reformar el artículo 4 para reconocer todos los derechos a las parejas del mismo sexo, se dio una “gran avalancha con manifestaciones de grupos anti derechos por todo el país y desde los púlpitos en muchas iglesias”.

Esas manifestaciones dejaron 15 asesinatos durante los 15 días después de esas marchas, “uno por día”, ninguno de ellos en el estado de Querétaro, pero sí en puntos cercanos como Guanajuato. “Los discursos de odio alientan y matan”, recalcó el activista.

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