Andrés Garrido del Toral - Memorias Peregrinas

Crear la Biblioteca de Querétaro, una necesidad impostergable – Andrés Garrido del Toral

Crear la Biblioteca de Querétaro dentro de la UAQ y desde ella es mi sueño de vida y por lo tanto se lo expuse a la doctora Tere García Gasca, rectora de mi Alma Mater. Esta institución no existe a pesar de que ya hay la Biblioteca Michoacana, la Biblioteca de Jalisco, la Biblioteca de México y la Biblioteca Yucatanense. La biblioteca más importante del estado la tenemos en el Centro Cultural Gómez Marín en una colección que abarca de todo, que no es especializada en temas queretanos, además de no recibir más libros –ni en donación porque ya no hay espacio físico.

La Biblioteca de Querétaro tendría como objeto ser un centro de documentación especializado en autores y temas del estado de Querétaro y albergaría libros, material digital, planos, mapas, fotografías, audios, archivos y cualquier clase de documentos que contengan información sobre nuestra entidad, de cualquier época y especialidad científica y artística, es decir, no sería exclusivamente histórica sino multidisciplinaria e interdisciplinaria, donde no solamente se ofrecería la consulta sino que habría además de bibliotecarios varios investigadores científicos para procesar la información allí guardada y publicar libros.

¿Dónde podría instalarse la Biblioteca de Querétaro? Pienso que el lugar más práctico y más barato es la casa de José Guadalupe Ramírez Álvarez, sita en Escobedo 67, la cual tiene en custodia la UAQ. En tiempos del rector Gilberto Herrera Ruiz, éste se acercó al edil Marcos Aguilar Vega para que a cambio de siete o nueve millones las autoridades municipales se quedaran con la casona, le metieran a la remodelación que no va más allá de seis millones (no presenta daños estructurales a decir de especialistas universitarios), pero no hubo decisión del munícipe.

Para mí esta sería la opción de inmueble más afortunada, ya que se crearía un gran centro cultural como lo es el proyecto de Biblioteca de Querétaro y se cumpliría la última voluntad del insigne educador de destinar sus bienes para becas en favor de alumnos pobres.

El acervo bibliográfico y documental se formaría con base en donaciones y excepcionalmente por compra gubernamental y universitaria, aunque también se firmarían convenios de colaboración y contratos de usufructo. Andrés Garrido del Toral, Gabriel Rincón Frías y David Rafael Estrada Correa estamos ya decididos a donar nuestras respectivas bibliotecas. ¿Quién más dice yo?

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