Andrea Sosa - Navegando entre Letras

Curar, de Carmina Flores – Andrea Sosa

Continuando con la subsección “Navegando en el abecedario”, les presento a Carmina Flores: una joven (increíble) queretana con 17 años de edad. Antes de que ella nos comparta su presentación, sólo quiero mencionar que éste es un escrito muy profundo y que les hará reflexionar más allá de lo que es la sociedad, llegando al punto de centrarnos por algunos minutos en nosotros mismos. Recordemos que para ser la admiración de alguien más, tenemos que admirarnos primero.

Recapitulando, si quieres ser partícipe de esta columna, contáctame por Instagram como @navegando_letras o @andrea.sr02 y en twitter como @navegand_letras

Andrea Sosa

Algo sobre Carmina

Cuando escribo me gusta que la gente que me lea se sienta incluida y de alguna forma identificada, creo que no suelo escribir sobre cosas muy profundas, más bien, me gusta escribir de cosas o sentimientos simples y darles un significado profundo, más allá de una simple definición.

Me gusta compartir la felicidad con la gente que me rodea, reírme de mi misma y quien sabe, si algún día alguien me ve de lejos lo más seguro es que: 1.- voy a estar riendo como loca con amigos, 2.- leyendo, 3.- escuchando música o 4.- (mi preferida) leyendo mientras escucho música.

C
Curar

“Para que cambien las cosas, debes cambiar tú primero” (Grad, M. 1998).

Curar, una palabra que puede aplicar en distintas circunstancias, pero siempre haciendo referencia a ayudar o hacer sentir mejor a alguien, sea interna o externamente.

A veces, las personas no lo piensan muy claramente y quieren actuar como salvadores de todos aquellos que no se sienten bien, quieren ser un superhéroe de la vida real, y eso no es malo, de hecho, se agradece, hacen sentir a las personas queridas y escuchadas. Pero algunas veces, los propios superhéroes olvidan escucharse, olvidan sentirse queridos y ahí es donde surgen los problemas.

En ocasiones, las personas quieren ayudar a otros cuando ni siquiera ellos mismos pueden ayudarse, quieren acabar con un infierno ajeno cuando ni siquiera pueden terminar con el propio.

Para curar (o intentar curar) a alguien primero tenemos que curarnos a nosotros mismos, escucharnos antes de escuchar a los demás y eso es algo que la gente olvida, y es difícil, porque preferimos vivir en los problemas de otros para olvidar los nuestros y al final lo único que tenemos es a un loco ayudando a otro.

Escucharnos a nosotros mismos en un trabajo muy complicado, porque las respuestas a nuestros problemas internos están en nuestro interior, pero no queremos ver lo que realmente está sucediendo y no nos damos cuenta de que nosotros tenemos la cura.

Las personas dicen “el tiempo lo arregla todo” pero a veces no es así; en ocasiones el tiempo sólo hace que la herida empeore y sea más difícil de sanar, nuestra responsabilidad es limpiar esa herida y tratarla para que sane adecuadamente, y aunque las heridas dejan marca, podremos mirar al pasado y saber que a pesar del dolor que sentíamos interminable en ese momento, la marca nos recuerda que sin importar todo lo sucedido aprendimos una lección y ahora es solo parte de nosotros y nuestra historia.

Cuando todos empecemos a escuchar y sanarnos, será mucho más fácil ser un superhéroe para los demás, dejaremos que el apoyo fluya de una manera más fácil ya que de alguna forma nos sentiremos más libres y comprenderemos que en una sociedad llena de odio y conflictos lo mejor siempre será predicar con el amor, de esta forma podremos crear un cambio positivo ya que no habrá más locos, sino superhéroes ofreciendo sus servicios a la sociedad para curarnos entre todos.

Carmina Flores

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