Daniela Salgado - Lo que no se mide no se puede mejorar

Insabi: un programa sin pies, ni cabeza – Daniela Salgado

El primer día de este año arrancó el Instituto de Salud Para el Bienestar (Insabi) que sustituye el Seguro Popular, programa que vio sus primeros destellos con las reformas a la ley y la aplicación en el 2003 durante el sexenio de Vicente Fox, pero finalmente se consolidó con resultados en todo el país en la administración de Felipe Calderón.

El Seguro Popular y el Insabi, como todos sabemos, tiene el propósito de otorgar atención médica a la población en condiciones más vulnerable del país, aquella población que no contaba con seguridad social.

Sin embargo, la propuesta planteada por el gobierno federal en sus primeros días ha dejado a la luz su vulnerabilidad y los riesgos que podrían dejar a más de 53 millones de personas en este país sin la gratuidad en los servicios de salud.

Este es un tema urgente que debe ocuparnos y en la medida que hagamos públicas sus debilidades lograremos que se implementen las acciones y recursos necesarios para mejorar la calidad de vida de los grupos sociales más vulnerables de este país.

Antes de explicar cualquier riesgo que pudiera presentar el Insabi, quiero aclarar que la universalización de los servicios de salud es una decisión política y socialmente correcta sin lugar a dudas y no está a discusión; sin embargo, al igual que otras políticas de la Cuarta Transformación, parecen ser producto más de decisiones voluntariosas, que del diseño de un Insabi con sustento normativo, financiero y operativo viable.

Esto puede condenarlo a convertirse en una riesgosa ilusión, como ha venido sucediendo en los primeros días de su operación, donde ha aumentado el desabasto de medicamentos y el costo de servicios médicos.

Hoy parece más lejana que nunca la gratuidad cuando hemos escuchado al Presidente de México reconocer que ésta podrá lograrse hasta finales del presente año.

Además de la oposición de algunos gobernadores, entre los que se encuentra el de Querétaro, Francisco Domínguez, para firmar el acuerdo de colaboración, existen otros problemas que me atrevo a enlistar a continuación:

° El gobierno federal no ha establecido el esquema de financiamiento.

° El Presupuesto de Egresos de la Federación no establece el monto de los recursos para el Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud.

° No está claro el proceso de afiliación al Insabi y los criterios de elegibilidad.

° El peor error es la falta de planeación, que le permite precipitadamente desaparecer el seguro popular y poner en marcha el Insabi.

Los invito a la reflexión:

No es posible que los enfermos que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad paguen el precio de la improvisación y la irresponsabilidad del gobierno federal.

Los cobros por servicios de salud a la gente más pobre son ilegales, la ley señala que las cuotas de recuperación guardarán una proporción con los ingresos de los usuarios, debiéndose de eximir de cobros si carecen de recursos.

Se requieren medicamentos que permitan mantener su expectativa de vida a personas que lamentablemente padecen cáncer o VIH.

Y finalmente hay una gran angustia en los pacientes y sus familias, y en los empleados de lo que fue el Seguro Popular que no tienen información sobre su futuro laboral.

Reitero la solicitud al gobierno federal para que transparente en el menor tiempo posible las reglas de operación del Insabi y la gratuidad que comprometió el Presidente de México.

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