Norman Pearl - Poder popular

¡El presidente López Obrador sin “istas” que le sujeten! – Norman F. Pearl

La cámara alta estadounidense resolvió en una votación 89 a 10 a favor de la implementación del T-MEC. El documento fue turnado al presidente Trump para su promulgación.

Será en el mes de Abril cuando se viva el mismo proceso en el parlamento canadiense, sin que se vislumbren sobresaltos en el camino.

Una vez que entre en vigor el T-MEC quedará sustituido el tratado comercial que se mantiene vigente desde el 1 de Enero de 1994.

El presidente López Obrador sintetiza los beneficios con éste razonamiento: “Lo principal, confianza en México para la llegada de inversiones y empresas. Que haya trabajo con buenos salarios, que haya bienestar para nuestro país y su pueblo”.

¡Esas fueron las noticias destacadas que todos esperábamos!

Con la aprobación del senado norteamericano se derrumba aquel pronóstico pesimista de la oposición cuando aseguraban se “caería” un eventual tratado por las características ideológicas del nuevo gobierno.

La llegada de la izquierda al poder en nuestro país ha sido con respeto irrestricto por la propiedad privada, las empresas y sus inversiones. Este comportamiento, que resulta inaudito para una oposición delirante y enfermiza, no lo es para el resto de la población que se felicita por haber generado o estar viviendo un inédito cambio con justicia.

Alguna vez, le preguntaron en la calle al presidente electo si seríamos como Venezuela. El presidente contestó con otra pregunta: ¿Por qué no nos comparan con Noruega?

En los países nórdicos cohabitan de manera ejemplar, un empresariado poderoso con amplia justificación social, pues pagan altos impuestos y sueldos decorosos. Son responsables junto a sus trabajadores, en la necesaria generación de la riqueza. Por otro lado, los orígenes ideológicos de sus gobiernos pueden ser hasta irrelevantes pues la meta compartida será siempre garantizar un envidiable bienestar social a sus poblaciones. Una constante en esas naciones es la dramática disminución en la corrupción.

Estos países exitosos han elegido sin dogmatismos lo mejor de cada propuesta que favorezca a sus habitantes.

Como podemos observar, es imposible encasillar a esos estados del Báltico en algún pensamiento político definido. Confirmando, eso sí, que cuentan con altas calidades de vida.

Estoy seguro, el presidente López Obrador conoce la historia, su evolución, y los esfuerzos en el mundo para mejorar las condiciones de vida de quienes lo habitamos. Quiero suponer es por ello está adaptando o inventando alternativas de gobierno “híbridas” en sentido político y económico.

He tenido la fortuna de poder contrastar “in situ” diferentes sistemas sociopolíticos en sus “gloriosos días”: Estados Unidos, la antigua URSS, Cuba, La España de Franco, la de Felipe González. Chile de Allende y de Pinochet, con un sentido crítico y propositivo, y en ningún caso encontré una plena satisfacción de sus ciudadanos.

Mucha gente en México ha querido descifrar la ideología primaria del presidente haciendo sin más sus conjeturas: anarquista, comunista, socialista, capitalista, nacionalista, socialdemocráta…

¡Yo creo nuestro presidente es todo eso y algo más!

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