Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

Huawei conquista el Reino Unido – Niels Rosas Valdez

Ayer el Reino Unido (RU), al mando del primer ministro, Boris Johnson, ha decidido permitir a la compañía trasnacional de telecomunicaciones Huawei continuar siendo usada en la isla anglosajona. No obstante, el gobierno británico ha enfatizado las restricciones con las que puede operar la empresa china. ¿Cuáles son estas restricciones y qué significa esta decisión de Johnson para Europa, Estados Unidos de América (EUA) y el mundo?

La historia de Huawei en los últimos 14 meses ha sido toda una novela. Primero Meng Wanzhou fue arrestada en Vancouver, Canadá, a petición del gobierno estadounidense liderado por Donald Trump. Esto significó un mensaje y un golpe para el gobierno de Xi Jinping, puesto dicho arresto no se trataba sólo de la jefa financiera de la compañía china, sino que era la hija del dueño, Ren Zhengfei, un actor muy cercano al presidente chino, es decir, Huawei es ampliamente usado por el gobierno del país de los ríos azul y amarillo para sus actividades dentro y fuera de su territorio.

Posteriormente el gobierno de EUA estableció como un tema de amenaza a su seguridad nacional el uso de dispositivos Huawei, señalando que podían robar información personal, además de otras funciones que podían causar un mal a la sociedad estadounidense. Cuán efecto dominó, varios países alrededor del mundo siguieron las medidas de Trump, prohibiendo y bloqueando el uso de los dispositivos de la empresa china en su territorio. Ejemplos de esto fueron Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Japón, entre otros. El RU no bloqueó el acceso de la 5G, pero estableció restricciones precisas de su uso en territorio británico, seguramente con la intención de monitorear y verificar cuál era el real comportamiento de esta nueva red.

Pero la realidad no era – necesariamente – que la 5G de Huawei podía interferir en los dispositivos para robar información personal, sino que el desarrollo tecnológico de China había superado categóricamente al de su contraparte de EUA, lo que aterró aTrump. Hoy en día él sigue con la misma política hacia la compañía trasnacional china, en contraste a varios países que ya han aceptado el uso de la 5G o que en ningún momento la bloquearon, como han sido Alemania, Francia, Indonesia, Rusia, México, etc. Aquí entra también el RU, que lo que aprobó ayer fue permitir hacer un uso más amplio de Huawei, pero prohibiendo la importación de “partes sensibles” o “núcleo” de los aparatos, en los que recae el control de los dispositivos; algo similar a lo que había hecho Países Bajos para con su territorio.

Por más que no le guste a Trump, esto que hicieron los gobiernos británico y neerlandés ha sido lo más inteligente, es decir, es innegable el salto tecnológico de la 5G de Huawei, pero también es cierto que para Occidente en general le costaría mucho tiempo poder desarrollar el mismo nivel de tecnología, por lo que si no usara esta nueva tecnología china, estaría perdiendo, por ejemplo, rapidez en conexión en comparación al país asiático, lo que se traduce en pérdidas económicas y en influencia política. En consecuencia, excluirse de todo este sistema habría sido una gran pérdida para aquellos países que prohibieran la nueva red.

Por ello el hecho de que los servicios de inteligencia del RU y Países Bajos hayan evaluado los riesgos supuestos de la 5G de Huawei y determinado que podía ser ocupada bajo ciertas restricciones, como la propia fabricación de componentes núcleo de los dispositivos, fue un enorme acierto. Esto desde luego no es del agrado de los EUA y Trump, quienes están envueltos aún en la guerra comercial con China, a pesar de que hace unas semanas se haya anunciado un acuerdo comercial entre ambas naciones. Sería ingenuo pensar que con esa ronda de negociaciones comerciales materializadas en un acuerdo las hostilidades entre los dos gobiernos concluirán. Pero por lo mientras, los ganadores son quienes permiten el acceso de la nueva red de Huawei aplicando restricciones para salvaguardar la seguridad nacional hasta que no se encuentren nuevos hallazgos con respecto a su funcionamiento.

Escritor, historiador e internacionalista

@NielsRosasV (Twitter)

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