Eric Rosas - La onda plana

Capricho de padawan – Eric Rosas

Hace unos días una corte de apelaciones de los Estados Unidos de América emitió una suspensión de la adjudicación, que el Departamento de Defensa de ese país había hecho en octubre pasado en favor de la transnacional tecnológica Microsoft, para desarrollar el proyecto denominado Joint Enterprise Defense Infraestructure, JEDI –algo así como Esfuerzo Conjunto de Infraestructura de Defensa–, a través del que El Pentágono entregaría al adjudicado diez mil millones de dólares americanos en un periodo de diez años, para sustituir su añeja red de computadoras por un sistema de cómputo en la nube que permita el rápido acceso remoto y simultáneo a 3.4 millones de usuarios, muchos de ellos en el frente y que, por este motivo, tendrían sus vidas pendiendo de la cobertura y velocidad de respuesta.

Si bien Microsoft es una marca fuertemente ligada al desarrollo de sistemas de cómputo y actualmente posee el 17 % del mercado global de servicios en la nube, la realidad es que el líder mundial, por mucho, es Amazon. El mayor vendedor en línea del orbe y a quienes sus millones de clientes en el mundo le “confían” sus datos más sensibles, obtuvo ganancias por 25 mil millones de dólares en 2019 a través de su división Amazon Web Services –Servicios de Red de Amazon –, mismas que superaron con creces sus ingresos por ventas en toda Norte América. Visto desde este punto de vista, perder un contrato de mil millones de dólares anuales por diez años, en un mercado mundial que se espera otorgue ganancias por un millón de millones de dólares en idéntico periodo, no debería representarle una preocupación mayor; sin embargo, en ese pragmático mundo de los negocios, sorprendentemente el dinero no parece serlo todo.

Aunque entre los clientes estratégicos de Amazon se encuentran ya importantes agencias gubernamentales del país norteamericano, como la Agencia Central de Inteligencia –Central Intelligence Agency, CIA–, la eventual “captura” de la base de datos que pueda proveerle El Pentágono resulta todavía más importante y apetecible para Amazon. De no revertirse la decisión del Departamento de Defensa, el proyecto JEDI dará a Microsoft y quitará a Amazon, la posibilidad de contar con la información más sensible y delicada del mundo entero. Pero, además, también le otorgará una enorme ventaja cuando comiencen a licitarse los demás proyectos satélites de defensa de ese país y muchos otros de naturaleza tecnológica en otras dependencias federales y estatales, así como en otras naciones del globo terráqueo. En este escenario es muy probable que los proyectos que vayan surgiendo busquen la compatibilidad técnica con el desarrollador de JEDI, además de que la custodia de esa enorme e importante base de datos será, sin duda, un criterio no escrito que flotará en las mentes de los gobiernos licitantes.

La suspensión a la adjudicación del proyecto JEDI que logró Amazon en contra de Microsoft ha sido la más reciente   objeción en una larga cadena de cuestionamientos que comenzaron cuando Oracle, que pretendía acudir a la licitación en sociedad con Microsoft, acusó que la decisión del Departamento de Defensa de no aceptar la participación de alianzas comerciales, era un indicativo de que la licitación estaba dirigida en favor de Amazon. Pero luego de que Microsoft saliera adjudicada, Amazon acusó a El Pentágono de haber sucumbido a las presiones de su comandante en jefe, cuya mala relación con Jeff Bezos es públicamente conocida, pues no se debe dejar de lado que Bezos es, además, el dueño del influyente y crítico diario de The Washington Post. Y, aunque durante su campaña presidencial el inquilino de la Casa Blanca profirió ataques en contra de Amazon, acusándola de servirse abusivamente del servicio postal estadounidense, e inclusive ha habido filtraciones hechas por personal de su propia administración que indican que, ya investido como presidente, ha declarado sus intenciones de “afectar” a la empresa de Bezos, la realidad es que en un proyecto de esta importancia, en el que está en juego la seguridad de la economía y del ejército más poderosos de mundo, las decisiones técnicas deberán prevalecer sobre los caprichos y vendettas personales.

Lo anterior, dicho sin aberraciones.

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