Jorge Luis Montes - Psique Parlamentaria

Aprovechar el bono de legitimidad – Jorge Luis Montes

Uno de los grandes retos en el horizonte de la vida pública nacional es la consolidación de la democracia. Por razones obvias México requiere de instituciones que garanticen los principios democráticos en los procesos de elección de nuestras autoridades.

La gobernabilidad y la legitimidad son elementos indispensables en la gobernanza, y ambas dependerán, en gran medida, del grado democrático del proceso electoral en el que resultó electo el gobernante de que se trate, la mínima duda en los resultados comiciales genera una especie de vacío de poder, y con ello un halo de incertidumbre generalizada.

Las experiencias pasadas nos hacen reflexionar en la necesidad de construir un sistema electoral capaz de generar la mayor confianza ciudadana, que fortalezca la legitimidad del gobernante, quien dotado de esta poderosa armadura construirá mayores consensos, aún con sus oponentes.

La llegada de un mandatario por la vía del fraude electoral coloca en riesgo, no sólo la democracia; la falta de democracia en un Estado genera, inevitablemente, un gobierno que, para mantenerse en el poder, recurrirá a la violación de los derechos humanos mediante el uso de la fuerza pública, para imponer su voluntad.

Los costos del acceso al poder mediante el fraude electoral, son altamente dañinos en términos políticos y económicos para un Estado, puesto que, tal condición maniata al funcionario público a los caprichos de los grupos de poder, primero a quienes de alguna u otra forma colaboraron en el fraude electoral o, por el otro lado, a quienes aprovecharan ese vacío de poder para instalar, sobre la nación, sus intereses de grupo, que desde luego, como siempre ocurre, son contrarios a los intereses colectivos.

En México la falta de legitimidad de los sexenios anteriores, reflejan lo nocivo que resulta la debilidad de la democracia. En el sexenio de Felipe Calderón se desató una guerra sangrienta con el único afán de legitimar su acceso al poder. Así mismo, el ascenso al poder de Enrique Peña Nieto, basado en un show de telenovela, que costó miles de millones de pesos, además de un gasto excesivo de operación que rebasó por mucho el tope de campaña, hundió a nuestro país al fango de la corrupción y la impunidad.

A la luz de estos antecedentes, los integrantes de la Cámara de Diputados de la XLIV Legislatura tenemos una oportunidad de oro para dotar al Instituto Nacional Electoral de una autentica autonomía como lo estable la Constitución federal.

El tres de abril de 2020 concluirán en su encargo 4 de los 10 consejeros electorales que tiene el INE, además del Presidente. La Constitución establece que el nombramiento de los consejeros electorales será por las dos terceras partes de los legisladores de la Cámara de Diputados. Atendiendo al mandato constitucional el pasado 13 de febrero se aprobó en San Lázaro la convocatoria para la elección de los consejeros.

El acuerdo que prevalece al interior del Grupo Parlamentario de Morena, es que predomine el principio de paridad, con perfiles de ciudadanos apartidistas, con vocación de servicio y que cumplan con el perfil técnico de la materia.

Se trata de aprovechar ese gran bono de legitimidad que el pueblo nos dio, para impulsar en nuestro país una auténtica democracia.

Jorge Luis Montes Nieves

Twitter: @jorgeluismn

FB: @JorgeLuisMontesN

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