Tania Palacios Kuri - Voz en Acción

Defender al INE es defender a México – Tania Palacios Kuri

Uno de los estímulos visuales más recurrentes en el mundo digital en estos días, es el movimiento “Yo defiendo al INE”. Sería importante para México que sus ciudadanos conozcan algunos puntos que encierra esta tendencia. Hablar del INE es evocar la historia de la democracia en México, la cual ha costado muchas vidas, luchas, voces…

En los años ochenta, la instancia federal encargada de los procesos electorales era prácticamente la propia Secretaría de Gobernación del Poder Ejecutivo Federal, mejor conocida como Comisión Federal Electoral, la cual fungía como organizador y dirigente de las elecciones.

En esa misma década saltaron varias reformas, entre ellas, la autonomía de una instancia que pusiera reglas firmes y reales al juego y evitara a toda costa las faltas, lo cual también abrió la puerta a la creación de un Tribunal Electoral, cuyo propósito fue acercar una democracia institucionalizada y con cada vez más ingredientes de credibilidad, confiabilidad, imparcialidad y legalidad.

A partir de ello, pudimos apreciar con un sistema electoral mucho más sólido y riguroso, esta evolución nos dio la oportunidad de contar con alternancia hace relativamente poco y en el año 2000 triunfa por primera vez en la historia un partido diferente al “institucional”. En este momento, México tiene la oportunidad de contar con un sistema de pesos y contrapesos sin tener que resignarse al desafortunado conformismo de votar por un partido único con un candidato único.

En el 2018, más de 30 millones de mexicanos le dan el triunfo innegable a Andrés Manuel López Obrador, victoria producto de la evolución institucional del sistema electoral en nuestro país. Las reglas del juego le dieron el comando de un país, pero ahora resulta que el comando del país le quiere dar un golpe a la democracia en México. La confianza y la certeza estuvo del lado del árbitro, el Instituto Nacional Electoral, pero ahora las decisiones electorales están a un paso de estar del lado del centralismo que busca dar una regresión autoritaria.

¿Qué sucede ahora?

Nos encontramos ante un golpe de mesa a la historia electoral en México, después de décadas de caídas y aciertos, en el 2014 llega el INE con mucha fuerza, con mucho mayor organización e imparcialidad en los procesos, una puerta democrática perfectible, sí, pero con autonomía.

Estamos a un paso de que se renueven cuatro integrantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral. ¿Qué quiere decir esto? Que en abril de este año habrá una nueva cuadrilla de consejeros electorales, quienes serán responsables de cumplir y garantizar, entre otras cosas, una adecuada fiscalización de los partidos políticos, la organización de las elecciones… y es aquí donde entra el movimiento “Yo defiendo al INE”.

Aquí continúa la triste historia, cuando la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ”candidatea” a John Ackerman, fiel simpatizante de Morena y promotor del Presidente de la República, propuesto para ser parte del Comité Técnico Evaluador y elegir a los nuevos consejeros del INE, quienes deberían ser perfiles con un alto compromiso democrático y garantizar la independencia y autonomía, la vencida democracia.

Lo malo es ignorar la evolución democrática de México, echar en saco roto la historia, dejar chimuelo al organismo que garantiza parte del Estado de derecho de un país… contaminar con afinidades lo que debe ser imparcial y limpio.

Regresar a la época en la que la Secretaría de Gobernación daba dedazo por instrucción del Titular del Ejecutivo Federal.  Irónico es, que en la era de la promoción de los derechos humanos, dejemos en cajón con llave los derechos político electorales… triste es el juego que viene impregnado de contaminación, corrupción e influencia parcial en la toma de decisiones electorales.

La autonomía de este organismo está en juego con la designación de cuatro nuevos integrantes del Consejo, esto si consideramos que dos terceras partes de la Cámara de Diputados son los responsables de designar estos personajes y tomando en cuenta que Morena, MC y PES son mayoría. Ya lo hicieron con el nombramiento de los ministros de la Suprema Corte y con la titular de la CNDH.

Si analizamos que alrededor de 6 millones de mexicanos, más que en el 2018, votarán en el 2021, entonces tenemos que ser claros y contundentes en quien va a fungir como árbitro.

La función del INE es ser la fuente de confianza y credibilidad para los ciudadanos, un país sin confianza en la democracia es una nación con el corazón roto. Es el árbitro en este caso que juega un papel muy importante, pues es la mano que levantará la tarjeta roja a aquellos que cometan falta.

Los invito a abrir grandes los ojos, parar bien las orejas, estar atentos a los cambios, hacer valer nuestra voz, exigir un juego limpio y sobre todo que respeten nuestros derechos político-electorales.

La cuenta regresiva empieza y las repercusiones son más grandes de lo que un simple hashtag puede representar. Sin imparcialidad no hay credibilidad, sin credibilidad no hay Estado de derecho y sin este último no hay democracia. Un país sin democracia es un enfermo que agoniza. Yo defiendo al INE porque eso es defender a México.

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