Jorge Luis Montes - Psique Parlamentaria

La obligación moral de Morena – Jorge Luis Montes

Los partidos políticos deberían representar dignamente el encargo que la sociedad le ha encomendado: la de representar los intereses de los distintos grupos o sectores sociales que lo conforman, atendiendo a su naturaleza de ser los intermediarios entre el Estado y la sociedad. Los partidos políticos fueron creados precisamente para representar, ante los órganos públicos, los intereses ciudadanos.

Las necesidades de la sociedad son tan amplias y tan variadas, que ello explica la gama de partidos políticos que han surgido con el pretexto de representar tan diversos intereses que van desde causas económicas, religiosas, sociales o de grupos de poder que se forman para lograr que sus intereses sean apoyados.

No es de extrañar, por ejemplo, que el Partido Nacional Revolucionario (PNR, 1929), que en 1938 se transformó al Partido de la Revolución Mexicana y que más tarde adoptó el nombre Partido Revolucionario Institucional, las siglas «PRI», fuese el partido con la mayor fuerza de la época post revolucionaria, dado que su creación como partido político se nutrió básicamente de caudillos quienes, en 1928, decidieron fundar para institucionalizar, por la vía democrática, sus viejos reclamos.

Los ex combatientes entendieron la necesidad de llevar su lucha a las instituciones del Estado por la vía democrática, lo cual, abonó en gran medida a la pacificación, en ese entonces, del país, modificando así, el método de confrontación de los grupos que aún seguían en pugna, dejando a un lado la disputa violenta por la política y la negociación entre los líderes militares y civiles. México pasó de los balazos a las urnas.

Debo aclarar, en este punto, que, desde luego, no significó que de un plumazo se instituyera la democracia en nuestro país. Sin embargo, el papel de los partidos políticos fue determinante en el proceso de pacificación post revolucionaria.

Los ideales revolucionarios fueron representados, en algún momento, por ese partido. Así ocurrió durante el Gobierno del General Lázaro Cárdenas, quien impulsó desde la Presidencia de la República la Reforma Agraria, principal anhelo de Emiliano Zapata.

El dinero y el poder poco a poco cegaron el espíritu que le dio origen al partido tricolor. Se olvidaron de sus principios e ideales, hasta el punto de pasar a convertirse en una oligarquía neoliberal que se aisló, en su burbuja, de la realidad social, dejando a su paso una herencia de más de 61 millones de mexicanos en pobreza.

Ante esta realidad, el pueblo mexicano no ha perdido la esperanza. Por el contrario, la jornada electoral del 2018 nos demostró cuán esperanzadora es la democracia para el pueblo mexicano, lo cual representa una gran responsabilidad para Morena en el actual proceso de desarrollo nacional.

Morena debe ser ¡ya! la más importante herramienta de los ciudadanos como el intermediario de sus causas ante el Estado, dado que se trata del partido con la mayor fuerza a nivel nacional, debido en gran medida, al desaire que hicieron los gobiernos anteriores a los reclamos populares.

Es obligación de quienes formamos parte de este partido fortalecerlo, cada uno desde su trinchera, asumiendo con madurez política los grandes retos nacionales y estatales. El partido mayoritario debe estar a la altura de las circunstancias, para ello es necesaria la auto reflexión al interior de nuestro instituto, para entender que Morena no es el partido de una persona, sino de las causas sociales que le dieron vida; entender que la pluralidad de nuestro partido es el reflejo fiel de la pluralidad nacional y de la diversidad de pensamientos, que hace de nuestro país la nación maravillosa.

Morena debe ser un partido lo suficientemente fuerte para acompañar al Presidente de la República en la conclusión de los trabajos de construcción de la Cuarta Transformación. Morena tiene en sus manos un tesoro invaluable que no puede derrochar y mucho menos traicionar: la confianza ciudadana.

La resolución del Tribunal Electoral debe ser el punto de partida para la reconciliación de Morena, no sólo porque es lo políticamente correcto, sino porque es lo moralmente indispensable ante la sociedad, a la que no podemos fallarle.

Jorge Luis Montes Nieves

Twitter: @jorgeluismn

FB: @JorgeLuisMontesN

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