Eric Rosas - La onda plana

Del portaobjetos al microchip – Eric Rosas

A poco más de dos meses de iniciado el brote de la cepa de coronavirus, a la que se le ha identificado con el nombre de Covid-19, el virus ha saltado del portaobjetos de los laboratorios clínicos, infectando ya a los congresos científicos, las exposiciones de tecnología y hasta las fábricas.

En lo referente a su salto hacia las exposiciones de tecnología, a mediados de febrero los organizadores del Mobile World Congress (el Congreso Mundial de Telefonía Celular), MWC, que se realiza anualmente en Barcelona, España, desde 2006, anunciaron la cancelación de la edición de este 2020. La Groupe Speciale Mobile Asociation (Asociación del Grupo Especial de Teléfonos Móviles), GSMA, que es la organizadora del MWC, argumentó una creciente preocupación en todo el mundo debido al brote del Covid-19, lo que dificultaba los desplazamientos de los asistentes y volvía inviable al congreso.

Lo interesante de la sensata decisión tomada por la GSMA, es que dejó a la gigante china del sector sin posibilidad de dar a conocer su nueva tecnología de quinta generación (5G) para los equipos telefónicos inteligentes.

Con lo que respecta a los congresos científicos, el pasado domingo y luego de que en los Estados Unidos de América comenzara a aumentar con mayor velocidad el número de enfermos y posibles infectados con el Covid-19, la American Physical Society (la Sociedad Estadounidense de Física), APS, suspendió su reunión de marzo que debía llevarse a cabo en Denver, Colorado, del lunes 2 al viernes 6.

La APS fue fundada el 20 de mayo de 1899. Es la segunda asociación más numerosa de profesionales de la física en el mundo – sólo después de la sociedad de físicos germanos –, y quizá la más influyente del orbe en esta disciplina científica, pues por sus filas han desfilado innumerables científicos reconocidos internacionalmente, muchos de ellos laureados con el Premio Nobel de la especialidad.

De entre las varias reuniones que la APS sostiene con periodicidad anual, su reunión de marzo es grandemente concurrida y la redacción del comunicado de cancelación de la edición de este año – hecho público apenas en la víspera del inicio de las actividades – llama poderosamente la atención, pues en un párrafo señala que una de las motivaciones para suspender el congreso – y dejar a miles de asistentes de todo el mundo de vacaciones imprevistas por una semana en la ciudad estadounidense – era la asistencia esperada de una gran cantidad de congresistas provenientes de países con elevados números de infectados con el Covid-19 , léase, de China principalmente.

Y con relación al salto del Covid-19 a las fábricas, en China los compradores de los primeros Modelo 3 fabricados totalmente en el país asiático por la marca estadounidense Tesla, han comenzado a regresar a las agencias para reclamar que el microchip central del automóvil no corresponde al publicado en las especificaciones.
Resulta que Tesla ha debido instalar un modelo anterior del microchip, porque el nuevo no fue entregado por su proveedor debido a la intensa reducción de la actividad productiva que se ha vivido en el país oriental tras el brote del coronavirus.

Ante esta situación, Elon Musk ha aceptado tal engaño y ha asegurado que los microchips serán cambiados por el nuevo modelo de manera gratuita apenas le sean surtidos.
Por supuesto que el daño hacia la marca de vehículos eléctricos semi-autónomos, radica en la comparación desfavorable de las unidades fabricadas en Shanghái contra las ensambladas en California y que sí incluyen las componentes electrónicas con las especificaciones más elevadas.

Así pues los daños que el Covid-19 está causando en todo el mundo y en los diversos ámbitos, no seleccionan afectados. Ni en la ciencia básica, en donde los dos mayores productores de artículos especializados son Estados Unidos de América y China, en ese orden; ni en el desarrollo tecnológico, en donde también ambas naciones lideran, pero ya no hay certeza respecto de quién es primero; ni mucho menos en la producción fabril, en donde sabemos que nuevamente ambas naciones ocupan los sitios uno y dos entre las economías más grandes del planeta.

Lo anterior, dicho sin aberraciones.

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