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«Koreanita» rompe paradigmas y destaca en el box, un deporte antes exclusivo de los hombres

Historia: José Luis Lugo Gutiérrez, Centro Universitario de Periodismo de Investigación (CUPI)

Fotografías: Guillermo Castillo

 

De lunes a sábado, mientras el sol aún no se levanta, “Koreanita” sale de su casa para entrenar en el gym Badillo.

Lo que comenzó como un pasatiempo se ha convertido en su vida; las vibras que en su corazón genera el boxeo le han llevado a sobresalir en un deporte que estuvo prohibido para las mujeres por más de un siglo.

Llegar hasta donde está ha tenido obstáculos y dificultades. En sus siete años de trayectoria como pugilista se ha dado cuenta de que a veces los golpes más duros no son los que se reciben arriba del cuadrilátero.

Oriunda de la colonia Loma Bonita, Eloísa “Koreanita” Martínez comenzó su carrera amateur a los 18 años cuando descubrió que tenía condiciones para el combate de puños.

De la mano de sus padres y su mánager, Xavier Badillo, Eloísa comenzó a abrirse paso en el mundo del boxeo mientras continuaba sus estudios universitarios, lo cual significaba un sacrificio en su día a día. Desde sus inicios ha tenido que navegar contra la corriente por la escasez de oportunidades en el boxeo femenil queretano.

“Pesaba 55 kilos y no había muchas opciones para pelear. Éramos pocas mujeres y la mayoría pesaba menos, o siempre peleaba contra la misma. Eso me fue desanimando, hasta que llegué aquí y me consiguieron una pelea”, manifiesta.

Se puso los guantes por primera vez como profesional el 11 de agosto de 2014 frente a Alondra García, quien venía de perder su título en Japón.

“Fue una oportunidad que no podía dejar pasar, porque era mi primera pelea. Sinceramente yo no la conocía, hasta que me dijo mi profe que era campeona. Me dio nervio, pero nos arriesgamos y le dimos buena pelea.

“En el pesaje pasó por mi cabeza la idea ¿qué estoy haciendo aquí?, me estoy matando de hambre, privando de muchas cosas, pero pues ya estaba ahí. Los nervios se suben un poco contigo al ring, pero ya arriba somos solo las dos peleadoras, todo lo demás se queda abajo.”

Tras una lesión en la muñeca, “Koreanita” recuerda que fue uno de los momentos más complicados que ha vivido en su carrera, pero lo toma como una lección que le ayudó a volver más fuerte a los cuadriláteros.

“El apoyo de mis papás me ha evitado muchos momentos malos, lo más difícil es estar lejos de casa, cuando hemos salido del país; me toca estar fuera de casa de lunes a sábado, sólo descanso los domingos, aunque ahora que no estoy trabajando, creo que esto ha disminuido un poco. Cuando combinaba el trabajo y el entrenamiento, llegaba a mi casa solo a dormir.”

Una mujer pugilista recibe solo 40% de pago por round de un hombre

El desgaste físico y su pesada rutina no son los únicos obstáculos que Eloísa ha tenido que vencer como pugilista. Los hombres con poder de decisión influyen mucho en la falta de oportunidades para el boxeo femenil.

“A los hombres les pagan muy bien, pero a las mujeres nos pagan muy poco, por round se deben pagar mil pesos y a nosotras nos dan 400. Tal vez influye el hecho de que la gente sigue más a los hombres.

“La promotora que organiza el evento tiene mucho que ver con el resultado, no le conviene que pierda su boxeador. Una promotora, por cada cinco peleas de hombres, ponen una de mujeres, hay poca oportunidad.

“Me ha tocado pelear en carteleras con peleas de hombres, pero te ponen de relleno, muy pocas promotoras te dan la oportunidad de ser estelar, existen muchas promotoras, pero pocas nos dejan representar su cartelera. No existe patrocinio, nadie se la juega por nosotras, alguien que confíe, es pesado para una cuando empieza, necesitas quien te apoye con guantes, tenis para entrenar, correr, pelear, vestuario. Son muchas cosas que se ocupan.”

“Koreanita” confía en que el boxeo femenil sea cada vez más apoyado por los promotores y por los aficionados.

“Para que se voltee a ver el box femenil se necesita más respeto hacia el trabajo de las mujeres, porque nosotras le dedicamos el mismo tiempo al deporte que los hombres.

“Últimamente más a las mujeres las ponen como estelares y la gente empieza a voltear a verlas, nos están abriendo camino. Esperemos siga mejorando, para que nosotras que vamos empezando tengamos oportunidad.

Este año ya tuvimos la primera pelea y la ganamos, quiero que se me dé la oportunidad para ser campeona, para demostrar que las mujeres queretanas tenemos potencial para ser grandes. Quiero considerarme un ejemplo para las deportistas queretanas, demostrar que soy buena, que me sigan por las cosas buenas que haga dentro del ring.”

En una sociedad en la que abundan los estereotipos contra las mujeres y en la que se les ha establecido una imagen de fragilidad, “Koreanita” ha roto cualquier paradigma y ha logrado escalar en un deporte que se creía exclusivo para varones.

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