María Alemán - Punto y Coma

El 8M, la histórica concentración de mujeres donde el hartazgo hizo catarsis – María Alemán Muñoz Castillo

Llegué a Plaza de la Constitución poco después de las 3:15 de la tarde. Éramos menos de 100. Las blusas moradas predominaban. Escuché a alguien decir: “Yo pensé que íbamos a ser más” y como si se les hubiera invocado, cientos de mujeres comenzaron a llegar por Juárez y Corregidora.

Alrededor de las 3:45, sin importar hacia dónde enfocara la mirada, sólo podía ver rostros de mujeres decididas a hacer lo que fuera necesario para hacerse escuchar. Lo que vino después me enchinaría la piel. Podría contar con los dedos de una mano las ocasiones en las que he sentido una emoción similar a la que experimenté el pasado 8 de marzo. “Nos sembraron miedo y nos crecieron alas”, leí en una cartulina.

El hartazgo hizo catarsis. En buena medida, la marcha se fue integrando por microcélulas de la sociedad, mujeres de todas las edades organizadas a través de megáfonos por “las colectivas” (mujeres de la sociedad civil organizada).

Arrancó el cacerolazo y el contingente avanzó por Juárez, dimos vuelta en Zaragoza con dirección a Los Arcos. Hasta adelante, familiares de mujeres desaparecidas o víctimas de violencia; desde la retaguardia pude dimensionar la magnitud de la marcha y, sin temor a equivocarme, puedo decir que lo sucedido el 8 de marzo de 2020 es la concentración de mujeres más grande en la historia de Querétaro.

No se debe perder el tiempo tratando de entender o desmenuzar el movimiento feminista -complejo y multidimensional-. Todas las demandas y corrientes de pensamiento convergen en esencia: desmantelar por completo las conductas que laceran la dignidad de la mujer y erradicar cualquier tipo de violencia. No existe algo más deleznable que sacar raja política del movimiento y aún más grave es el silencio de aquellas y aquellos que por cuidar su posición deciden permanecer inmóviles.

“Estoy aquí por las que no están”. Ante la incomprensión del fenómeno, no hay más opción que guardar silencio. La visión reduccionista que con bramidos criminaliza las pintas o alguna forma de manifestación, sólo sirve para legitimar e incentivar cualquier movimiento que señale y visibilice datos, hechos y conductas que se han normalizado en nuestra sociedad. “No seas indiferente, nos matan en la cara de la gente”.

No podemos asegurar que las pintas del 8M en Querétaro se realizaron por integrantes del movimiento; tampoco podemos asegurar lo contrario. Lo que sí es un hecho es que estas acciones desvirtúan y polarizan la finalidad de la marcha, pero no hay que alarmarse de más.

Es muy probable que, ante esta situación, todas las críticas sean vertidas desde la comodidad de un sillón; mejor aún, desde la comodidad de no saber lo que es perder a una hija; desde la comodidad de no sobrellevar ausencias.

Luego entonces, darle más importancia a monumentos y paredes es el reflejo de vivir en un México donde afortunadamente la violencia no nos ha alcanzado de la misma forma, pero si algún tipo de violencia nos acompaña a diario y no se tiene el valor de alzar la voz, también se es parte del problema.

Terminamos donde empezamos, eran casi las 8:00 de la noche. Me sentí contenta y arropada por mis hermanas, convencida de que la lucha no terminaba ahí. Era apenas el comienzo.

María Alemán Muñoz Castillo

Diputada federal

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