Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

López-Gatell y la desconfianza en la 4T – Niels Rosas Valdez

Nos encontramos en una etapa de caos en la historia de la humanidad. Caos por muchas cosas: la inequidad en varios rubros, la deslegitimación de la lucha feminista, incluso la crisis de las democracias. Pero hoy en día lo que más preocupa a la gente, sin duda, es esta pandemia del Covid-19. Muchas cosas se pueden mencionar al respecto. ¿Cómo ha respondido tanto el mundo como el gobierno de nuestro país?

En los últimos días han ocurrido muchos desarrollos en torno a la pandemia de coronavirus. Unos mejoran la situación aunque sea un poco, pero otros preocupan ante este crecimiento exponencial de los contagios. De los que alivianan este pánico global es la prueba de una posible vacuna tanto del gobierno chino, liderado por Xi Jinping, como del estadounidense, de Donald Trump. Son los primeros intentos, habrá que ver qué sucede. Por otra parte, destaca la decisión del gobierno de Emmanuel Macron, de dirigir los recursos públicos al pago de rentas de alojamiento y servicios, entre otras cosas, para mitigar el impacto económico que su población tendrá ante el cese parcial de actividades económicas en el país. Algo similar haría el Gobierno Federal (GF) de México, pero, sin ser pesimista, eso está por verse.

Pero los desarrollos que alarman y elevan las tensiones son muchos más que los que no. Uno de ellos es el aumento exponencial de contagios y casos registrados de personas con coronavirus. Hasta el sábado pasado, es decir, apenas hace tres días, según la Organización Mundial de la Salud, el número a nivel mundial era de poco más de 141 mil personas contagiadas.

Para cuando se escribió este artículo (ayer martes), la cifra escaló a 184 mil 976, esto es un aumento de más del 30%. Y en este contexto, a quien más le ha pegado este nuevo incremento impresionante es a Europa, y no a China, que fue la sede del brote hace tres meses y según los datos, parece que ya controló la situación en su territorio.

Por ende, los gobiernos han tomado medidas severas para contener la propagación del virus, como el distanciamiento social, el cierre de fronteras, la suspensión de clases, la continuación del trabajo por home office y la suspensión de vuelos por 30 días a menos que sean esenciales. Claro, este tipo de medidas debieron ser aplicadas hace al menos un mes, y no al cuarto para la hora. Por ello, varios países en donde el Covid-19 relativamente hablando apenas ha llegado, como México, tienen más oportunidad de hacerle frente,considerando desde luego que apliquen el tipo de medidas señaladas de manera satisfactoria.

Incomprensible manejo de la situación 

Así, en los pasados días en nuestro país vimos que varios espacios académicos anunciaron la suspensión de clases, y sólo se esperaba que esta decisión se viera reforzada por el gobierno. Dicho y hecho, pero fue una completa vacilada e irresponsabilidad que estableciera el periodo de contención a partir de una fecha cuatro días después de un fin de semana largo, donde personas en todo México aprovechan para viajar y ver a la familia, por ejemplo. Esto, sin duda, desacredita a la 4T por el pobre e incomprensible manejo de la situación. Por fortuna, varios gobiernos estatales le hicieron frente a la pésima decisión del Gobierno Federal, adelantando la fecha, de lo contrario el gobierno nos iba a poner en riesgo nomás por sus imprecisiones.

El segundo punto que daña por completo la confianza hacia la 4T es la serie de acciones de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y de Hugo López-Gatell. El primero es el presidente del país, pero no parece serlo en absoluto. No por su forma de hablar ni de comunicar, ni sus respuestas que no llegan a nada, ni algo por el estilo, sino por las acciones que hace. No sólo es una figura pública, sino es el líder de la sociedad mexicana, y en vez de ser un ejemplo de cómo seguir las recomendaciones de salud ante esta crisis enorme e inminente en México, lo que hace es juntarse con mucha gente justo como los irresponsables asistentes del Vive Latino hicieron y repartir besos que quizá ni siquiera la gente quería recibir en primera instancia. En otro escenario no habría problema, pero vaya, el contexto lo dice todo.

Y en cuanto al subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, hasta antes de ayer había hecho un trabajo casi impecable y hasta lo estaban postulando para suplir a Jorge Carlos Alcocer como secretario de Salud. Pero cuando tuvo que inventarse algo para defender a su jefe, AMLO, de cuando se engentó y repartió besos, ahí toda su credibilidad cayó más rápido de lo que cayó el peso en el 94. Ahí la seriedad, el conocimiento y el liderazgo que mostró a comparación de su jefe en esta crisis del Covid-19 en México, se disolvió como agua en su punto de ebullición. ¿Quién le va a creer ahora? ¿Quién lo va a tomar en serio ahora? Todo esto lo único que genera es desconfianza a pesar de que las encuestas digan lo contrario.

Niels Rosas Valdez

Escritor, historiador e internacionalista

@NielsRosasV (Twitter)

[email protected]

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