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Coronavirus cambia la vida de tres queretanos

Historias: Patricia López Núñez/EnLaLupa.com

La contingencia por el Covid-19 le cambió la vida a tres queretanos. Jaquelinne Torres se mantiene en Italia y por el cierre de las fronteras no podrá reunirse con sus hijos este 26 de marzo como tenía previsto; Carlos Espino deberá ahorrar más de lo previsto para estudiar en España cuando pueda hacerlo y Luis Valenzuela vive con la incertidumbre de si contrajo o no el coronavirus tras su viaje a Puerto Rico, donde convivió con gente de España y Francia.

Todos ellos se dicen conscientes de que lo importante es cuidarse para así cuidar a otros, aunque les gana la incertidumbre sobre cuándo podrán volver a ver a sus familias o cómo está su salud o de qué manera conseguirán los recursos para cumplir con sus objetivos. En lo que coinciden, es que México no puede dar pasos en falsos para proteger la salud y piden no repetir los errores de otros.

Europa como regalo

Al terminar su proceso de divorcio, Jaquelinne recibió un viaje a España y a Italia, de parte de sus hijos y familia. “Mamá, necesitas salir”, recuerda que le dijeron. El 27 de febrero llegó a España donde estuvo con una prima y viajó a Italia el 3 de marzo, donde la esperaban unos amigos. Planeaba regresar a Querétaro el 26 de marzo, pero los vuelos están bloqueados y las aerolíneas no dan fecha de cuándo podría volver.

“Yo considero que soy muy afortunada porque mis hijos están tranquilos con mi mamá y con mi hermana en Querétaro, yo estoy con una familia que se ha portado super bien, son muy responsables, en Italia son muy responsables en cómo están llevando las cosas , se cuidan unos con otros, yo estoy muy bien, pero tengo miedo de que mis hijos están allá y no hay todo lo que se necesita”, afirma Jaquelinne.

Ella no sale de casa desde el pasado 8 de marzo. Por un balcón en Barletta, al sur de Italia, alcanza a fotografiar las calles vacías  y algún negocio donde se advierte que ya no hay cubrebocas, ni gel antibacterial, ni guantes de latex. “Hay muchos cuidados para la salud, Italia está muy preocupada. Si vas al super y no respetas la distancia de un metro entre cada persona te multan y multan a la persona a l que te acercaste. Si no tienes una certificación, no puedes salir a las calles No hay nada abierto, las niñas y los niños toman clases en línea”, agrega.

Sus hijos le informaron que desde el 18 de marzo se suspendían las clases en México y ella apoya la medida, porque es una manera de evitar la propagación del Covid-19. “Mis hijas y mi hijo me dicen: no te preocupes, cuídate, pero siento que yo estoy más cuidada que ellos. Los países de Europa están concentrados en ellos mismos y dicen: ojalá aprendan de lo que estamos viviendo ahora, no dan malas opiniones hacia México, solo quieren que aprendamos”.

Jaquelinne pensaba que el viaje de regalo después de su divorcio sería diferente, pero ahora no sabe cuándo regresará. No solo debe esperar a que se desbloqueen los vuelos y se abran las fronteras, sino que le da miedo ser irresponsable y contagiar a sus hijos a su regreso, porque puede ser que el coronavirus no genere síntomas durante muchos días.

“Un día estás normal y de pronto se desarrolla y me da miedo ser irresponsable y regresar y contagiar a mis hijos. Veo aquí en Italia que hay un desabasto muy fuerte de cubrebocas, de gel antibacterial, de guantes y lo preocupante en Italia es que hay un médico por cada 20 enfermos y no se dan abasto, ¿qué va a pasar si se hace un problema grandísimo? no va a haber abasto para tanto enfermo”, expresa.

El barista con fiebre

Luis Valenzuela es barista en una cafetería donde atiende a unas 200 personas por turno. También es estudiante de cuarto semestre de la carrera de relaciones internacionales. El 27 de febrero acudió a Puerto Rico, donde representó a la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) en un congreso académico de sostenibilidad, en el que participaron personas de Francia, Bélgica, Italia y Estados Unidos, por citar algunos países. Todos hablaban del Covid-19.

A su regreso, el 3 de marzo, no vio filtros sanitarios de seguridad, ni en Miami, donde hizo escala, ni en la Ciudad de México. En la sala de migración mexicana había un escritorio que decía control sanitario, pero no había una sola persona a las 10 de la noche, ni gel antibacterial. Nadie le preguntó de dónde regresaba y sólo le cuestionaron si era mexicano. “Dije que sí, enseñé mi pasaporte y me dijeron; bienvenido. Fue todo”.

Volvió a la escuela con la preocupación de si tendría Covid, pero le dijeron que si se sentía mal acudiera al médico. El 17 de marzo amaneció con fiebre y en la cafetería le pidieron ir revisarse. Acudió al Hospital General, donde lo enviaron a la parte trasera del nosocomio, a una oficina en un camión. Ahí le hicieron algunas preguntas, presentó 37.8 grados de temperatura, la garganta irritada y le dijeron que no se preocupara, que podría ser una gripa.

“Me dijeron que como no venía de Italia o de España no me podían hacer la prueba del Covid-19, que no era candidato para la prueba, solo me revisaron la garganta. Cuando estaba esperando, una mujer como de 40 años que venía de España estaba a lado de mí  y decía que en su vuelo sí había personas con síntomas, aunque ella todavía no los tenía”, recuerda.

Luis lamenta que no existan mayores controles, porque si él enferma y contagia a otros “no es mi culpa, yo viajé por representar a la universidad, no por turista y es obligación del estado seguir los protocolos. A lo mejor mis defensas están bien, no quiere decir que porque a mí no me esté dando mucho o que no me haya dado no sea portador. Me gustaría que decretaran una cuarentena oficial, porque hasta ahora han sido por instituciones cada institución ha puesto las suyas y hay otras que no, eso debería venir muy arriba, del poder ejecutivo federal porque vimos el caso de Italia donde ya no pueden con los casos y los doctores están decidiendo quién vive y quién muere”.

A juntar más dinero

Carlos Alfredo Espino García estudia el sexto semestre de la licenciatura en Comunicación y Periodismo en la facultad de Ciencias Sociales de la UAQ. Presentó una solicitud de movilidad académica para cursar el séptimo semestre universidad complutense de Madrid en España y espera que le den respuesta en 3 meses.

Como no es alumno regular, no recibirá beca de movilidad así que debe juntar el dinero que necesita y pagar entre 140 y 150 euros por cada una de las 5 materias que pretende cursar de septiembre de este año a enero de 2021. Tenía previsto necesitar alrededor de 120 mil pesos pero el coronavirus también tuvo un impacto en la economía, aumentó el precio del euro y ahora la cifra que necesita se eleva a 150 mil pesos.

“El caso del coronavirus me afectó emocionalmente, me quitó muchas ideas que ya tenía planeada, más que pensaba en el dinero de septiembre de 2020 a enero del siguiente año, las circunstancias de que se cancelarán los vuelos, fue el primer llamado de alerta. Estuve revisando el precio del euro, antes estaba en 19 pesos y ya llegó a 26 pesos, todavía no tengo el dinero suficiente para cambiar la moneda y ahora no sé qué va a pasar”, lamenta.

Una amiga en España le mantiene informado sobre la cancelación de las clases y de vuelos, así que Carlos no sabe si puede seguir adelante con su plan de estudiar allá, si reúne más dinero para demostrar la solvencia económica que le piden o si la contingencia por el Covid-19 continuará mucho más tiempo.

En su solicitud pretendía tomar materias relacionadas con el periodismo deportivo, cultural, ambiental y herramientas digitales para el periodismo, pero no sabe si la solicitud se concretará. “Ya no sólo es esperar la respuesta dentro de 3 meses, sino ver si cambia el panorama por el Covid-19 y logro juntar el dinero que voy a necesitar”.

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