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Extrema municipio de Querétaro medidas preventivas; aseguran sana distancia y toman la temperatura a visitantes

Crónica: Redacción/EnLaLupa.com

Los elementos de seguridad están “armados” con botellas de gel antibacterial, guantes y cubre bocas a la entrada de las puertas del Centro Cívico. Algunas de las áreas tienen restricciones de paso para asegurarse de que los visitantes caminen hacia los sitios donde están los filtros de seguridad.

En la entrada principal, tres enfermeras con termómetros electrónicos le toman la temperatura a la gente que ingresa al Centro Cívico, con el fin de detectar a quienes presentan algunos de los síntomas del Covid-19. La contingencia por el coronavirus cambió la manera en la que convive la gente en este lugar.

Las sillas de la sala de espera tienen cintas amarillas “de clausura” cada dos lugares, para garantizar que la gente guardará la sana distancia. En los elevadores, se encuentra el letrero de que no pueden entrar más de dos personas al mismo tiempo y en los sitios donde se debe hacer fila de pie, se insiste en que las personas guarden la distancia de protección para evitar contagios.

A medio día hay más gente que la que se mostraba alrededor de las 9 de la mañana. Pero todo sigue relativamente silencioso. Muchas de las personas caminan con un cubrebocas y prefieren usar las escaleras en lugar de apretar el botón del elevador “porque luego dónde me lavo las manos”.

Una gran cantidad de trabajadoras limpia pasamanos y puertas, con “antiséptico como el que usan en los hospitales para limpiarlo”. Todas esas medidas les dan más tranquilidad a los usuarios, pero no son suficientes para muchos otros.

De qué sirve si puedes venir aquí o a cualquier lugar ya enfermo y no lo sabes si todavía no tienes síntomas”, dice una señora. “¿A poco usted sí cree en eso del coronavirus”, le responde otro señor, para luego hacer gestos con la mano que parecen indicar que eso no existe.

Es evidente que hay menos personal en el Centro Cívico. Igual que en plazas comerciales y muchos otros espacios, van menos trabajadores y los que van también toman sus medidas preventivas.

Algunas de las personas que acuden insisten en preguntar cuánto tiempo seguirá abierto el edificio, “¿cuándo van a cerrar?”, pero los elementos de seguridad y los trabajadores aseguran que se mantendrá abierto, que todos los servicios seguirán adelante por ahora.

A la salida ya no se sigue el mismo procedimiento. La gente puede salir con libertad y sin que le vuelvan a tomar la temperatura o a ofrecerle gel antibacterial, aunque afuera aguarda uno que otro vendedor ambulante con cubre bocas y más gel para que los clientes se animen a comprar unas palomas, unos taquitos o lo que sea que traigan en las bolsas para ofrecer.

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