Luis Octavio Vado - Paradojas

Los diarios del coronavirus – Luis Octavio Vado Grajales

Recuerdo que en la legislatura del estado hay un diario de la época de la independencia. Algún queretano, cuyo nombre he olvidado, escribió sus impresiones, día a día, de lo que se iba viviendo en nuestra ciudad, sus diarias preocupaciones y la historia que se iba escribiendo.

Historia que aún no era de bronce. Eso sólo se sabe después.

Tengo la impresión de que las redes sociales han sustituido a los diarios escritos en cuadernos que se compilaban año tras año. Y confieso que conozco pocas personas que lleven un recuento más o menos continuo de sus vidas. Sin embargo, esta época que vivimos en un semi encierro parece óptima para retomar la costumbre de anotar el día a día.

Me imagino a una persona que en cien o doscientos años esté documentando la forma en que en México se enfrentaron las epidemias de la gripa AH1N1 y el coronaviurs. Tal vez no se quedará con los reportes de las autoridades o con lo que documentan los medios y busque la manera en que las personas normales vivimos estas emergencias.

En ese producto de mi imaginación se encuentra un diario perdido entre tomos de muchos otros temas. Ahí una queretana, un queretano que hoy nos son contemporáneos pero desconocidos, cuenta cómo se enteró de la pandemia, las medidas que tomó y cómo se enfrentó al encierro casi total.

Le sorprenderá (aunque si los humanos seguimos siendo como somos, no tanto) la cantidad de falsas informaciones que consignaría ese diario. Las cadenas en WhatsApp con información segura del pariente de un amigo que conoce a alguien que trabaja en un hospital y que recomienda el agua tibia con jugo de naranja por las tardes para matar al virus. La manera en que todos conocían a alguien enfermo, aunque con la peculiar característica de que nunca tenía nombre.

A través de los ojos del pasado, esa mente futura verá cómo juzgamos a las autoridades por su acción o su abstención. Y, tal vez, podrá ver la manera en que vivió los síntomas quien escribió el diario, si padeció la enfermedad hoy temida.

Será un recuento interesante. Ojalá alguien lo esté escribiendo en algo más duradero que un mensaje en redes.

Luis Octavio Vado Grajales

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