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Vania, una neuróloga rusa ya infectada, narra su experiencia desde la primera línea de lucha contra el coronavirus

Historia: Patricia López Núñez/EnLaLupa.com

Al principio la gente se ríe del coronavirus, no lo ve como una amenaza seria, hasta que los casos se extienden y no podemos encontrar a una sola persona que no conozca a alguien infectado. Es hasta entonces que empiezan a tomarlo en serio, advierte Vania, neuróloga rusa que trabaja en Luxemburgo, y está contagiada con Covid-19.

Encerrada en su casa hasta que pase la enfermedad, Vania habla con EnLaLupa.com y recuerda cómo Europa no veía al coronavirus como una amenaza real. Algunos presidentes incluso, como ocurrió en México, pedían a la gente salir, una semana antes de iniciar el confinamiento por el crecimiento de los casos.

Narra que hoy la situación es diferente: el personal médico de Francia, Italia o Luxemburgo, por mencionar algunos países, adquiere el Covid-19 incluso con las medidas adecuadas, porque es un virus muy contagioso.

En Francia, en la frontera con Luxemburgo, ya no hay camas de hospital, llega a faltar algún material y el personal médico no duerme, además que deben “seleccionar al paciente al que ayudarán al momento de asistirlos para la respiración y en cuál caso no”.

“Nosotros somos humanos, la situación seguirá el mismo patrón. La gente se ríe al principio, no toma esto de una manera seria. Después se vuelven cuidados, después empiezan a escuchar sobre casos que no son lejos de ellos ese es el momento en que empiezan a tomarlo en serio”, afirma.

Las oportunidades de Luxemburgo

Vania nació en Moscú, Rusia. Es estudiante de neurología y está por terminar sus estudios de posgrado. Inició la escuela en Lovaina, Bélgica, y empezó a trabajar en Luxemburgo en enero de este año. Eligió el lugar por el idioma, aunque ella habla inglés y francés, porque la oportunidad era buena y los salarios en Luxemburgo son los más altos en Europa.

Recorrió la ciudad hace unas pocas semanas antes de que empezara la contingencia y “estaba llena de vida. Es un lugar muy importante financieramente. Todos los días gente de Francia, Alemania, Bélgica vienen aquí a trabajar, sobre todo por los salarios, la ciudad está en un cambio constante, lo puedes ver por las construcciones que tiene por todos lados. La ciudad es una de las más modernas de Europa y todos los transportes son gratis desde este año».

Estuvo en los servicios de reanimación por 3 semanas y trabajó mucho tiempo sin detenerse, junto con su compañeros en el hospital. A ella le tocó atender alrededor de 5 casos muy graves y tuvo que enfrentarse a 2 muertos. Aunque es neuróloga, siente que no estaba preparada para todo lo que le tocó ver.

Aunque siempre contó con todas las protecciones que se requerían, el coronavirus “es muy contagioso” y es muy difícil lidiar con él, sobre todo porque no era su campo de atención, así que siente que no estaba tan preparada para eso, a pesar de que sabe que en otros puntos, como en la frontera francesa, según le cuentan sus amigos, la situación es más difícil, pues “ya no tienen más camas y no duermen”.

En Francia, según le cuentan sus amigos, no sólo no hay camas, sino que deben “seleccionar al paciente al que ayudarán al momento de asistirlos para la respiración y en cuál caso no, porque no hay suficiente material, eso es lo que me da miedo”.

El contagio

Hace 5 días, Vania sintió los primeros síntomas del coronavirus y se encerró en su casa. “Empecé a tener dolores de cabeza y fiebre, me hice el examen y encontré que daba positivo en el virus”.

Como el coronavirus toma alrededor de 14 días, espera que este quinto día con la enfermedad le permita saber si su situación empeora, porque entre el sexto y el noveno día se presentan las complicaciones, aunque “a veces se da antes o después”.

Por ahora, enfrenta la enfermedad sin decirle a su familia en Rusia, para evitar que se preocupen por su salud y se mantiene en encierro en su casa, donde se comunica con sus amigos a través de las redes sociales.

“En Francia, Luxemburgo, Italia, es muy común que los trabajadores de la salud puedan contagiarse, pero mi familia es diferente y no le he dicho a mis padres, ellos están en Rusia y tienen miedo de que trabaje en Europa donde la situación es mala, (porque) Luxemburgo está cerca de la región francesa este, donde han tenido la peor situación en Francia, yo prefiero no decirles”.

Sin embargo, se siente relativamente bien, a pesar de estar sola en un país extranjero. No obstante, admite que le da un poco de miedo, porque todavía no se sabe mucho del virus, y aún se teoriza sobre si los efectos en los pulmones podrían ser de por vida o no; además de que se habla de algunos otros daños. En su caso, dice a EnLaLupa.com “mi situación no es la peor que pudiera ser, por el momento yo no necesito asistencia para respirar”.

Lo que sí atestiguó en estos días es que la gente pasó de minimizar al coronavirus a tomarlo en serio. “Al principio ellos no lo tomaban muy en serio, pero a través de las estrictas medidas del gobierno empezaron a tomarlo más seriamente. El hecho es que no solamente la gente vieja muere por el virus, eso es lo que asusta, ayer (viernes 27 de marzo) en Francia una chica de 16 años murió, ella tenía muy buena salud, era deportista y no tenía ninguna otra enfermedad”.

Entre las cosas que Vania rescata se encuentra que las personas se empezaron a ayudar unas a otras y aunque “podemos ver cosas buenas, también vemos cosas malas: algunas tiendas cierran porque la gente se pone agresiva y la política es ‘a la primera agresión, la tienda se cierra por todo el día´”.

Aprender de ejemplo

Ahora que el coronavirus se extiende en otros países, Vania advierte que la situación será la misma que en Europa, cuando “nosotros decíamos: todo está bien, es en China, está lejos de nosotros, incluso, una semana antes del confinamiento, el presidente Macron de Francia dijo: vamos al teatro. Nosotros somos humanos, la situación seguirá el mismo patrón”.

Reconoce que al principio “la gente se ríe” porque no siente al Covid-19 como algo cercano o como una amenaza seria. “Después empiezan a escuchar sobre casos que no están lejos de ellos. Ese es el momento en que empiezan a tomarlo en serio. En Francia, en Luxemburgo, nosotros no podemos encontrar a una sola persona que no conozca a una persona infectada”, señala.

Vania dice que entre las cosas que se desconocen de este virus, no se sabe bien a bien cómo puede influir el clima, porque si funciona como los resfriados, un alza en la temperatura podría ser bueno para combatirlo, “pero no hay certeza de eso, no tenemos las pruebas, nosotros sólo vemos que en este momento en países calurosos, la propagación del virus es más baja”.

Foto tomada por Vania antes de ser confinada por Covid-19

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