Eric Rosas - La onda plana

Perlas eléctricas para su automóvil – Eric Rosas

Luego de la descomunal caída del precio del petróleo de las semanas recientes, iniciada como consecuencia de que dos de los principales productores mundiales del hidrocarburo, la República Federal Rusa y Arabia Saudí, no encontraron la forma de saldar sus diferencias respecto a los volúmenes de producción, muchos podrían pensar que este insumo reimpulsará a la industria de las armadoras de vehículos ligeros a base de combustibles fósiles, pero no necesariamente será así.

Si bien el disminuido precio de la gasolina y el diesel en varios países del mundo ha traído una enorme felicidad a quienes ya poseen un vehículo de combustión interna y les ha posibilitado para llenar los tanques a un menor precio, la realidad es que las condiciones extraordinarias de distanciamiento físico que se han impuesto en prácticamente todo el globo a consecuencia de la pandemia del Covid-19, han afectado también la productividad de esta industria.

Por otra parte, la tendencia “verde” que en los años recientes ha impulsado políticas de protección al medio ambiente y favorecido colateralmente la producción de vehículos eléctricos e híbridos, ha permeado ya en numerosas y muy importantes regiones del orbe, como California, Europa del Oeste o Guangdong, en las que el endurecimiento de las normas ambientales ha comenzado a inocularse en el ánimo de las personas, quienes cada vez se sienten más incómodas o desincentivadas para adquirir un automóvil de combustión interna.

En la ciudad china de Shenzhen, ubicada en el sur Cantón, por ejemplo, el gobierno restringe el número de vehículos tradicionales a venderse cada año, provocando que aquellos interesados deban esperar meses y contar con la buena fortuna para lograr poseer uno, mientras que si prefieren un vehículo eléctrico o híbrido, su unidad se les entrega de inmediato y quedan, además, exentos del pago de algunos impuestos.

El gobierno de la megalópolis localizada en el delta del Río de las Perlas sustituyó desde 2017 su flotilla completa de autobuses urbanos. Un año más tarde inició lo propio con los taxis por vehículos eléctricos y, desde entonces, ha instalado dos unidades de recarga eléctrica en casi cada edificio residencial de la ciudad. Como resultado de esta agresiva campaña de conversión, en esa ciudad china uno de cada diez automóviles circulando ha sido fabricado por la armadora estadounidense de vehículos eléctricos Tesla.

El gigante oriental se ha convertido en el principal mercado para estos vehículos eléctricos en menos de una década, logrando que en 2018 se vendieran más de un millón de unidades, más del triple de las ventas alcanzadas ese mismo año en los Estados Unidos de América.

Los alrededor de 50 mil millones de dólares invertidos por el gobierno de Pekín para impulsar esta industria, han logrado desarrollar más de 400 nuevas armadoras de vehículos ligeros, entre las que destacan marcas como NIO, BYD o BAIC.

El talón de Aquiles de los vehículos eléctricos

Sin embargo, el alma de los vehículos eléctricos: la batería, sigue siendo el talón de Aquiles de esa creciente industria china. Si bien fábricas de acumuladores de carga como CATL o la propia BYD han logrado instalar robustas capacidades de producción y establecido alianzas con importantes marcas del mundo, como es el caso del convenio alcanzado por CATL para convertirse en el proveedor oficial de baterías de la alemana BMW, la realidad es que sus productos aún no poseen los avances tecnológicos de sus competidores sudcoreanos o japoneses.

Para buena fortuna de la industria china de los vehículos eléctricos, en esta contingencia médica causada por el Covid-19, mientras que regiones enteras de china han quedado paralizadas en los meses recientes y anticipan un segundo cierre tras el posible retorno de las infecciones, países como Japón o Corea del Sur han sufrido notablemente menos la pandemia y podrían pronto reactivar sus capacidades completas de proveeduría de baterías, lo que ayudaría a resolver la principal deficiencia de las unidades que manufactura el gigante asiático.

Lo anterior, dicho sin aberraciones.

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