Norman Pearl - Poder popular

¿Encontraremos la inmunidad a través del contagio escalonado? – Norman F. Pearl

Recuerdo en mi adolescencia a madres de familia decidir con desparpajo que si ya se había infectado uno de sus hijos “de una vez que se contagien todos para salir de ésta”. Ellas entendían, bajo una cuestionable sabiduría popular, que nunca más sus hijos volverían a padecer esa enfermedad viral, dicho de otra forma, quedarían inmunes de por vida. En muchos casos, esas epidemias fugaces y las decisiones inherentes, dejaban algunas secuelas permanentes.

La aparición tardía de vacunas en nuestro país, o su inexistencia, provocaban la aparición de “remedios” paliativos que, en muchos casos, sólo eran comparables con placebos de ilusión. Al final, como siempre, “el cuerpo se curaba solo”.

Normalmente, cuando un virus produce una infección, nuestro organismo lo recuerda, de tal manera que si en el futuro se produjera una nueva exposición a ese virus, lo combatiría de una manera más rápida y eficaz. Esto se conoce como memoria inmunológica.

Con respecto al coronavirus los estudios confirman que la persona que se infecta probablemente no se volverá a enfermar.

Existen múltiples enfermedades en el mundo causadas por distintos virus con una letalidad mucho más alta que el Covid-19, pero con una diferencia contundente: en prácticamente todas se cuentan con vacunas y tratamientos eficientes. Contra el coronavirus no tenemos nada.

Como podemos ver, por ahora, estamos solos ante un enemigo persistente que quiere, y puede, causarnos daño si se lo permitimos. Algunos podrán evadirlo temporalmente a través de una cuarentena. Otros, tienen que asumir un compromiso básico de supervivencia a través del trabajo.

Estos se jugarán “el todo por el todo” con lo único que cuentan: su sistema inmunológico. Este sistema es la defensa natural del cuerpo contra las infecciones, en este caso, provocadas por el Covid-19. El cuerpo ataca y destruye los organismos infecciosos que lo invaden. Por eso es importante que antes de iniciar esta lucha hagamos una revisión de nuestro status.

Para subir las defensas y fortalecer nuestro sistema es necesario considerar una alimentación o suplementos que incluyan: Omega-3, Selenio, Zinc, vitaminas y probióticos. Hacer ejercicio regularmente, evitar el tabaco y el alcohol.

Antier, en la conferencia de prensa nocturna, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, ante una pregunta ineludible, aceptaba –sin darle muchas vueltas- que el contagio previsible a la población mexicana podría ser de alrededor del 70%, es decir 90 millones de mexicanos.

Estamos inmersos en una epidemia altamente contagiosa que deberemos “alargar” lo más que se pueda para que no se saturen los centros hospitalarios y así se puedan dar la oportunidad de salvar vidas.

Afortunadamente, la experiencia en Italia y España nos enseña que los contagios oficiales siempre resultan ser un porcentaje no mayor al 10% de las personas que se han infectado y que no han presentado síntomas, y por ello no han sido registrados. Esto bajaría dramáticamente el alto pronóstico de fallecimientos.

El grupo de riesgo, conformado por adultos mayores de 60 años, diabéticos, hipertensos, fumadores, enfermos de EPOC y otros padecimientos crónicos, tendremos que evitar el contagio hasta que la epidemia haya cedido.  Esperemos también que se puedan incorporar algunos fármacos que eviten las neumonías y, por  tanto, los estados graves.

El presidente López Obrador, adulto mayor e hipertenso, sigue sus actividades de forma ininterrumpida como muestra de solidaridad con todos aquellos que “viven al día” y deben exponer su salud inexorablemente.

Norman F. Pearl

 

 

 

 

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