Jorge Luis Montes - Psique Parlamentaria

A costa de su popularidad – Jorge Luis Montes

La estridencia de los ataques de la derecha al presidente muestra el resentimiento hacia el hombre, al cual intentaron por todo los medios impedir su acceso al poder. Ya sabían de la terca incorruptibilidad de quien llamaban peje lagarto, lo tenían bien estudiado, lo conocieron a profundidad en aquellas discusiones previo a la aprobación del FOBAPROA, en las que Andrés Manuel López Obrador, como presidente del PRD, se opuso a los intereses mezquinos de la hermandad de empresarios y políticos corruptos, afanados en convertir su deuda privada en deuda pública.

Ahora, como presidente de la República, es vilipendiado por aquellos, para quienes representa las pérdidas de sus ganancias, tales como la partida presupuestal para financiar los aplausos o el silencio de la prensa chayotera, que eliminó de tajo.

Sería muy cómodo para AMLO echar mano al presupuesto de comunicación social para amainar los ataques a su gobierno. Tendría, sin duda, un cuestionamiento a modo, como aquellas entrevistas a los expresidentes en cadena nacional, por algunas de las “eminencias del periodismo” en las que no le tocaban un pelo al presidente en turno.

La eliminación del financiamiento propagandístico del Gobierno Federal ha dejado en descampado al titular del Ejecutivo, de los ataques cada vez más irracionales, precisamente por parte de quienes vieron afectados sus millonarios ingresos.

Toda actividad del gobierno, sea cual sea la decisión, tendrá siempre una crítica por parte de los empresarios de la noticia y del comentario, debido a que el aditivo silenciador no ha llegado a sus cuentas bancarias.

Tal es el ejemplo de la “tardía decisión” del presidente de decretar el aislamiento total y con ello paralizar toda actividad económica, salvo la necesariamente indispensable.

Cuando las decisiones se tomaban por tecnócratas, desde la comodidad del palacio real de los Pinos, estas carecían en lo mínimo de sensibilidad social, debido a la brecha instaurada por la clase gobernante de la cruda realidad del grueso de la población mexicana.

Andrés Manuel López Obrador es testigo de la pobreza lacerante de los millones de mexicanos, no es ajeno a tales condiciones. Él nació en el seno de una familia de escasos recursos, estudió en escuelas públicas, sus primeros trabajos profesionales los realizó en comunidades indígenas. Como líder político no se distanció nunca del sector más pobre y humilde, quizás sea el único mexicano que conoce la realidad de cada uno de los 2 mil 464 municipios que existen en México.

Tales antecedentes lo hacen entender, bien a bien, la situación económica de la gran mayoría de los mexicanos. Comprende el significado de paralizar de un plumazo todas las actividades, sabe que casi el 50 por ciento de la población vive en el empleo informal o del ingreso diario, sin posibilidades de sobrellevar, ya no digamos un mes, una semana sin entradas.

Sabe y entiende que ello implica dejar al mesero, al albañil, al chofer, al ambulante, a la señora de los tamales en el mercado, sin el sustento familiar.

No se trata de hacer lo políticamente correcto para intentar frenar los ataques de los opositores, el liderazgo del presidente pasa por sacrificar su aprobación para anteponer el interés de los más pobres. Sabía que, por las condiciones económicas de México, debía esperar el momento científicamente recomendable para contraer al mínimo las actividades cotidianas.

Quizá pague con su popularidad el precio de su decisión, pero sigue terco en su política de primero los pobres.

Jorge Luis Montes Nieves

Twitter: @jorgeluismn

FB: @JorgeLuisMontesN

 

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