Rodrigo Ruiz - Influencia Millennial

Disrupción en tiempos de crisis – Rodrigo Ruiz Ballesteros

A nosotros los jóvenes nos invitaron a no salir de casa y mantener la sana distancia, no nos pidieron nada más; sin embargo, sólo unos días tuvieron que pasar para que, frente a la crisis del coronavirus, comenzáramos a ver iniciativas de todo tipo: millones de jóvenes buscando ayudar en los múltiples problemas que trajo consigo esta pandemia.

Plataformas de mensajería como “SLACK” han servido de foros donde se generan ideas, propuestas y conversaciones entre estudiantes, profesionales de la salud, investigadores, académicos y emprendedores. También tenemos el caso de “ZOOM”: la plataforma donde se puede tener videoconferencias con más de 400 personas de manera simultánea y gratuita, en donde las comunidades pueden aportar soluciones sin fines de lucro.

Incluso muchos han ido más allá y han asumido esta crisis como un reto personal para asegurar nuestro futuro como generación.

Las comunidades se conforman de lo que Henry Chesbrough, teórico organizacional, acuñara como “El paradigma de la innovación abierta”, donde la magia de los encuentros generacionales, entre jóvenes, experimentados investigadores y profesionales de la salud dan como resultado proyectos reales y soluciones factibles a las interminables deficiencias del sistema de salud global.  La única gasolina para estas comunidades, es la inspiración disruptiva para salvar a la humanidad.

Estos desenlaces digitales podrían asemejarse al modelo de Paul Lawrence y Nitin Nohria llamado How Human Nature Shapes Our Choices (Cómo la Naturaleza Humana pule nuestras elecciones). En este modelo se puntualizan 4 ideas concretas apodadas también como el póker de oportunidades:

  • Oportunidad de Relacionarse
  • Oportunidad de Aprender
  • Oportunidad de Defenderse
  • Oportunidad de Adquirir bienes materiales

Si bien el modelo se establece para la innovación en las empresas, hoy se ha convertido en un modelo híbrido para adaptarse a iniciativas ciudadanas en esta situación tan compleja.

La disrupción y el pensamiento “fuera de la caja” es lo que está permitiendo a startups y empresas de todo el mundo encontrar nuevas formas de ayudar. Cuando tradicionalmente la medición de la temperatura se realiza con instrumentos caros y en sitio, llega Tahmo, una startup canadiense que desarrolló un termómetro inalámbrico que monitorea la temperatura corporal de forma continua y en tiempo real con geolocalización del paciente para controlar las infecciones en pandemias masivas.

DigimEvo es otro ejemplo que, ante la dificultad de llevar el registro por el alto número de pacientes en la pandemia, esta startup española desarrolló un sistema de gestión basado en inteligencia artificial para el mejor flujo y verificación de información de pacientes del Covid-19.

En Querétaro, más de 55 comunidades de makers trabajan en iniciativas similares y empresas de talla mundial como General Electric (GE), en colaboración con centros de investigación (CIDESI, CINVESTAV y CIATEQ) y el Gobierno del Estado trabajan en propuestas para desarrollar respiradores artificiales que cumplan con las más estrictas normas de funcionamiento y nos permitan salvar muchas vidas ante esta emergencia sanitaria.

Son muchas las reflexiones y muchos los aprendizajes que podemos tomar al pasar esta pandemia, pero uno de los que creo más importantes es saber que el mundo puede cambiar de un momento a otro, que lo que hoy creíamos seguro, posiblemente mañana no lo sea; que el mundo esta interconectado y que lo que pasa en un mercado al este de China tiene impacto en todo el mundo; y que nuestra generación debe estar a la altura de esta dinámica, debemos tener la capacidad de adaptarnos muy rápido a los cambios, de desaprender lo pasado y a adquirir nuevos conocimientos para que una idea que tengamos aquí en Querétaro tenga impactos a nivel global.

Estimado lector, Albert Einstein: decía “en tiempos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”. Estos tiempos cambiarán el mundo contemporáneo como lo conocemos, nos convertiremos en la generación que sobrevivió y superó esta crisis, pero sólo lo haremos juntos, con nuestras ideas y mucha solidaridad.

Mucha fuerza y ánimo.

Rodrigo Ruiz Ballesteros

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