David Castellanos - Lo que un día fui

Diario de una loca (II) – David Castellanos

La ciudad es enorme, no me había percatado de eso. Estaba tan acostumbrado a la cotidianeidad que no me daba cuenta de muchas cosas. Volveré a acostumbrarme al ritmo citadino y al constante movimiento. He cargado la batería de mis audífonos y estoy listo para escuchar la playlist que creé justamente un día después de tu adiós. Bendito Spotify.

Esa playlist la hice con el fin de tener catarsis musical. No lo sabías ¿verdad? Sí, hice una playlist en tu honor y se llama “roto por ____” y allí va tu nombre. La compartí y, aunque no lo creas, fue un éxito, al parecer hay más corazones rotos de los que pensábamos. Fue el repertorio de la fiesta y la secuela de la cruda.

Ya casi se cumple un mes de tu partida y desde entonces he cantado cada una de esas canciones que te parecían ridículas, pero que realmente fungieron como ruta de escape para vocalizar el interior de mi corazón. Ja, ja, ja. Hasta eso fuiste paciente cuando cantaba esos disparates que a tu lado no tenían significado, pero te fuiste y tomaron forma y sentido. Esta playlist estaba destinada a ser y me alegra que ahora cada quien pueda escuchar: roto por___ y ponga allí el nombre de su verdugo y disfrute cantar cada verso y cada estrofa.

Después de cantarlas, empiezo a hacer retrospectiva y ahora cree una nueva playlist. No sé si soy masoquista, pero estoy seguro que los procesos se viven y se acompañan mejor de arte y tú, queridx, sabes que amó la música.

¿Recuerdas que a veces alguna palabra me recordaba alguna canción y me ponía a cantar? Era padre molestarte con eso. Oh __________ (inserta tu nombre aquí) me alegra que haya pasado lo peor. Dijo Frida Kahlo que lo que no te mata, te hace fuerte y empiezo a sentir eso. Fuerza, amor, renovación. No todo es color de rosa, tuve que atravesar umbrales de dolor que no creí soportar, pero, mírame, la semilla está dando fruto. Muchas veces he deseado ser como tú. Tan desapegadx, tan centradx, tan realista. Balanceabas mi vida, aterrizando mis burbujas de fantasía y mis ideas novelistas, pero también soportabas mis episodios pintorescos y de cuenta cuentos. Y eso me enamoró, gustó. Me encantaba pasar el rato entre bromas y risas. Enamoró. Qué palabra tan grotesca.

Hay tanto que quiero decirte. No puedo disculparme más, ya lo hice, pero poco a poco iré sanando y mientras tú me vas olvidando, ten por seguro, cariño, que yo me quedaré con todo lo positivo, pues al fin, “lo nuestro era tan complicado que queda mejor en lo platónico, sabiendo que cerca acabaríamos con un espectáculo nuclear, semejante a la muerte de una estrella. (Qué hermosa metáfora, siempre me sentí una), convulsionaríamos y cambiaríamos el ritmo del universo […] Muchas veces te extraño y nuestros recuerdos, como cometas, empañan mi galaxia”, me dan ganas de volar y buscarte pero ambos sabemos que tras eso solamente quedaría malherido uno y claramente no serías tú.

¡Ve, corre, disfruta, vive por los dos! Y sólo así, quizás, en otros mundos paralelos, algún día podamos profesar nuestro amor.

Quisiera llamarte a finales del siglo para decirte que te quiero como una loca y que tu recuerdo no se ha ido, qué sigues latente a pesar de la distancia, a pesar de los años que transcurrieron.

P.D Descuida cariño, nada de lo último sucederá. Lo nuestro fue platónico de mi parte y superficial de la tuya. Pero si acaso, ven y hagamos polvo estelar en mi cama, seamos supernova.

David Castellanos

Diario de una loca (I) – David Castellanos

Diario de una loca (III)

Diario de una loca (IV) – David Castellanos

 

 

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