Los especiales de Enlalupa.com

El encierro comienza a generar conflictos, narra Lupita, estudiante queretana en Granada

Historia: Patricia López Núñez/EnLaLupa.com

Desde hace 8 semanas, Lupita Cortés atestigua la manera en la que cambia el estilo de vida en Granada, España, una ciudad mayoritariamente de estudiantes y jóvenes, como consecuencia del Covid-19. La confianza en que a los jóvenes no les pasaba nada con el coronavirus, le dio paso al estado de emergencia y los conflictos que puede generar el encierro entre los pobladores.

María Guadalupe Cortés Trejo cumplirá 22 años este mes. Es invidente y estudia la licenciatura en sociología en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), pero actualmente realiza un intercambio de movilidad con la Universidad de Granada, en el área de antropología.

#laimagenpuedecontener [A su llegada a España, en febrero pasado, Lupita Cortés posa de pie, orgullosa, en el aeropuerto Barajas de Madrid. Ha cumplido varios de sus sueños: salir por vez primera del país, viajar por vez primera en avión, estudiar en el extranjero.]

Llegó el 7 de febrero a Granada y el 11 de febrero inició formalmente las clases. Aunque se empezaba a hablar del coronavirus y se tomaban algunos controles de sanidad en los aeropuertos, no era un problema inmediato, “la gente todavía no tenía problemas, ni usaba mascarillas, ni nada de eso”, dice a EnLaLupa.com

En su caso no llegó a una residencia universitaria, sino que alquiló un departamento con otras 3 compañeras provenientes de otra región de España, así como Portugal y la República Checa.

#laimagenpuedecontener [Lupita Cortés, en sus primeros días en España, aparece, de pie, adelante de la majestuosa Alhambra de Granada]

“La primer semana todo estaba muy tranquilo, sabíamos que existía el coronavirus, se empezaba a ver en redes a gente que hacía algunas compras de pánico y las tendencias de que si pedías alguna mercancía desde China te podías contagiar. La segunda semana ya se hablaba más, pero todos seguíamos normales, porque la universidad nos daba información y la mayoría sabíamos que era un riesgo muy fuerte para los adultos mayores, que ellos podían sufrir las consecuencias, pero que a nosotros los jóvenes no te pasaba nada. Como la mayoría somos jóvenes que vivimos con otros estudiantes, pues pensábamos eso: si me contagio no pasa nada”, recuerda.

El estado de emergencia

Cuando terminó febrero, creció el miedo de la población de Granada y específicamente de los universitarios. Los casos de China y de Italia generaron inquietud. En Andalucía, concretamente en Granada, todavía no había casos, así que la gente continuaba con su vida normal, hasta casi la segunda semana de marzo “cuando todo se descontroló”.

“Empezaron a haber casos en Andalucía y Málaga que está muy cerca y la segunda semana, cuando ya se había activado el estado de alerta, en Granada pasamos, en 24 horas, de 7 casos a 33, entonces ya la universidad cambió, todos nos asustamos mucho, algunos profesores de la universidad nos empezaron a comentar que ellos opinaban que lo más sensato era que ya se tomaran medidas. Si no me equivoco, el 13 o 14 de marzo la universidad emitió un comunicado oficial y nos avisaron que las clases quedaban canceladas hasta el 30 de marzo”, señala.

#laimagenpuedecontener [Lupita Cortés posa sonriente junto con tres de sus compañeras de estudio en España, en una de las calles de Granada]

Ese primer plazo ya se alargó. La semana pasada se informó que tendrán que esperar dos semanas más, así que el estado de alerta se mantiene hasta el 14 de abril. “Cuando se hizo la cancelación de clases, mis compañeros y compañeras que vivimos situaciones que ponen en riesgo el sistema inmunológico, pues sí se empezó a ver muy poca gente en la calle”, afirma.

“El estado de alerta significa que no podemos salir de casa, a menos que sea una emergencia, por comida, ir al banco, alguna emergencia de salud y para trabajar. Si sales a la calle sin un justificante real, porque te pueden pedir el ticket de compra o el permiso para trabajar, pues te van a multar y las multas empiezan en los 90 euros. Yo salí con una amiga a comprar comida antes, porque nos avisaron antes de activar el estado de alerta, el sábado 14 todavía podías salir por alimentos, pero el domingo 15 todo entró en funciones”, recuerda.

#laimagenpuedecontener [Lupita Cortés aparece sentada, cruzando las piernas, en una banca situada en una céntrica calle de Granada. Sonríe, pues junto con sus compañeras y los demás habitantes de España veía muy remota la amenaza del Covid-19]

Cuando salió a comprar comida al súper acompañada de una amiga pudo constatar que había ciertos productos “reducidos”, porque por ejemplo, no pudo encontrar huevos, no había vegetales y había poca carne. “Me dicen que mucha gente a usaba mascarillas, los empleados en el súper, cuando iba caminando, porque siempre voy con alguien, me comentaban aquí hay policías, acá otra vez policías, más adelante policías, vigilando que las medidas se cumplieran”.

Otro cambio drástico se dio en los bares, porque hay muchos en la ciudad. Empezaron por cerrar temprano, después solamente en ciertas horas y con muy pocas personas, ahora muchos optaron por cerrar.

#laimagenpuedecontener [El cielo y los colores del crepúsculo. Con la llegada de la cuarentena, la población sale por las tardes a los balcones y azoteas de sus casas a respirar un poco de aire]

Cambia el ánimo de las personas

A partir de las medidas que se tomaron en Granada, los estudiantes se animan en los grupos de WhatsApp, así que distribuyeron cadenas con enlaces de lecturas, películas y series gratis.

Pero el encierro también modificó la manera en la que se “vive” en los departamentos. El edificio de Lupita tiene 8 pisos y “escuchas el ruido de la gente alrededor casi todo el tiempo”. Los primeros 2 o 3 días todo permaneció normal, pero al 4 o 5 día la situación cambió.

#laimagenpuedecontener [El mirador de Los Arcos, en el centro histórico de Querétaro. Es de noche y atrás del acueducto iluminado aparecen las montañas llenas de pequeñas luces. En ese lugar, Lupita posa, de pie, recargada en el barandal y con las dos manos apoyadas en éste. Faltan casi dos años para que pueda cumplir algunos de sus sueños más preciados; faltan casi dos años para que el mundo viva una inédita pesadilla]

“Las personas que tienen mascotas, perritos, pues escuchaban a los perritos llorar muy desesperados. Chicos y chicas que viven en el edificio de enfrente empezaron a salir a sus balcones a hacer comidas o fiesta o bailar desde los balcones. Ahora ya hay como más tensión, incluso de las casas vecinas, el piso de arriba, se empiezan a escuchar peleas y gritos”, agrega.

Lupita también es consciente del miedo que tiene su familia en México. “Mi mamá ha estado muy preocupada, antes hablábamos una vez cada dos semanas, pero desde que saltaron las alertas manda mensajes muy seguido, pregunta si tengo comida, que cómo estoy. La verdad es que personalmente estoy bien, compré comida suficiente, como para 2 semanas y puedo salir si ocupo más, las clases han seguido en línea, nos dejan muchísimo trabajo, me la paso leyendo y haciendo tareas”.

#laimagenpuedecontener [Lupita Cortés y a sus dos compañeros del Colectivo Punto Ciego en el panel del Seminario Permanente Sobre Discapacidad celebrado en octubre de 2019, en la UNAM]

Ahora que México enfrenta la misma contingencia, la universitaria recomendó a los queretanos atender todas las medidas oficiales sin caer en el pánico, ni hacer comprar excesivas, sino generar empatía entre la población. “Es muy fácil caer en un pánico casi capitalista que te hace querer comprarlo todo, pero no debe ser así, hay que atender las medidas oficiales y hacer lo que nos toca”.

#laimagenpuedecontener [Calles solitarias y mojadas por la lluvia. En plena cuarentena, las avenidas de Granada aparecen totalmente vacías]

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top