Carlo Daniel Aguilar - Trinchera Mediática

Errores de comunicación y penitencia ciudadana en época de Covid-19 – Carlo Daniel Aguilar González

Durante marzo y lo que ha transcurrido de abril, es decir la mayor parte del periodo de “cuaresma” en el catolicismo, la acumulación de errores de comunicación del presidente Andrés Manuel López Obrador ha provocado una penitencia ciudadana y anticipa un panorama que no sería halagador para la economía nacional en 2020.

Aclaro que la cadena de errores corresponde al titular del Ejecutivo y no necesariamente a su gobierno y equipo de trabajo, porque vale la pena mencionar el contraste a este respecto que ha tenido la serie de conferencias de prensa vespertinas, encabezadas por el Dr. Hugo López-Gatell Ramírez y personal especializado en salud.

Sin embargo, López Obrador ha mostrado lejanía y falta de comprensión del “timing” político-social frente a la pandemia que ataca al mundo. Ha carecido de liderazgo en momentos cruciales para la población del país. El “informe” del domingo 5 de abril en Palacio Nacional es la confirmación o el “broche de oro” de esta falta de lectura o asesoría en comunicación política. Al mismo tiempo, otorga “parque” a sus detractores y críticos que lo han calificado como “un peligro para México” desde 2006.

Los mensajes proporcionados desde inicios de marzo, tanto en acciones como discurso, han tenido equivocaciones: algunos en forma, otros en fondo y un porcentaje mínimo en ambas. Por ello las múltiples lecturas e interpretaciones tiene un elemento en común: la indignación o la molestia.

Decir que combate o se protege de la peligrosidad del virus con “amuletos” y figuras religiosas implica menospreciar la ciencia; viajar a Sinaloa en el marco del cumpleaños del narcotraficante Ovidio Guzmán, además de saludar a su abuela y abogado fueron una “torpeza política” (López Veneroni, dixit), anunciar que los concesionarios de los medios de comunicación podrán comercializar los tiempos del Estado, según la ley, no corresponde al “cambio” anunciado en 2018, por señalar el primer trío de errores.

Uno tras otro

Como profesor de universidad pública, considero importante dimensionar, analizar o profundizar las consecuencias y lo que implica el quehacer público, más allá del discurso o las palabras. En el caso del presidente de la República, las equivocaciones en materia de comunicación han ido una tras otra durante las últimas cuatro semanas, junto con la polémica y la preocupación en un sector de la sociedad.

La habilidad que tuvo como Jefe de Gobierno del Distrito Federal (2000-2005) y posteriormente como líder social, de la oposición y candidato a la presidencia de la República en tres ocasiones, contrasta con la falta de lectura, análisis, liderazgo y altura que ha evidenciado en este 2020.

El domingo 5 de abril era el momento de anunciar un plan y una estrategia en materia económica y laboral para hacer frente a los próximos meses. Las y los millones de trabajadores de este país, la ciudadanía “de a pie”, los empresarios (pequeños, medianos y grandes), los analistas, los intelectuales, personal de salud y la comunidad científica esperaban eso. No había más. Por ahí debía encaminar el mensaje.

Era el momento de hacerse acompañar del secretario de Hacienda y la secretaria de Economía. El gabinete económico. El mensaje consistía en dar tranquilidad y mostrar seriedad ante la pandemia. Ni más, ni menos. No se trata de una “receta” o “modelo” neoliberal, sino comunicación política básica.

Aunque se haya mostrado el letrero atrás con la palabra “informe” y a pesar de que sus incondicionales, militantes de Morena, legisladores que representan a la coalición “Juntos haremos historia”, un grupo de intelectuales y simpatizantes de AMLO defiendan y aplaudan sin autocrítica el discurso de ayer, no hubo lectura de la situación.

La forma y el fondo del “informe trimestral” mostraron falta de empatía y lejanía con el contexto. No era momento de reflectores ni de presumir logros o programas sociales. Tampoco de dirigirse o congraciarse con “el pueblo”. Era el timing de apaciguar inconformidad, disipar las dudas, dar información de medidas o programas para preservar empleos (con un rasgo social, de “izquierda”) y de convocar a la unión.

A manera de paréntesis: en diciembre de 2019, Jesús Ramírez Cuevas, encargado de Comunicación Social de la Presidencia de la República, señalaba e insistía que los mensajes y discursos de AMLO iban dirigidos “al pueblo” y que también en eso habría que valorar el “cambio” al inicio del sexenio. Esto lo dijo en el marco de un foro realizado en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, donde participaron los periodistas Leonardo Curzio y Salvador Camarena, así como Hernán Gómez Bruera.

Cuatro meses después, con errores que incluyen compartir un video –editado y donde se observan características un montaje de una reunión virtual del presidente con líderes del G-20, los mensajes y el discurso presidencial han quedado a deber con “el pueblo” y con un sector de los 30 millones de votantes que tuvo en 2018.

Desaparecido

¿Y dónde está el secretario de Hacienda?…

Ante la situación y el panorama que se vive, la aparición y discurso ante los medios por parte del secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera Gutiérrez, es indispensable. Ayudaría a dar tranquilidad y serenidad a la población, a los mercados y a la propia clase política.

Hasta el cierre de estas líneas (lunes 6 de abril por la tarde), todavía no acompañaba al presidente en alguna conferencia de prensa matutina para dar información o anunciar medidas, programas o estrategia económica. Es momento de hacerlo.

Mientras eso no ocurra, la penitencia ciudadana seguirá en “Semana Santa”.

El análisis comunicativo de las conferencias de prensa del Dr. Hugo López Gatell Ramírez y personal de salud, que contrastan con los mensajes del presidente, ameritarían palabras y un escrito aparte.

#QuédateEnCasa

Carlo Daniel Aguilar González

Catedrático y excoordinador de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo

Campus CU de la Universidad Autónoma de Querétaro

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