Luis Tamayo Pérez - Ecosofia

El coronavirus como emergente social (II) – Luis Tamayo Pérez

La Covid-19 es el último aviso… la próxima vez la humanidad colapsará. […] Las

pandemias han existido siempre [y dependen] de las cargas demográficas. [En el

mundo actual la] globalización está dirigida por clases extractivas y esto hace que

se tienda a la uniformización del planeta cuando lo que habría que hacer es

mantener la diversidad, […] es decir, crear un consenso y que las diversas culturas

humanas pudieran aportar a la nueva síntesis todo lo que saben. Es decir, la planetarización.

Eduald Carbonell.[1]

Una crisis no es necesariamente algo malo, es sólo una alarma, un grito que exige cambiar algo. Ese algo, desde mi punto de vista, no es otra cosa que el depredador modelo civilizatorio actual. Es absurda, como bien indica Naomi Klein, la pretensión de volver lo más rápidamente posible a la “normalidad” pues tal “normalidad” era insostenible tanto ambiental como económicamente: “en tal normalidad se quemaba Australia y, dos meses antes, el Amazonas”.[2]

Tal normalidad conducía inexorablemente a nuestro mundo a la Sexta extinción masiva de las especies y, en nuestro país, implicaba el crecimiento de la ignorancia y la pobreza. La crisis generada por el coronavirus es, tal y como indica James Hansen, muy parecida a la que ya genera el Calentamiento Global Antropogénico, pues “en ambas, una respuesta tardía hace tanto al problema como a su solución, más difíciles”.[3]

Cambiando el modelo civilizatorio

 Dado que la crisis por el coronavirus es un problema complejo, la estrategia para corregir el modelo civilizatorio que la hizo posible debe ser también multivariable.

  1. El problema sanitario. Respecto al problema de salud actual no podemos sino reconocer las enormes limitaciones que tiene en este momento la nación mexicana a causa de decenios de abandono. En consecuencia, corresponde a las autoridades mexicanas solicitar urgentemente ayuda a otras naciones para paliar las graves deficiencias de nuestro sistema sanitario. Es ahora cuando se aprecia lo equivocados que estuvieron los gobiernos neoliberales de México cuando, siguiendo las invectivas de los USA, decidieron privatizar la salud y permitir la pauperización del IMSS y el ISSSTE, otrora instituciones de primera calidad. Ahora no nos queda sino, una vez pasada la primera oleada de la crisis actual, corregir el error cometido y volver a apoyar fuertemente al IMSS, al ISSSTE, así como a la SSA y el INSABI. Sería estupendo que, como en Canadá, todo el sistema de salud estuviese en manos del Estado. Estas acciones, desgraciadamente, no lograrán detener el creciente problema actual, pero sí permitirán recuperar la confianza perdida. En resumen, debemos asumir que no se podrá detener la hecatombe generada por el coronavirus, en el mejor de los casos podrá ser mitigada en las regiones donde la ciudadanía sea capaz de obedecer mayoritariamente las invectivas de la Secretaría de Salud. Desgraciadamente muchos mexicanos no podrán o no querrán hacerlo. La consecuencia es simple: muchos mexicanos morirán. Eso es, muy tristemente, inevitable.
  2. El problema económico. Desde hace décadas el mundo está siendo depredado por Wall Street y otros representantes del mundo financiero, los cuales, gracias a presiones y engaños, se han enriquecido de manera desmesurada. En México, los “capitales golondrinos” abandonarán a los trabajadores de sus empresas a su suerte. Otras muchas pequeñas y medianas empresas quebrarán. Afortunadamente habrá otras empresas que se mantendrán y continuarán confiando en el país. Una vez pasada la primera oleada de la crisis se deberá, gracias a un correcto financiamiento y un muy simplificado paquete fiscal, estimular la creación de nuevas empresas capaces de cubrir el déficit de emprendimientos faltante. El comercio informal deberá hacerse formal y eso se puede lograr condicionando los estímulos económicos y la seguridad social a la incorporación formal al país (eso permitirá que, como ciudadanos responsables, todos paguen los impuestos que les correspondan).
  3. El problema socioambiental. Impulsar el desarrollo sostenible (económico-social-ambiental) en México es también imprescindible en los años que vienen. Ello implicará generar la máxima autonomía posible en los siguientes rubros:
    • Alimentos (hidroponía, acuaponía). México es capaz de generar localmente muchos alimentos. La acuaponía produce hortalizas y peces de calidad, sin agroquímicos y en gran cantidad, usando sólo el 10% del agua usada por la agricultura convencional y en espacios tan pequeños que las instalaciones pueden ubicarse rentable y fácilmente, como ocurre en Berlín, dentro de las ciudades. En la amplia Aridoamérica mexicana, la acuaponía es una alternativa agrícola que puede hacer la diferencia entre un pueblo bien alimentado o no, entre una nación boyante y una fracasada.
    • Energía (solar, microeólica, biomasa). El watt solar y el eólico son ya más baratos que el proveniente de los combustibles fósiles (y permite, también, obtener bonos de carbono). Mediante créditos blandos y de largo plazo se puede estimular la creación de empresas que transformen radicalmente la manera como se obtiene la energía para industrias, comercios y residencias. Eso ya lo han logrado naciones como Islandia y Portugal… ¡incluso nuestra hermana Costa Rica! Redes energéticas solar-eólica-biomasa han permitido en algunas regiones de Alemania generar energía sin costo. El capital destinado a los proyectos de la refinería de Dos bocas, el “Tren maya” o el aeropuerto de Santa Lucía puede redirigirse a créditos blandos para que los mexicanos adquieran sistemas eólicos, fotovoltaicos y de otras energías renovables para sus casas, comercios y empresas. La ecoeficiencia de tales sistemas permitirá que los créditos sean puntualmente pagados y una renovada ciudadanía verá reducirse sus gastos fijos.
    • Movilidad urbana. Romper con la idea de que el contaminante el motor de combustión interna es la única opción de movilidad se puede lograr mediante el impulso de una amplia y segura red de ciclovías exclusivas donde bicicletas eléctricas y convencionales, así como vehículos biohíbridos –eléctrico-metabólicos como el Schaeffler alemán—[4], puedan acompañar a un Sistema de transporte público de vía libre y eficiente (BRTs)[5]. México puede fácilmente convertirse en un Estado productor de biohíbridos y deshacerse poco a poco de unas empresas automotrices que sólo llenan de ineficientes, caros, contaminantes y peligrosos automóviles nuestras calles y, además, se llevan las ganancias al extranjero.
    • Movilidad de larga distancia. Recuperar para la nación el Sistema Ferroviario Mexicano para transporte de personas y mercancías es fundamental si pretendemos hacer más eficiente la movilidad de larga distancia en México.
    • Agua. El aprovechamiento del agua pluvial y de las aguas grises es fundamental en las ciudades y pueblos que, como los de la amplia Aridoamérica mexicana, son pobres en tal recurso. Es menester solamente promover, mediante créditos blandos, el establecimiento de sistemas de captación de agua pluvial (colectores, filtros, cisternas superficiales o subterráneas) y de construcción de biofiltros para la reutilización de las aguas grises. Todo ello genera un importante caudal que hará mucho más autónoma a la ciudadanía respecto al recurso vital y evitará la sobreexplotación de los mantos acuíferos.
    • Salud (fitoterapia). México tiene una gran y añeja tradición del uso de la fitoterapia, la cual se ha, en buena parte, olvidado. Certificar a nuestros médicos tradicionales y hacerles lugar en las escuelas y hospitales públicos –como se hace en China—puede lograr que la medicina alopática pueda encargarse solamente de los casos graves.
    • Manejo de residuos. Como nos ha enseñado el Dr. Raúl García Barrios, es posible establecer programas de basura cero.[6] Los residuos sólidos, líquidos y gaseosos pueden ser reducidos al máximo y, con ello, minimizadas las externalidades que contaminan nuestro aire, agua y suelo.Será necesario, asimismo:
  4. Proteger las áreas naturales. Mitigar el Calentamiento Global Antropogénico y evitar la Sexta Extinción Masiva de las Especies implica la modificación radical de la relación con nuestro entorno. Se deben proteger al máximo nuestras áreas naturales de los proyectos depredadores (minería de tajo a cielo abierto, fractura hidráulica, desarrollos inmobiliarios, etcétera). Es mejor que las ciudades crezcan al interior, mediante edificios de varios niveles y con azoteas y espacios verdes internos. Crecer al interior reduce los costos de servicios y movilidad urbana. Mediante instituciones crediticias asociadas, el gobierno puede hacer rentables tales proyectos inmobiliarios. Todo ello liberará la presión de los desarrolladores sobre las áreas agrícolas o naturales, sean protegidas o no.
  5. El fomento de la paternidad responsable. Los mexicanos no podemos seguir reproduciéndonos como conejos. Cuidar los derechos humanos pasa por estimular la paternidad responsable y evitar el embarazo adolescente mediante correctos y generalizados programas de contraconcepción. Asimismo, la despenalización del aborto en todo el país permitirá que todos los bebés mexicanos cuenten con una familia que, salvo accidentes, les garantice un futuro promisorio. Como bien decía la CONAPO[7] hace algunas décadas: “pocos hijos para darles mucho”.
  6. El fomento de la alimentación sana. Ha pasado desapercibida la estupenda noticia de que será obligatorio en México, para las empresas productoras de comida industrializada, etiquetar correctamente sus productos, indicando claramente cuando tales productos excedan la cantidad de calorías, grasas saturadas, grasas trans, azúcares o sodio. Educar a la población en la comprensión de tales etiquetas permitirá a la población darse cuenta de algo evidente: que somos lo que comemos y que una alimentación deficiente, plena de azúcares, sodio, grasas saturadas y trans solamente nos enferma. Evitar el consumo de carne de los “mercados húmedos” (como el de Wuhan) y reducir la de la depredadora ganadería agroindustrial, es también clave para mantener una buena salud. Nunca olvidemos que, como bien enseña el Dr. José Iturriaga, el muy sano pueblo dominante del Valle del Anáhuac, los mexicas, sólo se alimentaban con maíz, frijol y chile, adicionados con la enorme variedad de plantas de Mesoamérica y unas cuantas, y pequeñas, dosis de proteína animal (peces, ajolotes, algunas aves y perros). Nunca olvidemos que el primer generador de los Gases de Efecto Invernadero que están llevando a la civilización humana al desastre no son los autos —ellos son la segunda— sino, como bien indica el Dr. Antonio Sarmiento, es la ganadería industrial intensiva.[8] Conservar un mundo habitable para nuestros hijos y nietos pasa por reducir, y de manera significativa, nuestro consumo de ganado vacuno.
  7. El fomento de una ciudadanía educada y libre de prejuicios. Para nadie es extraño escuchar que la educación mexicana perdió la calidad que alcanzó hace décadas. Establecer una educación centrada en la resolución de problemas, consciente de las problemáticas sociales, económicas, ambientales y demás que aquejan a la nación y, además, capaz de superar las barreras disciplinarias (compleja, por tanto), es factible si estimulamos a los profesores y a sus discípulos en la elaboración de propuestas de solución a las múltiples necesidades del país (en todas las áreas). Una educación centrada en la resolución de problemas –y no en la repetición de dogmas y verdades “probadas” o “reveladas”— es un estímulo de la inteligencia y el imprescindible espíritu crítico que México requiere.

Una gran oportunidad para los jóvenes

La crisis generada por el coronavirus constituye una estupenda oportunidad para que los mejores de nuestros jóvenes establezcan redes y construyan un mejor futuro para todos. Es, como bien dice Greta Thunberg, su futuro el que la civilización previa a la Covid-19, les estaba robando. Esta crisis puede brindarles la oportunidad de tomar las riendas y encaminar el mundo en la dirección que sus sueños indiquen.

Medidas urgentes para mitigar la crisis del coronavirus

Mitigar la crisis económico social que ocasionará la Covid-19 implica el establecimiento de varias medidas (las cuales deben ser llevadas a cabo por instituciones de los tres niveles de gobierno o, en su defecto, por organizaciones ciudadanas):

  • Puestos de solidaridad. Establecimiento de lugares donde se donen productos de canasta básica y demás para que la ciudadanía (y sobre todo los más necesitados) se sirvan gratuitamente de ellos. Esto se ha realizado cuando han ocurrido sismos y catástrofes naturales con bastante éxito.
  • Comedores comunitarios. Establecimiento de comedores comunitarios en varias de las plazas públicas de las diferentes ciudades del país (cuidando la sana distancia). Esta acción fomenta la solidaridad ciudadana.

Finalmente, reitero que tan pronto pase la primera oleada de la crisis, será necesario un amplio y generoso programa de fomento de empresas –como las productoras de sistemas acuapónicos, de sistemas de generación de energía renovable, de sistemas de captación de agua pluvial, de producción de biohíbridos y demás— que permitan que México se convierta en generador no sólo de una mejor, moderna y sostenible civilización, sino que produzca importantes recursos económicos para una renovada ciudadanía emprendedora.

Conclusión

Yo sé bien que lo hasta aquí planteado suena a una “Carta a Santa Claus” y que requeriría, para poder llevarse a cabo, de mucho apoyo ciudadano y, sobre todo, de los tomadores de decisiones. Sé también que una parte del país está en manos de la gran corporación del narco y que esta crisis ha contribuido a, incluso, poner en riesgo el pacto federal. Considero, sin embargo, que sólo cuando se expresan claramente los sueños es que puede hacerse posible su realización.

La pandemia del coronavirus es una crisis –un síntoma—que muestra la insostenibilidad de nuestra civilización. La normalidad previa era una condena a la desaparición de nuestra especie y de muchas otras. Como bien dice Chomsky: “la supervivencia de la humanidad está en riesgo”.[9] Si nos detenemos a leer lo que la crisis actual expresa podremos corregir nuestra sociedad y, gracias a la generación de la máxima autonomía nacional y social, proyectar un mejor futuro.

Luis Tamayo Pérez

[1] Arqueólogo e investigador del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social (IPHES). Entrevista con Ferrán Espada, Público, 12.04.2020.

[2] Baltasar Daza: Naomi Klein y el regreso a la normalidad: “Debemos recordar que la normalidad era la crisis”, El país, 7.04.2020:

https://www.latercera.com/culto/2020/04/08/naomi-klein-y-el-regreso-a-la-normalidad-debemos-recordar-que-la-normalidad-era-la-crisis/

[3] De la introducción del libro (de pronta aparición) The Planet of Sophie.

[4] https://www.biohybrid.com/en/

[5] Siglas en inglés del Bus Rapid Transit, como el Metrobús de la Ciudad de México.

[6] García Barrios, R. (2019), Crónicas de la basura universitaria, CRIM UNAM, México.

[7] Siglas del Consejo Nacional de Población.

[8] Sarmiento, A. (2019), ¿Cuál es el verdadero costo de comer carne?, En el volcán insurgente, INAH Morelos, México.

[9] Entrevista de Democracy Now a Noam Chomsky, 11 de abril de 2020: https://youtu.be/zRvqkUoiKJo

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