María Pérez Rojas - Una Mirada

Urge construir el “Ecumenismo Social” – María Pérez

El ecumenismo, en griego ikuméni “tierra habitada”, es un movimiento religioso que busca la unidad en la pluralidad y la diversidad de las diferentes iglesias que creen en la existencia de un Dios.

Se tiene registro de 22 concilios con fines ecuménicos en la historia, uno que cobra relevancia para la historia antigua religiosa es un esfuerzo ecuménico en el Siglo III. Orígenes compuso la Hexapla, en donde compara en forma de columnas seis versiones enteras del Antiguo Testamento, donde 70 sabios tradujeron al griego distintos pasajes que estaban escritos en hebreo, arameo y caldeo y de seis versiones diferentes. De que se puede, se puede.

El ecumenismo en el Concilio Vaticano II fue para algunos el acontecimiento religioso más importante del siglo XX, donde por fin la Iglesia católica deja su estrechez,“strictus” que puede traducirse como atado con fuerza. “Con el Concilio Vaticano II, la Iglesia Católica se ha comprometido de modo irreversible a recorrer el camino de la acción ecuménica”, decía Juan Pablo II.

Dentro de las experiencias que considero más valiosas en mi formación es haber pertenecido a un grupo ecuménico, presidido por el obispo emérito de Chiapas, Don  Samuel Ruiz, QEPD, integrado por varias Iglesias y haber escuchado una misa oficiada por una mujer sacerdotisa, aquí en Querétaro.

Después de haber dado una somera idea del ecumenismo, creo que el esfuerzo de construir un Ecumenismo Social va más allá de la evidente realidad de que el Congreso de la Unión no ha logrado conciliar para el bienestar general. El esfuerzo ahí es por el poder por el poder, sin más.

Pensaba inicialmente en titular el artículo “Ecumenismo político”, que sería lograr que se unan en un mismo propósito independientemente de lo que cada partido o fracción piense. Renuncié, pues hoy la sociedad está respondiendo más que la oposición y que los políticos.

Urge encontrar puntos de encuentro, estrategias que concilien intereses comunes.

Concretando en lo actual, también en mi opinión, el presidente minimizó el tema de la pandemia. Su actuar no fue el esperado, pero la actitud reaccionaria de la apátrida oposición fue desbordada, desesperada, deplorable.

A diario se tienen que desmentir fakes, distorsiones de la información. Las consecuencias han sido socialmente y económicamente catastróficas (no entiendo por qué muchos no lo ven). Pongo dos ejemplos muy simples: entrevistan a personas que no están confinadas en sus casas y la mayoría contesta que no cree en las noticias. A eso hemos llegado, ¿estarán satisfechos los actores intelectuales de revolver tanto el río?

Me he topado con personas en Facebook que aún, mostrándoles que es falsa la información que difunden, no la borran, no se disculpan y, lo que es peor, atacan, ofenden y continúan permitiendo la difusión de información falsa.

Inconcebible. Triste. Inaceptable. Somos olas del mismo mar.

Nos está tocando vivir una pandemia mundial, en medio de una crisis ideológica económica mundial y en una “tierra que habitamos” dividida, enfrentada, por el odio, la soberbia, el miedo, el clasismo, la instantes.

Se nos olvida que lo único que nos puede sacar de ahí es la conciencia, o la misma inercia de lo que algunos quieren que pase, llevarnos al caos y si los contrapesos para conciliar y poder entender, no sólo desde mi posición socioeconómica y cultural, sino desde una visión Ecuménica Social que nos permita construir con una visión social, no individual, de aquí no nos vamos a llevar nada. Nuestras acciones son las que hablarán por nosotros, hay muchas personas que están organizándose, dando y compartiendo hasta lo que no tienen para ayudar a los desempleados, a los hospitales y otros sectores defendiendo a costa del bienestar de muchos. Lo que ellos consideran les da un nombre, un estatus, un poder que en realidad es muy cómodo, pero finalmente ilusorio, el coronavirus ya nos lo está aleccionando.

Lo que propongo es el Ecumenismo Social, desde la física se puede ver como neguentropía, que es la presión ejercida por alguien o por algo para conservar el orden dentro de un sistema. Entre más acciones buenas, entre más pensamientos positivos, entre menos especulaciones negativas y más optimismo, entre más energía sana, acciones bien intencionadas, aportes al sistema, ayudas a la neguentropía, a la salud del sistema.

Aquí no importan filias o fobias partidistas o políticas, es por el bien de todos. Lo contrario de la entropía es desorden, caos que, desde la física, es la tendencia por naturaleza de cualquier sistema. Por el bien de “ la tierra que habitamos” construyamos Ecumenismo Social.

María Pérez

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