Héctor Parra - Análisis y Reflexiones

Muertos y enfermos no son prioridad para AMLO – Héctor Parra Rodríguez

Poco falta para alcanzar la estratosférica cifra de 50 mil homicidios dolosos en lo que va del sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Tiene perdida la “batalla” en contra de la delincuencia y no muestra pena alguna por la pérdida de miles de vidas. No hay política de Estado que combata con eficiencia y eficacia a los grupos delictivos. Tan no le interesa al presidente que, ahora con la problemática de la pandemia del coronavirus, ha reducido el presupuesto para el combate a la delincuencia.

En el catálogo publicado en un absurdo decreto que carece de fuerza legal, prioriza las actividades de su gobierno, no enlista la lucha en contra de los delincuentes. Enumera 38 temas prioritarios de su gobierno, en ellos elude la seguridad pública. Es más, López da trato excepcional al personal de las fuerzas armadas, a la guardia nacional, pero no refuerza las acciones en materia de seguridad pública. Durazo no es prioridad.

Por eso al Presidente de la República, no le importa que la población enferme y muera a causa del Covid-19, a fin de cuentas el porcentaje es muy inferior a los muertos a manos de la delincuencia sea o no organizada. Así que, muertos por enfermedad no son importantes. Por eso tampoco enumeró el fortalecimiento de las instituciones de salud, más bien las desmanteló para obtener más recursos públicos que destina a sus prioridades; son más importantes para el gobierno de la 4T las “tandas” del presidente, que tener buenos hospitales. Si bien señaló en su catálogo de prioridades la atención médica y medicamentos, lo cierto que no se da en las instituciones dependientes del sector salud federal, es una falacia; también al IMSS y al ISSSTE les quitó recursos públicos, por ello no cuentan con insumos suficientes ni de buena calidad para la atención médica.

AMLO, directamente responsable

Lo obvio está a la vista y no requiere prueba es que tuvieron que comprar insumos “chatarra” en China y pedir la ayuda de Trump, para conseguir ventiladores. Así valora y mide las prioridades el presidente de la República. Primero sus programas de obras y atención a su plataforma política disfrazada de programas sociales, después la realidad. Por eso a López Obrador no le preocupaba en lo más mínimo la llegada de la pandemia a México, incitaba a seguir saliendo a las calles a contaminarse, para el presidente la salud de los mexicanos no es prioridad, la muerte es una consecuencia natural para el primer mandatario. No puede con el problema de la inseguridad, tampoco le importa el asunto de la salud, por ello desintegró al Seguro Popular y conformó su fallido sistema de salud denominado Insabi. Ahora los problemas los endosa a los gobiernos pasados, cuando él, Andrés Manuel, es directamente responsable de las insuficiencias y deficiencias hospitalarias. ¡Germán Martínez lo denunció a tiempo!

No es de extrañar que, una vez más, el sistema de salud no siga siendo una de las prioridades del presidente. Primero está su tren, su refinería o su aeropuerto ¿La salud pública? Esa queda en un segundo o tercer plano. Los enfermos y los muertos no forman parte de la plataforma política, no son clientela política del presidente de la República.

Si lo son, en cambio, los “Jóvenes construyendo el futuro” que reciben dinero en mano; el Banco del Bienestar que entrega el dinero a la clientela; “Becas para el bienestar Benito Juárez” –dinero-; “Tandas para el bienestar” –dinero-; apoyo a pescadores –dinero-; y así sucesivamente. Andrés Manuel va sobre su plataforma clientelar que le asegure 30 millones de votos que necesita para conservar la Cámara de Diputados y quedarse con el mayor número de gubernaturas que estarán en juego, así como legislaturas locales. Ese es su objetivo prioritario. Los muertos, los enfermos y la salud de los mexicanos no forman parte de su plataforma electorera, por ello la falta de apoyo es evidentemente vergonzosa; la conducta del presidente es temeraria.

Escandalosa cantidad de muertos

En casi 17 meses de gobierno lopista, los homicidios han rebasado la escandalosa cantidad de 46 mil; la seguridad pública del gobierno federal fue rebasada por la delincuencia. Incluso la delincuencia entrega despensas en manos de familias necesitadas, así están las cosas en México. Luego, si la pandemia traerá irremediablemente algunos muertos, no resulta importante para Andrés Manuel, de ahí que prefiera destinar recursos públicos –dinero– a quienes sí le garanticen votos en las elecciones del año venidero. Perverso, pero efectivo el plan de gobierno de la 4T.

López Obrador prometió bajar el índice delictivo en los primeros seis meses de su gobierno; mintió, por lo que amplió el plazo a un año para cumplir lo ofrecido; volvió a mentir, así que él mismo alargó el periodo de cumplimiento –como si fuese contrato– a 2 años y la delincuencia no cede, por el contrario, sigue en aumento. Vencerán los 24 meses ofrecidos y no volverá a cumplir. ¿A quién culpará entonces?

Por eso menosprecia la inseguridad pública, desvía la atención hacia la pandemia y el dinero público lo manda para el cumplimiento, eso sí, de sus caprichos: satisfacer su plataforma electoral del 2021. Morena literalmente ha desaparecido del mapa político-electoral, de tal suerte que, de nueva cuenta, Andrés Manuel sigue siendo el pivote que le permita seguir en el poder.

López Obrador ha probado suficientemente que no es un demócrata, más bien es un villano autoritario. Si en verdad el presidente de la República fuese un verdadero demócrata, lo primero que haría es cumplir con la Constitución y demás leyes secundarias; sin embargo, sus acciones prueban lo contrario, vulnera el Estado de derecho cada vez que así conviene a sus intereses, no soporta la disidencia, no tolera las voces críticas, vamos, pretende acabar con la prensa libre, por lo tanto ¡López Obrador es un tirano!

En síntesis, al presidente de la República no le importan los miles de homicidios, tampoco los enfermos, esos no forman parte de los objetivos de su gobierno, el decreto de prioridades es, sin duda alguna, continuar en el poder.

Héctor Parra Rodríguez

 

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