Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

Violencia y omisión de Bukele – Niels Rosas Valdez

En los pasados días conocimos que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ordenó atestar a los prisioneros en patios de prisión para revisar sus celdas. Esta decisión fue tomada luego de que el viernes pasado se realizara una matanza de más de 20 personas, cuya orden, según los servicios de inteligencia salvadoreños, fue dada desde las prisiones. Hay opiniones a favor y en contra. ¿Qué se puede comentar al respecto?

El Salvador ha sido por años uno de los países más violentos del mundo. Según datos de la BBC e Infobae, en 2015 el promedio de asesinatos diarios era de casi 18, cifra que disminuyó en 2019 a menos de siete, y que para marzo del año en curso cayó a ligeramente más de dos. Esta reducción ha sido una gran noticia y uno de los logros de la presente administración presidencial; sin embargo, los recientes acontecimientos lo manchan de una forma estrepitosa. Los servicios de inteligencia del país centroamericano estiman que un porcentaje muy elevado de los ataques llevados a cabo en el país son ordenados desde las cárceles, y el del viernes pasado no es la excepción. Por ello se intentó escudriñar en las celdas para conocer si existía algún vínculo – por ejemplo, un celular – con tales ataques.

Esta concentración de reos ha causado mucha controversia dado el escenario de crisis sanitaria derivado de la pandemia por Covid-19. No sólo se descuidan las medidas sanitarias al evadir la sana distancia, sino que es sabido que particularmente las prisiones en El Salvador se encuentran sobrepobladas, albergando a más del doble de personas de su capacidad real.

Tal panorama permite que el nuevo coronavirus pueda contagiar a más personas en un periodo corto de tiempo. Al ver las imágenes de estas concentraciones, muchas personas se han quejado por “romantizar” a los prisioneros, asegurando que están pagando sus crímenes y que, si llegaran a contagiarse, sería un mal necesario.

Yo difiero con lo anterior. Es un hecho que la mayoría de los reos ahí son de pandillas y puede que hayan cometido varios crímenes severos, pero lo cierto es que “están pagando su deuda con la sociedad” y son personas que, a pesar de haber perdido algunos de sus derechos (por ejemplo, políticos), conservan otros fundamentales, como el derecho a la vida. Entonces, la decisión de Bukele puede tener una lectura muy particular. Considerando que se estima que un elevado porcentaje de ataques en el país son ordenados desde las cárceles, por lo que se entendería que los jefes están prisioneros, el mensaje del presidente salvadoreño es que puede hacer lo que quiera con ellos, lo que podría interpretarse como una medida de disuasión ante la violencia mostrada el viernes pasado. Al final de cuentas esto se hace con la intención de mantener los bajos niveles de asesinatos diarios que ha logrado conseguir.

No obstante, ante ello hay tres cosas que se pueden mencionar. La primera es que, si esta es efectivamente la idea detrás de tal decisión, parece una desesperada y que muestra la incapacidad de su gobierno de detener, por vías legales y correctas, los ataques y la violencia de afuera. Lo segundo es que, a pesar de que el objetivo pueda ser el de disuadir la violencia, existe la posibilidad de generar el efecto de rebote en seguridad, en el que como respuesta las pandillas continuarían e incrementarían la violencia en el país. Y, finalmente, habría un resultado “colateral” de su plan que es el aumento en el riesgo de contagio entre los reos, situación que pone innecesariamente en riesgo la vida de todos ellos.

Considerando la crisis sanitaria, algunos países como Irán y México han aprobado medidas para dejar en libertad a los reos cuyos delitos hayan sido leves con la intención de aminorar la población de las cárceles ante un posible contagio. Esto, en cambio, no es una estrategia que haya seguido Bukele, en cambio, sus decisiones indican la intención de que mantener a los prisioneros juntos incluso en caso de un contagio y, si llega ese momento, ¿por quién se inclinará para brindarle una cama en un hospital para dar atención médica: a un reo o a un civil?

Parece un plan de descuido a los prisioneros sin querer queriendo. Esto es una omisión en su responsabilidad de proteger a la vida de las personas, justo como pasó en muchos países, como Reino Unido, Estados Unidos de América, México y Brasil, entre otros, en los primeros días de la pandemia.

Niels Rosas Valdez

Escritor, historiador e internacionalista

@NielsRosasV (Twitter)

[email protected]

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