Ivonne Olascoaga - Expresiones

Los programas son un derecho, no un favor que se paga con voto – Ivonne Olascoaga Correa

Se acaba de aprobar el programa para regularizar propiedades ejidales, colonias, barrios, calles que no estén reconocidas por el municipio de Querétaro. Éste es un tema que tiene varias aristas.

Sabemos que existen personas que se apropian de un predio, lo dividen y comienzan a vender lotes en dicha propiedad que no les pertenece y los compradores –generalmente personas de escasos recursos y también poca información sobre compra-ventas de terrenos y asentamientos irregulares– “fundan” una colonia irregular.

Como es sabido, cada administración implementa este tipo de programas o acciones para regularizar lo que es irregular.

Con este actuar pasan tres cosas:

  1. Se presta a que vivales cometan fraudes y vendan más de una ocasión el mismo lote.
  2. Que se rompa con el ordenamiento urbano preestablecido por el municipio.
  3. Que no haya candados para evitar estas acciones y se sigan dando asentamientos humanos irregulares.

Parece que se fomenta este tipo de acciones, más que evitar o sancionar, porque al final del programa existe una ganancia electoral.

Este es un tema que me inquieta, pues la socialización de este programa se dará 20 días después de la publicación de este programa en la Gaceta Municipal, es decir, a mediados de mayo.
Lo que sigue para quienes son susceptibles de obtener el beneficio de este programa, es la verificación de los requisitos, juntas, trámites con el Registro Agrario Nacional, el Tribunal Agrario, más la lentitud con que pudieran desarrollarse los trámites por la situación de contingencia que estamos viviendo. Digamos que a principios del 2021 se estarán entregando escrituras, momentos antes de las campañas electorales del 2021.
Les voy a contar por qué veo lucro electoral.

En cierta ocasión llegó a mi oficina una persona pidiéndome que le ayudara a regularizar unas viviendas que se habían construido hace 3 años en un predio que no era de nadie. Y “tengo mucha gente”, me dijo. Mis ojos se abrieron y sorprendida le dije: ¿Cómo que ese lugar no le pertenece a nadie?

-No, regidora, ese lugar la donó un señor al municipio.

-¿Y para qué lo donó? –pregunté.

-Mmm… no sé, creo que para área verde.

-¡Ah! -le dije aún más sorprendida- Entonces sí tiene un dueño. El dueño es el Municipio de Querétaro y se donó para dar un bien a la comunidad de ese lugar. Miré –continué- si el dueño es el Municipio de Querétaro, es una propiedad que sí tiene dueño y somos todos los queretanos; pero suponiendo que la dueña fuera yo, en lugar de regularizar su asentamiento irregular, yo lo demandaría por invasión en propiedad privada. Sin embargo, si tiene el expediente de esto que me cuenta, muéstremelo para ver si estoy equivocada y tal vez sí haya solución a lo que me está planteando.

La autonombrada líder, no regresó a mi oficina.

Esta historia me la han bosquejado dos personas diferentes y me llama la atención que digan: “tengo mucha gente”. Como si las personas fueran cosas, seres sin voluntad. Eso sólo lo he escuchado en épocas electorales y de priistas y panistas sin escrúpulos, que se ostentan como “líderes sociales”.

Ivonne Olascoaga Correa

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