María Pérez Rojas - Una Mirada

¿Seremos los mexicanos capaces de construir una sociedad ecuménica? – María Pérez Rojas

En mi pasada colaboración escribí lo que es el ecumenismo desde la óptica religiosa e hice una propuesta: urge construir una estrategia ecuménica-social.

Una necesidad imperiosa

“Una casa dividida contra sí misma no puede permanecer. No espero que la unión se disuelva. No espero que la casa se caiga: pero sí espero que deje de estar dividida”.

Abraham Lincoln, 1858.

“Las experiencias del pasado nos han enseñado que nada, absolutamente nada, nos afecta tanto como la falta de unidad y de consensos”.

Gral. Salvador Cienfuegos.

“Todo reino dividido contra sí mismo es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no se mantendrá en pie”.

Mateo 12:25.

En el contexto de las tres transformaciones que ha vivido el país a través de su historia,  los detonantes son un factor común; en la Independencia, en la Guerra de Reforma y en la Revolución, estuvieron presentes estos atributos que hoy seguimos manifestando en la llamada Cuarta Transformación: el racismo, el clasismo, la misoginía, el revanchismo, la envidia, la soberbia, la ignorancia,  el “agandalle”, el individualismo; incluyendo el cómo cada uno de estos atributos se hacen  evidentes, palpables, visibles, notorios. Está de más mencionar ejemplos y hechos que todos conocemos.

Ante esta realidad de una nación dividida, escindida, cada vez más atomizada, con una población confrontada, con una destructiva lucha inducida de pobres contra ricos, de ricos contra la legalidad y la democracia; de buenos contra malos, de militantes contra adversarios; de ignorancia y estulticia contra ciencia y conocimiento, de percepción contra evidencia; de izquierda contra derecha, de “chairos” contra “fifís”; y un sinnúmero de más etcéteras, se hace urgente, vital, un esfuerzo ecuménico-social, pero ¿qué significa eso?

Recordemos que  el concepto de «ecuménico» en griego es  «oikoumenikos “tierra habitada”.

Es decir, el término es un llamado a la unidad en la “tierra que habitamos”.

Nuestra plasticidad cerebral, nuestra amígdala cerebral, nuestro inconsciente colectivo, nos permitirá esta vez rediseñar nuestras redes neuronales para que nos permitamos, como cultura y como sociedad, no repetir la historia, desechar los factores detonantes, dejar de ser clasista, racista, individualista, implica modificar conscientemente mis creencias, prejuicios.

El reto que nos pone por cuarta vez la historia es para enfrentar este problema de diferente manera, con más imaginación, creatividad, participación, compromiso, patriotismo, solidaridad, subsidiaridad, corresponsabilidad.

El reto no sólo lo tenemos los mexicanos. Hoy estamos en medio de una guerra comercial y de desplazamiento del “más fuerte” entre China y Estados Unidoa. Graham Allison politólogo estadounidense se hace una interesante y trascendente pregunta: ante una posible guerra entre estos países, ¿tendrán que seguir el guión, dejarán que la fuerza de la historia los conduzca a una guerra catastrófica para ambos? O ¿podrán conjugar la imaginación y la valentía para encontrar una forma de sobrevivir juntos, para compartir el liderazgo, para generar una nueva forma de relacionarse con el poder?

Con esta pregunta veamos entonces la propuesta de la «Estrategia Ecuménico-Social».

La propuesta

Dialogar, dialogar, dialogar; escuchar, escuchar, escuchar; ver-juzgar-actuar, como círculo de interpretación de la lectura de la realidad, para acordar, para integrar, para incorporar… para unir, para reunificar nuestro oikos, nuestra casa común.

Como  círculo, es decir, opino para integrar. El círculo impide el rompimiento del diálogo,  no  quiere decir estar de acuerdo y no disentir, quiere decir: dialogar, escuchar, desechar o integrar y ahí quedarme,  porque por sentido común, es como si te salieras de la “tierra que habitas”.

Así la tierra que habitamos  está en manos de edificadores o destructores. Lo que tenemos que definir, con diálogo es qué oikos queremos construir que beneficie a todos.

Para eso está organizado el Estado y sus tres poderes. Para lograrlo tenemos que romper con la inercia que la historia nos ofrece y poner en práctica la alteridad.

Nuestro ecúmene nacional sería para desarrollar la ciudadanía como práctica, como pertenencia activa, participativa, que da, que aporta, como virtud cívica, como identidad «…hasta que todos lleguemos a la unidad sólo en los fines comunes…».

Es motivante ver grupos de ciudadanos organizados para ayudar en esta emergencia, buscando apoyos desde comidas gratis, hasta instrumentos médicos de protección. La imaginación, el compromiso y la solidaridad se está viendo en muchas partes.

La Estrategia Ecuménico-Social es una necesidad imperiosa, la propuesta es escuchar, convocar a dialogar para acordar, para integrar, para incorporar, para unir, para edificar nuestro oikos, nuestra casa común.

Agradezco mucho las aportaciones y precisiones de lo que es el Ecumenismo a diferencia de lo ecuménico a Alfonso de la Torre Ruiz de Chavez.

María Pérez Rojas

 

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