Andrea Sosa - Navegando entre Letras

«Transformación» por Paola Hernández Martínez – Andrea Sosa

En esta ocasión se presenta Paola Hernández, una persona llena de experiencias que se han vuelto aprendizajes, donde con el tiempo ha podido formarme como persona y trata de llevar un mensaje positivo a todo aquél que se anime a conocerla, como lo hace con este escrito sin título literal, pero que se resume en la palabra «transformación». ¡Disfruten mucho las últimas entradas de la subsección ‘Navegando en el abecedario’.

Andrea Sosa

“Creo que tenemos mucha negatividad en este mundo como para seguir esparciéndolo”

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Todos tenemos ese momento, ese momento en el que la palabra “cambio” se hace una necesidad, pero a veces nos aferramos con intensidad a una cosa, situación o a la idea de una persona. Hay pequeñas señales que la vida te va poniendo y de la manera más sutil te dice que ese no es el camino pero nos cegamos a eso y lo evitamos creyendo que pasará como si nada. Sigues en ese camino, otra señal va hacia ti, pero esta vez aún más fuerte y al igual que la anterior decides evitarla. Pasa el tiempo y la vida te lo va a seguir poniendo, pero cada vez más y más fuerte, tanto que te lastima en lo más profundo del alma. Te llegas a perder y no sabes qué hacer. Yo lo veo como estar en un hoyo en el cual quieres salir, pero inconscientemente sigues cavando deseando que la tranquilidad y la felicidad estén enterradas en lo más oscuro y profundo del planeta, como si fuera un tesoro pirata que un todo niño anhela, pero la realidad es que para ese tesoro que buscas se necesita ese cambio. Dejar de cavar y comenzar a construir escaleras con toda esa tierra suelta para salir de ese hoyo, tomará su tiempo pero al final podrás ver que las cosas pasan por algo.

El aferrarnos a algo o a alguien que nos hace mal. Sólo nos pone en una situación en la cual ponemos nuestra estabilidad emocional en una ruleta rusa donde no sabes si el próximo disparo será lo último que veas, pero de repente llega ese día en el que la vida te da un empujón y es a eso a lo que llamo «ese momento», ese punto clave en nuestras vidas donde todo, y con todo me refiero a en serio TODO, cambia y no vuelve a ser igual.

¿Cómo sabemos que llegó «ese momento»? Fácil, simplemente aceptas el cambio y empiezas a llevar una vida llena de conocimiento y no, no me refiero a algo académico como matemáticas, inglés o alguna materia que nos puedan dar en la escuela, sino que un conocimiento interno donde vuelves a verte y cuidarte y no andas por la vida complaciendo caprichos de otros, donde quieran prohibirte cosas, lugares y personas; al empezarte a cuidar y ver por ti comienzas a sentir que sales de ese hoyo y sientes una brisa que hace tiempo no habías sentido.

El que ya hayas aceptado y reconocido «ese momento» no significa que por arte de magia todo tu pasado desaparecerá de un día para otro y en automático serás feliz. Ojalá fuera así de sencillo, pero es todo un viaje en el cual vas a recordar muchas cosas y dónde vas a tener los famosos «altibajos», pero todo eso tiene un nombre y es «sanación». Se aprende mucho durante este proceso; ciertamente no tenemos nada asegurado en esta vida, pues un día creemos tener bajo control ciertas cosas y al otro cambia por completo, pero hay que aprender a adaptarse a esos cambios. A veces no logramos entender que muchas situaciones tienen que pasar de cierta manera para que nos demos cuenta de la realidad, y es duro porque no siempre son muy bonitas las formas, pero el resultado vale la pena. En muchas situaciones da miedo la palabra REALIDAD, porque queremos ver las cosas como nos gustarían que fueran: todo color rosado, pero no. Tampoco digo que la vida será negra, no, al contrario, yo creo que la vida es como un arcoíris lleno de colores y tonalidades diferentes y eso es lo que le hace interesante.

Aprendes que la felicidad empieza por el cambio de esas cosas tóxicas por mejores ambientes y que la felicidad no la encuentras al fondo de ese gran hoyo, sino que fuera de él y al sentir aquella brisa y atravesar por la sanación, te das cuenta que la mayor felicidad la encuentras dentro de ti. Depende de cada uno de nosotros ser feliz, es nuestra responsabilidad, no la de los demás, ya que si pones toda tu felicidad en algo o alguien te harás dependiente, como si fuera una droga donde, cuando ya no te haga el mismo efecto, vas a querer dosis en mayores cantidades, para ver si así podrás sentir la misma emoción que en un principio, pero el resultado de eso sólo serán ansiedades, decepciones, depresiones, ataques, miedo, tristeza y que te dejes tratar de una manera indigna, pero aquí lo importante es aprender de esas experiencias no tan agradables.

«Aquél que no conoce su historia está condenado a repetirla».

Aprendes que el perdón es un acto de liberación personal, y no hablo de que la otra persona te pida una disculpa, no, sino que tú mismo lo o la perdones y te perdones a ti [email protected]

El que ya hayas hecho todo este cambio no significa que será el último, ya que las personas siempre estamos en un cambio constante, es como un ciclo y tenemos que definirnos como personas para que estos no nos afecten de manera negativa.

«No es el cambio lo que produce dolor, si no la resistencia a él».

Paola Hernández Martínez

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