Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

Científicos y populismo: lecciones de la pandemia – Niels Rosas Valdez

A medida que varios países han comenzado a levantar sus medidas de seguridad y sanitarias impuestas debido a la pandemia del SARS CoV-2, surgen muchas preguntas. Entre ellas, quizá las más importantes son: ¿qué lecciones tienen los gobiernos a raíz de la pandemia?, y ¿qué cambios harán los Estados y las sociedades para no caer en los mismos errores de antes y durante el periodo de contingencia?

El esquema internacional ha tenido cambios desde que el brote del nuevo coronavirus, cual bola de nieve, comenzó a ser un problema más y más grande para los países, y no cabe duda de que lo seguirá teniendo en los meses y años venideros. Por ello hay que identificar las lecciones que nos da la pandemia, atendiendo las anteriores dos preguntas. Ciertamente las respuestas de ambas interrogantes pueden unirse, explicando un panorama que debe ser la meta de sociedades y gobiernos en el globo.

En mi opinión hay dos sugerencias que deben mencionarse: ante la naturaleza de la situación, una es la confianza y el seguimiento puntual de las opiniones de los científicos; y la otra es alejar el populismo del entorno político como única respuesta ante las crisis, en este caso, sanitaria, social y económica.

Acerca de la primera opinión, hay amplia evidencia de que los científicos recomendaron a los gobiernos, con argumentos certeros, comenzar el proceso de distanciamiento social mucho tiempo antes de que estos lo aplicaran. Esa mera indiferencia de los líderes en la mayoría de los países – entre ellos Reino Unido, Estados Unidos de América (EUA), México, Brasil, Italia y España, en contraste con Taiwán, Jordania, Austria, Costa Rica y Hong Kong –, ha causado gran parte de los contagios y defunciones a causa del SARS CoV-2, y de los estragos que hoy vivimos en el periodo de contingencia.

Por ello necesitamos desarrollar una medida que permita darle más peso a las recomendaciones de los científicos, pues son ellos quienes conocen de manera más amplia y profunda la incidencia que tiene la naturaleza en la sociedad. Pero debe quedar claro que no hay que hacerle caso a cualquier científico, sino a uno cuyas respuestas no estén comprometidas o maniatadas a lo que dicte su gobierno y que como resultado sean engañosas, ilustrando parcialmente la realidad.

En relación a la segunda opinión, mencioné el populismo. Éste es la tendencia política que busca enfatizar y atender los intereses del pueblo, entendiendo “pueblo” como ese sector de la población que es desprivilegiado, oprimido o que tiene carencias en general. Según varios académicos, entre otros momentos, se gesta y tiene mayor proliferación en tiempos de crisis, como la que vivimos hoy en día con la pandemia, puesto que cautiva a una porción significativa y vulnerable de la población. Ahora, lo que no hay que perder de vista es que el populismo no necesariamente perjudica la democracia, de hecho, todo depende del estado de corrupción o transparencia y honestidad que impere en un gobierno. Si un gobierno populista tiene un grado muy elevado de honestidad y uno muy bajo de corrupción, es muy probable que pueda canalizar eficientemente sus políticas y esfuerzos al beneficio del “pueblo”, situación que es importantísima para impulsar un amplio bienestar colectivo y movilidad social, entre otros logros, y finalmente disminuir la brecha entre los que tienen y los que no.

Como ejemplos, en el caso de EUA con Donald Trump y en el nuestro con Andrés Manuel López Obrador, más allá de lo que digan y de la narrativa que se use, no hay certeza de que el gobierno sea totalmente honesto, o puesto de otra manera, que no haya corrupción. Por lo tanto, no se podría hablar de una confianza plena en la entidad que decide la dirección de las políticas y acciones domésticas. De esta manera, al tener al público cautivo ante esta crisis de la pandemia, el populismo puede obnubilar a las personas a través de una narrativa poderosa que asegure que todo está bien, que los problemas no son tan malos y que se están tomando las decisiones correctas, mientras que la realidad puede ser otra. En tal caso, es una estrategia política que perjudica a la sociedad y en especial a aquellas personas vulnerables, es decir, al pueblo que en principio se buscaba proteger a capa y espada.

Niels Rosas Valdez

Escritor, historiador e internacionalista

@NielsRosasV (Twitter)

[email protected]

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