Andrés Garrido del Toral - Memorias Peregrinas

El Querétaro Imperial: la emperatriz Carlota (I) – Andrés Garrido del Toral

Dra. Patricia Galeana.

Después de tantos años de amistad con la Maestra Conchita Lámbarri, eficiente directora del Museo de la Restauración de la República en la ciudad de Santiago de Querétaro, la doctora Patricia Galeana Herrera se da tiempo entre sus múltiples ocupaciones de carácter nacional para poder participar en el XII Encuentro de historiadores del Imperio y la Restauración de la República, como lo ha hecho de manera consecutiva e ininterrumpida desde el primer certamen. Cada año, sin falta, la prestigiada autora e investigadora acude a su cita con Querétaro y aprovecho el espacio para hacerle esta entrevista el 24 de junio de 2015.

Me recibe en el bello pero pequeño auditorio del museo en cita y, ante el mural republicano, empiezo a preguntarle mis interrogantes, admirando su elegancia, seguridad y distinción.

 

Doctora Galeana, ¿cuál es una nota destacada de Carlota en la historia política de México?

PGH: Que es la única mujer que ha ocupado hasta la fecha la titularidad del gobierno en México, Carlota fue regenta del Segundo Imperio. De acuerdo al Estatuto Político Provisional que Maximiliano de Habsburgo emitió al año de haber aceptado el trono, se estableció que Carlota gobernaría en las ausencias del emperador.

¿Cómo define usted a Carlota Amalia?

PGH: Es una figura muy controvertida, pero la mayor parte de las veces ha causado la admiración tanto de historiadores, como de escritores, dramaturgos y poetas. Fue una mujer inteligente y de carácter, culta, educada para gobernar.

Su trágica vida ha sido recreada no sólo en nuestro país sino en Europa. A sus cortos 23 años tuvo una participación directa y decisiva en muchas de las acciones del Segundo Imperio.

 Doctora, ¿nos podría dar de manera escueta los orígenes de Carlota?

 PGH: Nace en el castillo de Laeken, cerca de Bruselas, y sus padres fueron el rey Leopoldo I de Bélgica y la princesa Luisa María de Orleans. Leopoldo es uno de los políticos más hábiles de la Europa de su tiempo, tan hábil es que inventó a su reino y fue su primer monarca.

La madre de Carlota muere cuando ella es muy pequeña. Fue educada junto con sus hermanos, como se formaba a los miembros de las casas reinantes, para gobernar. Éste fue uno de los argumentos fundamentales que se repetían después de la caída del Primer Imperio Mexicano, se dijo que Iturbide había caído, por lo que él mismo había dicho que se debía evitar la improvisación. Al no ser un miembro de una casa reinante, no había sido educado para gobernar, fue un improvisado.

En cada crisis de la república, antes de traer a Maximiliano, se repetía que había que establecer un imperio, pero con un monarca de verdad.

Carlota Amalia.

Además del proyecto imperial de Iturbide, ¿qué otros antecedentes existen de implantar una monarquía mexicana antes de la llegada de Maximiliano y Carlota?

PGH: Aunque hubo una propuesta de Epigmenio Piedra, consistente en que se buscara un descendiente de Moctezuma —y según fuera (esto es textual) indio o blanco—, se le casara con una india o blanca para que se fundieran las dos razas.

Este proyecto de la monarquía indiana no tuvo seguidores, en cambio sí hubo un sinnúmero de planes para establecer una monarquía tanto de mexicanos, como de extranjeros, concretamente de España y en Francia.

Salvador Bermúdez de Castro recibió en mandato del Consejo de Ministros de España para establecer una monarquía en México en 1845.

Maurice de Talleyrand desde el inicio del siglo XIX había planteado la necesidad de establecer un imperio en América para detener el avance de Estados Unidos, que amenazaría la hegemonía francesa.

Esta idea la retomó Napoleón III. Antes de él, Luis Felipe de Orleans envió a su hijo el príncipe de Jainiville en la escuadra que bombardeó Veracruz en 1838.

A Napoleón III, franceses y mexicanos le pidieron intervenir en México. Lo mismo al francés Radepont, que los mexicanos Murphy y de Gutiérrez Estrada, entre otros.

Carlota era princesa de Bélgica, Sajonia, Coburgo y Gotha, cuando se casa con Maximiliano a los 17 años, a sus títulos nobiliarios se sumaron los de su matrimonio, archiduquesa de Austria, condesa de Habsburgo, princesa de Lorena, Hungría y Bohemia, virreina de Lombardo Véneto y finalmente emperatriz de México.

Va a morir sesenta años después de terminar su reinado en México, recluida en el castillo de Bujalance, si lo pronunciamos en flamenco, mejor conocido como castillo de Bouchout si lo escribimos en francés. Yo he llegado a la conclusión, después de haber platicado con especialistas en psiquiatría, que si hubiera vivido en nuestra época cuando ya hay ansiolíticos, no la habrían tenido recluida, porque lo que ella tenía básicamente eran ataques de ansiedad, paranoia o delirio de persecución. Pero el hubiera no existe.

El Emperador Maximiliano de Habsburgo y Carlota Emperatriz de México.

Doctora, ¿Carlota fue víctima o heroína?

PGH: Hay quienes la consideran una víctima de Napoleón III, de Pío IX e incluso del propio Maximiliano y, finalmente, de su propio hermano. Mientras que los historiadores dedicados a estos personajes los eximen de toda responsabilidad.

La Academia del Segundo Imperio de Francia busca reivindicar la imagen de Napoleón III, señalando que fue tan grande como Napoleón I. Destacan que el proyecto de imperio mundial de Luis Napoleón fue tan grande o mayor que el de su tío. Responsabilizan del fracaso del imperio a la impericia de Maximiliano, que llevó a la pareja imperial a su trágico fin. Quienes defienden al Papa Pío IX señalan que la Iglesia no tuvo ninguna responsabilidad en el fin de los emperadores. Ya que si bien la institución eclesiástica fue la que apoyó el establecimiento de un imperio en México, Napoleón y Maximiliano orquestaron una política liberal contraria a los deseos de la Iglesia. Esta política errática labró su propio fin.

Por otra parte, los defensores de Maximiliano argumentan que el archiduque austriaco fue engañado por todos, Napoleón, los conservadores y la Iglesia, y que no obstante hizo todo lo que pudo para que su Imperio se consolidara.

Mientras que, los defensores de Carlota consideran que su participación fue fundamental para el Imperio. Su carácter hizo que Maximiliano superara su reticencia a aceptar el trono de México, cuando su hermano Francisco José le exigió que renunciara a sus derechos eventuales al trono de Austria para él y toda su familia. Carlota le dio fortaleza a Maximiliano en todos los momentos difíciles. A la emperatriz se le tacha de ser una mujer ambiciosa, como si la ambición fuera una virtud en el hombre y un defecto en la mujer. El hecho es que, en todas las obras que se han escrito sobre el Segundo Imperio, Carlota nunca es eclipsada por la imagen de Maximiliano. Carlota siempre llama la atención de historiadores y escritores por su inteligencia, cultura y carácter. Vamos a ver algunas pequeñas muestras de lo que han escrito sobre ella.

Conte Corti, quien es el historiador austriaco que hace la primera biografía de Maximiliano, escribe un texto laudatorio para el archiduque, pero no deja mal parada a Carlota, sin embargo no se detiene mucho en ella. En cambio, en la biografía de Carlota hecha por la condesa Reinach Foussemagne, deja claro la importancia política que tuvo Carlota, y concluye que tenía un carácter más firme que el de Maximiliano.

Historiadores mexicanos como Martín Quirarte, quien fundara la cátedra sobre Reforma, la Intervención francesa y el Segundo Imperio en la Universidad Nacional Autónoma de México, al inicio de la década de los sesentas, autor de la historiografía del Segundo Imperio, admira en Carlota sus dotes de estadista y su firmeza, y así podríamos dar otros muchos otros ejemplos.

Quien la puso de moda en nuestro tiempo fue el escritor Fernando del Paso con su obra Noticias del Imperio”, que tiene una gran investigación detrás. Por ejemplo, Del Paso escribe que: “El nuncio salió volando por las calles de la ciudad como ave de mal agüero”, y en efecto, Carlota escribió a Eugenia de Montijo, que el nuncio era desesperante y le habían dado ganas de echarlo por la ventana.

¿Carlota fue una impulsora de que se estableciera el Segundo Imperio?

PGH: Sí, como había yo comentado, influyó en una forma decisiva para que Maximiliano viniera.

Andrés Garrido del Toral

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