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“Ya queremos que esto se acabe”, clama Silverio, un albañil, fiel reflejo de la crisis que vive la construcción

Reportaje: Patricia López Núñez/EnLaLupa.com

Silverio es un adulto mayor que trabaja como albañil desde que tenía 20 años, cuando llegó de Pinal de Amoles a Querétaro. En toda su vida no recuerda algo que lo golpeara tanto como la contingencia por el Covid-19, que lo tiene a él y a su familia “haciendo detallitos que salen en casas, trabajando uno o dos días a la semana” y que los hace “buscarle porque hay que comer”.

Los problemas empezaron desde principio de año, porque “no tienen dinero los patrones”, pero esperaban que las cosas se compusieran, no que un virus le fuera pegar así a la albañilería y ahora, igual que sus compañeros, tiene que cuidarse, usar cubrebocas, “aunque está más pesado trabajar, no deja respirar, pero pues tenemos que chambearle, está peor no comer”.

Las cámaras y colegios también sufren las consecuencias. La Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), delegación Querétaro, reportó que más del 95% de las empresas constructoras pararon sus labores y aunque se prevé una mejoría a partir del 1 de junio, habrá un alza de precios en los productos e insumos y tendrán que absorber el costo del equipo para mantener seguros a los trabajadores contra el virus.

En el Colegio de Ingenieros Civiles la situación es similar. El año arrancó con una desocupación de más del 30% para su medio millar de socios y hasta la fecha no se recupera. Actualmente el colegio labora al 50% de su capacidad total por la contingencia por el Covid-19, pero tiene confianza en que la situación mejorará con la inversión de 2 mil millones de pesos del gobierno del estado para obra pública.

Álvaro Ugalde informó que más del 95% de las empresas constructoras pararon sus actividades, para evitar contagios de Covid-19 o simplemente por la falta de trabajo.

Por separado, Silverio, el presidente estatal de la CMIC, Álvaro Ugalde y el presidente del Colegio de Ingenieros, Sergio Camacho, coinciden en algo: el Covid-19 generó una situación económica muy adversa, pero existe confianza en que todo mejorará a partir de junio y están dispuestos a hacer lo que se requiera para volver a trabajar.

 

Inicia CMIC reuniones para los protocolos de reactivación

El presidente estatal de la CMIC, Álvaro Ugalde Ríos, informó que más del 95% de las empresas constructoras pararon sus actividades, para evitar contagios de Covid-19 o simplemente por la falta de trabajo, pero todavía no se define el impacto en términos de empleos, porque los constructores aguantaron lo más posible para evitar quedarse sin su personal, la mayoría de ellos con muchos años de experiencia.

Durante la contingencia por el Covid-19, se mantuvo la ejecución de proyectos catalogados como esenciales, “como el viaducto, obras de agua potable, alcantarillado y otras relacionadas con la seguridad”, aunque se detuvieran otras como las recreativas, culturales y de turismo, por mencionar algunas.

Desde el viernes pasado se iniciaron las reuniones con las autoridades locales para iniciar los protocolos encaminados a la reactivación económica, en busca de reducir los riesgos del contagio, con el apoyo de las Secretarías de Salud, del Trabajo y de Desarrollo Sustentable.

“Hasta la primera quincena de abril, la delegación local de la CMIC tenía al 20% de sus socios con trabajo en el sector privado, el 10% en el sector público.”

“Ya se expusieron los protocolos, en el caso de CMIC nuestro protocolo está aplicado incluso a nivel nacional en las 44 delegaciones que somos en toda la república y apoyando a esta próxima reactivación que inicia el 1 de junio, estamos ofreciendo, a través del Instituto de Capacitación de la Industria de la Construcción, un curso de 2 días donde se aclara este protocolo, es el primero de 3 cursos de aquí a que volvamos a las actividades de construcción”, añadió Ugalde Ríos.

Hasta la primera quincena de abril, la delegación local de la CMIC tenía al 20% de sus socios con trabajo en el sector privado, el 10% en el sector público. A su vez, el 40% de los socios detuvo sus operaciones y el 29% optó por cerrar sus operaciones. En la tercera semana de mayo, la cifra de constructoras que pararon superó el 95%.

Aunque el “Covid-19 nos ha afectado muchísimo”, la CMIC tiene confianza en que la reactivación económica mejorará las cosas, porque “el gobernador anunció recursos para los municipios y las dependencias estatales para incentivar la construcción. Estamos en espera de ello, para que a partir de esta semana empiecen las licitaciones nuevamente, para hacer concurso de obra en las constructoras que participan en obra pública y que se vayan incorporando de manera gradual”.

A pesar de que se espera una mejora del sector a partir de junio, se teme que las inversiones sean lentas, sobre todo por la escasez de los productos y el incremento de sus precios, a partir del aumento del dólar, además de lo que tendrá que invertirse en equipo para proteger la salud de los trabajadores.

En espera de la reactivación económica

Con 500 afiliados, el Colegio de Ingenieros Civiles de Querétaro tiene dos grandes áreas, una es la de prestación de servicios profesionales, consultoría y dirección de obra y otra, la referente a la construcción. Es en ésta última donde les impactó el Covid-19, porque tuvieron que detenerse muchos trabajos para acatar las disposiciones sanitarias,

El presidente del Colegio, Sergio Camacho Hurtado, señaló que el 50% de los ingenieros se mantienen inactivos, en gran parte por las tendencias negativas en materia de inversión desde el año pasado, que hicieron que este año se arrancara con una desocupación de más del 30%.

“Sergio Camacho Hurtado señaló que el 50% de los ingenieros se mantienen inactivos.”

En este momento se esperan los detalles de las medidas de reactivación económica, a partir del anuncio del gobierno del estado de invertir 2 mil millones de pesos, lo que podría rescatar a las empresas locales. De manera adicional, se trabaja con el ayuntamiento de Querétaro para reducir la tramitología en los proyectos de infraestructura privada y así fortalecer la economía.

“Muchos de los colegiados tuvieron que reducir actividades, algunos suspendieron empleo de manera temporal y otros de manera definitiva, porque desde el año pasado hubo bajas en la inversión, que redujeron la facturación a los servicios profesionales”, abundó Camacho Hurtado.

El Colegio de Ingenieros Civiles está a la espera de que los proyectos que estaban en curso o que ya tenían la validación debida puedan reiniciarse en junio.

El Colegio de Ingenieros Civiles está a la espera de que los proyectos que estaban en curso o que ya tenían la validación debida puedan reiniciarse en junio, cuando inicie la reactivación, sobre todo aquellos que se encontraban en el proceso de licitación.

“Nunca hubo algo así en años”

Silverio es albañil desde que tiene 20 años y con ese oficio mantuvo a toda su familia cuando llegó de Pinal de Amoles al municipio de Querétaro. Le enseñó albañilería a sus hijos y empezaron a trabajar como grupo, todos juntos, para que alcanzara más el dinero.

Es un adulto mayor que todavía se mantiene a la cabeza de los trabajos de albañilería y no recuerda, en todos sus años de trabajo, que le tocara una situación tan difícil como la que provocó el Covid-19, el virus que “tiene a todos los patrones sin dinero”.

“Las cosas están muy mal, la gente anda sin dinero, están todos encerrados, muchos tenemos que salir a buscar algo para que todos coman. Desde los 20 años ando en esto y mantuve a toda mi familia con esto. Ya queremos que se acabe esto que tiene a todos los patrones sin dinero”, señaló.

Silverio y su familia trabajan, a lo mucho, uno o dos días a la semana por culpa del Covid y sólo hacen “detallitos que salen en casas”. Aunque el dinero que se gana les asegura mantener a toda la familia, no logran recuperarse en un año que de por sí arrancó mal.

Él y sus hijos tratan de tomar todas las medidas de seguridad, usan cubrebocas y se cuidan, pero el cubrebocas les hace más pesado trabajar, les dificulta la respiración y ven cómo en otras obras muchos compañeros prefieren andar sin él, pero ellos mejor se cuidan, “por lo menos hasta que esto se acabe, ya queremos que se acabe, ¿a poco ustedes no quieren que ya se termine?”.

“Algunos usamos cubrebocas, pero está más pesado trabajar, no deja respirar. Hay veces que trabajamos un día y son 6 o 7 horas, son bien poquitas, ando con mis hijos y aunque no nos alcance pues tenemos que chambearle y aguantarnos, está peor no comer”, afirmó.

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