Jovita Zaragoza Cisneros - En Do Mayor

¿Qué viene para México? – Jovita Zaragoza

Yerma está nuestra esperanza y hay personajes violentos que traen dentro el fuego para incendiarla. ¿Exagero acaso?

En el fondo es uno de nuestros dramas. Quizá el más grave. La falta de cohesión ciudadana, falta de crítica seria, desapasionada y nuestra incapacidad para enfrentar la realidad desde la mesura. Crecer en nuestras emociones, aceptar nuestras carencias y observar que caminamos con las heridas a flor de piel. No hemos salido del Laberinto de la Soledad y no hemos desafiado al tutelaje de Pedro Páramo y su desoladora sombra que aún persiste sobre el país y sus habitantes.

Continuamos entregando el timón que maneja nuestro destino como país y sociedad a individuos de discursos delirantes y pobre desempeño, otorgando cualidades inexistentes a personajes a los que luego culparemos de nuestra desilusión. ¿Qué nos lleva como sociedad a aceptar tantas mentiras y cinismo de la clase gobernante? ¿Qué culpas nos han inoculado como para soportar y comprar tanta falacia disfrazada de buenas intenciones? ¿Cuándo hemos de salir de esta indigna forma de vivirnos como sociedad?

Más preguntas que respuestas. Más inquietud que crece día a día y siempre la misma historia. Acaso no pueda ser de otra manera, porque, al fin y al cabo, cada presidente representa una porción de la sociedad. Cada uno ha reflejado un fragmento de su electorado. El conservador, intolerante y autoritario, Gustavo Díaz Ordaz; el servil, mustio y serpenteante, Luis Echeverria   Álvarez; el seductor, impúdico y melodramático, José López Portillo; el tibio y mesurado, Miguel De La Madrid; el siniestro y perverso, Carlos Salinas de Gortari; el callado y nerd, Ernesto Zedillo; el dicharachero y ocurrente, Vicente Fox; el “desobediente” y fascista, Felipe Calderón; el frívolo y hueco, Enrique Peña Nieto; el vendedor de ilusiones y falacias, porfiado, Andrés Manuel López Obrador.

Pero digámoslo y reconozcamos, ninguno fue tan lejos en sus promesas de cambio a fondo como este último. Ni tan populista y limitado como él. Es inobjetable su astucia, pero no necesariamente inteligencia. Maña y manipulación. Miras cortas y controlador. Absolutista y regador de enconos.

Todos ellos han pasado por el escenario político donde afloran los ideales más altos, o los más bajos de lo humano. A ese grado, el más alto de la política, han arribado individuos impulsados por un genuino deseo de servir a los demás, pero han terminado sirviéndose del poder y, a través de él, compensar carencias que subyacen en la parte más profunda de un frágil ego.

¡Ah el poder y sus tramposos meandros! ¿Quién escapa a su seducción? Dice Dante que “la carne de los mortales se corrompe tan fácilmente, que no dura en buen estado el tiempo que tarda una encina en crecer para dar bellotas”.

Hay que ver cómo entran y cómo se transforman quienes se atreven a transitar por sus laberintos. Hoy mismo veo a un hombre como el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, un servidor antes mesurado, ecuánime, poco a poco transformarse en un político al servicio del actual régimen. Ha aprendido ya los atributos requeridos. Obediencia y sumisión: “lo que usted diga, presidente”. Sabe ocultar información, manipular cifras de enfermos del coronavirus y no exponer la realidad a la que se están enfrentando los médicos y su equipo de salud en los hospitales. Habla de “picos y descensos de la enfermedad”. Da fechas ¿cómo lo sabe, si este ha sido uno de los países con más bajas pruebas del Covid-19 aplicadas?

El actual funcionario está instalado ya en las alturas de un ladrillo. Sus dislates y cantinfleadas, dichas al principio con amable sonrisa y un incipiente rubor en sus mejillas, daban un poco de esperanza de que no se perdiera en las aguas turbias disfrazadas de mieles que el poder construye a capricho y modo. Ese rubor me llevó a pensar que había en él un pudor que no tienen ni AMLO ni los demás políticos que le rodean y que han saltado de partido en partido y hoy circulan por allá y más allá sordos a las demandas reales. Transitan en una burbuja que no les permite ver que van mostrando sin pudor alguno sus colgajos de piel curtida por las mentiras y que el cinismo ha enterrado en lo más profundo de ellos.

López-Gatell está a tiempo de escapar a ese virus de la soberbia y no sucumbir a las trampas de la molicie. ¿Podrá?

El laberinto del presidente

¿Qué viene para México? Nada alentador el escenario que priva en este país de los violentos multiplicados, herederos de historias de dolor y represión y que hoy, bajo el pretexto de defender a quien se han encargado de echar sal a las heridas que creíamos cicatrizadas, vociferan iracundos contra todo lo que no refleje su YO.

A través del presidente aflora todo lo que ha estado allí agazapado en las capas de la historia mal contada. En las mentiras completas y las verdades a medias. Este Laberinto de la Soledad del que no hemos salido porque estamos atrapados en los espejos distorsionados que tapizan los muros del palacio donde vive. Espejos y ecos que lo han seducido con la resonancia de su propia voz: Yo… Yo… Yo… Mi… Mi… Mi… ¿Y ellos, aquellos, los otros? ¿Existen acaso? Sí, sí existen. Para culparlos de un ayer del que él también formó parte. Todo lo que no esté dentro de él es culpable. La perfección en el YO; la imperfección afuera de él.

Enfrentado diariamente a enemigos ciertos e imaginarios, continúa midiendo por igual a unos y otros. Por supuesto que no podemos perder de vista que el presidente tiene enemigos que financian a una prensa que antes guardó silencio y que hoy están a la caza de cualquier error de su administración. Y ojalá hubieran sido así de agudos e implacables críticos en gobiernos anteriores. Pero, ¿no sucedió así en el periodo de Vicente Fox? ¿No estuvieron a la caza de sus gazapos? ¿Alguien recuerda lo de “toallagate”? ¿No andaba ya el hoy Morena y antes PRD obstaculizando espacios y trabajo del presidente? ¿Qué esperaba AMLO? ¿Qué se le aplauda de manera incondicional a su administración?

Nada me une a quienes antes callaron con las injusticias cometidas y hoy se lanzan feroces al denuesto. Tengo ubicados a muchos de ellos y no posteo ni comparto o cito su trabajo. Pero también ubico a quienes defienden a ultranza al presidente y su partido y atacan a todo el que disienta de ellos. Feroces y agresivos fueron los grupos que se encargaron de horadar de manera mustia y manipuladora los cimientos de lo poco que estábamos consiguiendo los ciudadanos como avance para el país. Crearon células de individuos que se encargaron de regar el rumor de que nada funcionaba ya en México. Organizados en grupos fueron apostando en lugares estratégicos a sus incondicionales para ir carcomiendo lo que de bueno había aún en algunas instituciones.

Se apropiaron del movimiento de los 43. Manipularon y agitaron aguas para enrarecerlas más.                     Epigmenio Ibarra, uno de sus propagandistas que no tuvo empacho en crear televisión de contenido violento para ir enrareciendo más el escenario con sus series apologistas del narcotráfico. Nada de inocente tuvo aquel acto donde desde la Universidad Iberoamericana abuchearon a Enrique Peña Nieto. Dentro de ella había ya individuos haciendo trabajo.

Cualquier movimiento social ciudadano era captado por gente de la hoy Morena que, atenta, se metía en ellos para saber qué se estaba gestando y apropiarse también de esos movimientos.

Exactamente lo mismo que toda la vida hizo el PRI que no dejó florecer organizaciones ciudadanas. Dividir fue su arma. Es lo que hoy hace el gobierno en turno, pero con mayor ferocidad y abusando de la buena Fe que tantos ciudadanos pusieron en ellos. Hoy, continúa ese trabajo divisorio al amparo de una voz y una herramienta informativa más poderosa por su alcance: El presidente y su mañanera.

El radical talante de Ackerman haciendo lo propio en la UNAM y hoy tiene en la nómina a parientes directos de la esposa, Irma Eréndira Sandoval. ¿Qué de diferente ofrecen? ¿No corrupción? ¿De modo que la corrupción es mero asunto de dinero?

En un trabajo oculto y silencioso inoculan su ideología, vendiendo la idea de paraísos como Cuba o Venezuela.

De súbito, alumnas quinceañeras quieren ir de viaje de cumpleaños a Cuba. Quizá no esté diciendo nada que se ignore, pero hay allí un trabajo cuyos efectos empezaron ya a cosecharse.

Acabar con todas la instituciones para el control absoluto del poder. Notimex tuvo en los problemas sindicales y las mafias que se fueron posicionando el pretexto para despedir por igual a aquellos que estorben sus planes de controlar, desde allí, la información oficial. Es el filtro desde donde se controlará la información estatal y del país. Despidieron y contrataron a gente incondicionales a Morena. Intolerantes y absolutistas se convierten en hordas cuando sienten el peligro de que alguien renuncia a la farsa. Los ataques de todo un contingente de Morena y sus bots se encargaron de hacer el #ApagaAristegui, para desacreditarla. Una manera de enviar el mensaje a Aristegui de no tocar a Sanjuana Martínez.

¿Qué viene para México? A grosso modo este es el escenario que tenemos enfrente. Hoy, más que nunca, se necesitan contrapesos verdaderos. Ciudadanos vigilantes de un México que no merece un retroceso de la magnitud de la que estamos viendo. ¿Exagero acaso?

Jovita Zaragoza Cisneros

Zaragozacisneros.jovita@gmail.com

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