Juan José Arreola - Código Político

Simplicidad de pensamiento – Juan José Arreola

Andrés Manuel López Obrador tiene dos problemas muy severos que le están haciendo tener tropiezos en su ejercicio gubernamental.

Uno de ellos es la falta de congruencia entre sus dichos y sus hechos, entre muchos de los compromisos pactados y la realidad de su gobierno.

El otro es su estilo personal de gobernar.

De la primera, tenemos centenas de referencias que van desde aquella promesa realizada en su campaña electoral, de bajar el precio de las gasolinas, hasta uno de sus últimos dichos, al asegurar que la curva de contagios de Covid-19 se está aplanando y que ya se domó a la infección.

Incluyo -con todo pesar porque creí que éste sí iba a aplicar- la promesa de poner el ejemplo de transparencia, honestidad y compromiso social.

Infortunadamente para el país y para los mexicanos, los hechos observables, tangibles y medibles no le dan la razón.

La psicología presidencial

Una de sus conductas más decepcionantes es la de mentir; miente con facilidad extrema desde el momento mismo que su personalidad lo empuja a tener la necesidad de demostrar que saber todo y, por consecuencia, contesta todo, controla todo y siempre tiene la razón, aunque para tratar de convencernos de eso, recurra a la mentira.

Su razonamiento cotidiano se sustenta en lo que los psicólogos denominan Pensamiento Automático; esto es, en decir y actuar de manera rápida, sin mucho esfuerzo mental y sin aparente control voluntario en aras de mantener la imagen descrita, del capaz sabelotodo.

Por este primer cuadro es que podemos considerar que el presidente mexicano cae también en el llamado “Efecto Encuadre”, que es una tendencia a sacar conclusiones diferentes, dependiendo de cómo se presenta la información, sobre todo si esta es crítica o se contrapone a sus planteamientos.

Me parece que por eso, de manera reiterada recurre a una oración que ya comienza a hacer historia: “yo tengo otros datos”.

Así, López Obrador cree -e intenta hacer creer a los más que pueda- que a diferencia del resto de la población y, sobre todo, de los mandatarios que lo antecedieron, es una persona de gran capacidad, de profunda sensibilidad y congruente socialmente.

Esto se debe a que tiene un exceso de confianza que lo conduce a sobreestimar o a exagerar sus propias capacidades.

Contradictoriamente, manifiesta un exceso de optimismo por el futuro, pues subestima la probabilidad de que ocurran eventos negativos y sobreestima la probabilidad de eventos positivos.

Esta combinación de constructos mentales; esto es, pensamiento automático, exceso de confianza, exceso de optimismo y el llamado “Efecto de Encuadre”, refleja a una persona voluntariosa y con ánimo de hacer las cosas pero sin la capacidad suficiente para conducir la política de una nación.

Nos muestra a una persona que no es analítica, que no se interesa por investigar sino por responder de inmediato y acorde a su entender; no recurre al pensamiento reflexivo, que exige control, deliberación, esfuerzo y cálculo complejo.

Por eso, para él, la realidad está dividida solamente en dos: su gobierno junto con sus seguidores y los adversarios de éste; los conservadores y los liberales o, de manera más simple, los que están con él y los que están en su contra.

Este es un pensamiento simple, voluntarioso, dicotómico y binario que lo aleja del buen gobierno y la gobernanza.

No me ayudes compadre

Los integrantes del gabinete, muy seguramente están conscientes de esta condición pero no se han atrevido a convertirse en reales colaboradores del presidente; se asumen como empleados no como consejeros y, por ende, sólo atienden instrucciones o eso pareciera.

Los últimos acontecimientos en los que se han visto involucrados personajes como Rocío Nahle o Luisa María Alcalde muestran las debilidades de gente que puede ser capaz pero que no las dejan ser.

Post Data

Sí queremos presidentes o presidentas que se preocupen por el pueblo y combatan la corrupción, pero también queremos que sean capaces de cumplir con sus metas y conducir al país a mejores estadios.

Juan José Arreola

Periodista

Lic. en Periodismo Digital

Twitter: @juanjosearreola

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