Ivonne Olascoaga - Expresiones

Un ejercicio de introspección – Ivonne Olascoaga

He tenido la oportunidad de conversar con algunas personas respecto a su experiencia en torno a “la cuarentena” de dos meses y días. Algunas coinciden en que no fue fácil, porque rompió con su rutina y la cotidianidad; y es que la rutina nos aleja de la incertidumbre, el saber qué va a suceder nos da seguridad de lo vendrá.

Cambiar nuestros hábitos, nuestros horarios, no es fácil. Las personas que tienden a la autoexigencia, se les complica la vida, porque se convierten en sus propios jefes diciendo a cada momento “no es suficiente”, “si estás en la comodidad de tu casa, debes dar más” y se convierten en sus propias supervisoras (en el caso de las mujeres) diciendo, si estás en casa, bien puedes darle una limpiada a ese lugar que no has limpiado, bien puedes dedicar un poco de tiempo para labores domésticas en una “escapada”.

De tal modo que ahora que están en casa tienen más trabajo y menos tiempo para ellas mismas, y es que, lo que agrava la situación, es que no designan un tiempo específico para el trabajo de la oficina, el trabajo para la casa y su creencia de que ahora que “ahorran tiempo en el traslado de su casa a la oficina” les sobra el tiempo y quieren dar más tiempo a las labores del hogar y más tiempo al trabajo de la oficina, lo que las deja trabajando todo el día.

Otras más (que tienen el privilegio de trabajar en casa) comparten que su esposo pasó a ser un hijo más, un hijo más que le demanda tiempo, porque no sabe dónde buscar las cosas, porque le gustaría comer determinado postre o comida.

Estas experiencias que me comparten me llevan a la reflexión de que las mujeres y los hombres, de manera inconsciente, siguen replicando los roles de género. Ya sea por costumbre o por cultura, y son esas cosas que se hacen de manera implícita, y aquí quiero invitar a quien me esté leyendo a recordar tres cosas que hace de manera implícita. Tal vez sea lavar el automóvil, planchar la ropa, lavar el baño, etc. elijan una de esas tres. Les invito a recordar quién les dijo que hicieran tal o cual cosa que hacen y que no les agrada del todo, no necesariamente tiene que ser una persona, tal vez es una costumbre familiar.

Ahora les invito a reflexionar e identificar su sentir al hacer algo que no les gusta pero lo hacen sin que nadie les hubiera dicho de manera explícita que lo hicieran. Tómense su tiempo.

¿Cómo les hace sentir realizar algo que no quieren (por esa razón que cada una de ustedes tiene) y que es una indicación que no se expresó de manera abiertamente? ¿Les hace sentirse a gusto consigo mismas? ¿Cómo es su sentir ahora que lo piensan al leer estas líneas?

La intención de hoy fue hacer una invitación a mirar qué hacen sin tener una indicación explícita. Indagar de dónde viene esa necesidad de hacer algo que no fue mencionado (y vean si es realmente una necesidad o creen que necesitan hacerlo, es decir es una “creencia”) o es algo que aprendieron que se debe hacer.

Ya que tengan la respuesta quédense con ella unos minutos para hacerla consciente y saber cómo les hace sentir, para que por último decidan qué quieren hacer. Es decir, continuar haciéndolo, hacerlo explícito o dejar de hacerlo.

Ivonne Olascoaga

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top