Alfonso de la Torre - Con-Sciencia

Comprendamos la realidad y reconozcámonos en ella – Alfonso de la Torre

¿Por qué acepté escribir en EnLaLupa.com?

En mis primeros cuarenta años trastabillé, casi constantemente, buscando el sentido de mi vida: el para qué de ella. En el honrado intento, porque lo hacía con intención sincera de tener una idea clara de lo que decía, hacía o lo que sucedía… o el intento de descubrir el sentido profundo de mi existencia; dañé personas, boicoteé proyectos, saboteé oportunidades hasta que, finalmente, encontré que el sentido de mi vida sería, en palabras de Viktor Frankl, “ayudarle a otros a encontrar el sentido de sus vidas” para que no batallaran tanto como yo, y que sus vidas fueran lo productivas y humanas y trascendentes que, desde entonces, ha sido para mí a mis actuales setenta y cuatro años.

Lo más valioso que aprehendí es que para encontrar el sentido de la vida, tanto individual como colectivamente, los seres humanos somos guiado por la consciencia. Dice Frankl en su libro Logoterapia y Análisis Existencial: “La consciencia es la capacidad de percibir totalidades llenas de sentido, en situaciones concretas de la vida; es entonces, el ‘órgano de sentido’. Gracias a ella podemos llegar a descubrir lo que para nuestra vida es ‘lo único necesario’.”

Ahora ya se, con certeza, como explica Frankl, que “existen situaciones en las que el hombre se ve confrontado con una pluralidad de valores entre los que tiene que elegir, es decir, ha de escoger entre principios que se contradicen unos a otros. Si dicha elección no ha de hacerse arbitrariamente, de nuevo hay que referirlo y remitirlo a la consciencia, única que hace que el hombre tome su decisión con libertad, pero no arbitrariamente sino responsablemente.

Por supuesto, el ser humano sigue siendo libre ante su conciencia, pero esta libertad consiste sola y únicamente en elegir entre dos posibilidades: o seguir el dictamen de la consciencia, o hacer caso omiso de sus advertencias. Cuando la consciencia se reprime y ahora sistemática y metódicamente, acabamos entonces por ir a parar ya al conformismo occidental, ya al totalitarismo oriental, según unos ´valores´ exageradamente generalizados sean respectivamente ofrecidos o impuestos a uno por la sociedad.”[i]

Es por ello que he decidido propiciar, mediante la novedad para mí de escribir en un periódico digital, la oportunidad de ventilar en público – el conocimiento se construye colectivamente- la paradoja de vivir en una época caracterizada por un frecuente conflicto de valores y un sentimiento de falta de sentido.

Me anima conocer las recomendaciones, que a propósito hace el creador de la Terapia Espiritual: la Logoterapia. Las transcribo a la letra. “En esta nuestra época la educación ha de poner el máximo empeño no sólo en proporcionar ciencia, sino también en afinar la consciencia, de modo que el hombre sea lo bastante perspicaz para interpretar la exigencia inherente a cada una de sus situaciones particulares.”[ii]

“En una era en que los diez mandamientos parecen estar perdiendo su validez para muchos, debe el hombre ponerse en condiciones de percibir los 10 mil mandamientos que se desprenden de las 10 mil situaciones con las que se ve confrontado en su vida. No solamente le parecerá así que su vida vuelve a tener sentido, sino que él mismo estará inmunizado contra todo conformismo y totalitarismo; porque sólo una consciencia despierta y vigilante puede hacerle ‘resistente’, de tal modo que ni se abandone al conformismo ni se doblegue al totalitarismo.”[iii]

“Así pues, hoy más que nunca la educación es educación en la responsabilidad. Vivimos en una sociedad de abundancia, pero esta abundancia no lo es sólo de bienes materiales, es también una abundancia de información, una explosión informativa… Nos acosan estímulos e incentivos de todas clases, y no sólo sexuales. Si el hombre en medio de todo este torbellino de estímulos quiere sobrevivir y resistir a los medios de comunicación de masas, debe saber qué es o no lo importante, qué es o no lo fundamental; en una palabra, qué es lo que tiene sentido y qué es lo que no lo tiene.”[iv]

Espero que juntos podamos ir descubriendo el sentido de los acontecimientos coyunturales de nuestro momento histórico, en el aquí y el ahora de nuestra realidad mexicana, y si en algunas situaciones no lo logramos, recordaremos a Albert Camus: “Si los hombres no siempre pueden conseguir que la historia tenga sentido, siempre pueden actuar de tal forma que sus propias vidas lo tengan.”

Alfonso de la Torre

[i]   Viktor Frankl, «The Unconscious God», Herder Editorial, 2da. Edición, 1977.

[ii]  Ibidem

[iii] Ibíd

[iv]   Ibíd

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top