Antulio Sánchez - La caza de los bits

El valor de Napster – Antulio Sánchez

El tiempo se mueve muy rápido en la era de las nuevas tecnologías, lo que se refleja en el programa Napster, que acaba de cumplir 21 años de haber sido lanzado. Napster fue quien vino a darle un giro de 180 grados a la circulación y consumo de los productos musicales, alterando para siempre el ecosistema musical.

Este programa surgido en las postrimerías del siglo XX, ni siquiera alcanzó los tres años de vida y su corta existencia se desenvolvió en los pasillos judiciales. No obstante, en ese lapso, Napster no sólo hizo del intercambio de archivos de música una cultura, sino que impulsó el formato MP3 como un estándar del consumo de la música en internet.

El creador de Napster, Shawn Fanning no podía imaginar (como suele suceder en el campo de la tecnología) el sismo que generaría su invención en la industria cultural en general y en la musical en particular, ya que al facilitar la búsqueda de melodías en formato MP3, impulsó la capacidad de agencia que reclamaban los melómanos en su consumo musical, que se basó en melodías y no en discos completos.

Fanning lo que hizo fue regresar al pasado inmediato para crear su invención, retornó al modelo cliente-servidor que fue la base de los esquemas de red impulsados por la otrora Arpanet, de manera que eso le facilitó articular un protocolo para compartir los archivos de música ubicados en equipos remotos.

El éxito del programa se tradujo en millones de descargas de canciones del ciberespacio, pero también fue la fuente de inspiración de Apple para salir del atolladero económico en que se encontraba.

Sólo con el antecedente de Napster y el comportamiento de los amantes de la música que ese programa P2P desencadenó, se puede comprender la combinación de la plataforma iTunes y el dispositivo iPod, que hizo factible que los amantes de la música pudieran reconfigurar perpetuamente su consumo de canciones a voluntad.

Apple impulsó esto, y de la mano de la negociación con la industria puso el último clavo que le faltaba al ataúd para enterrar al viejo modelo de la industria musical. No obstante, el binomio iPod-iTunes sacudió todo el continente de la música y sus satélites —minoristas, vendedores, publicistas, etcétera— que fueron aplastados por esa ola gigante de la personalización de la música que dicho binomio impulsó.

Este acercamiento de Apple al negocio de la música, no sólo catapultó a Apple a las nubes, sino que también sembró la semilla que ha hecho que dicha firma sea el gran titán en términos de valoración de las empresas de internet.

La investigadora Shoshana Zuboff atribuye este giro exitoso de Apple a una genialidad de diseño, marketing y visión estimulada por Steve Jobs. Pero en realidad la cultura de los consumidores de «tener lo que quiero cuando yo lo quiero», que avivó el binomio iPod-iTunes, fue factible gracias a que Napster había ya detectado las necesidades de los melómanos y de sus demandas, por lo que fue el verdadero impulsor del consumo individualizado que después capitalizaría Apple y otros.

Antulio Sánchez

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