Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

Convulsiones en el globo y la sociedad civil – Niels Rosas Valdez

Por semanas lo único que escuchábamos era “Covid-19, Covid-19, Covid-19” en cada noticia, ronda y artículos de opinión, reportajes, anuncios de gobiernos, en casa y en el trabajo. Esto no quiere decir que no sucedían otros eventos importantes en el mundo, porque desde luego acontecían, sino que el número de ellos era limitado y eran obnubilados por lo que sea que se tuviese que decir acerca del nuevo coronavirus. Pero recientemente hemos sido testigos de una serie de sucesos impresionantes que sin duda han convulsionado al globo. Uno de ellos es la deficiencia e incongruencia de los gobiernos ante la pandemia; otro es la posición de Estados Unidos de América (EUA) y China en el esquema mundial; y finalmente otro es el movimiento global en contra del racismo.

Acerca del primero, esto es algo que en realidad se ha visto de manera generalizada en los gobiernos alrededor del mundo, sólo que en unos ha sido mayor el nivel que en otros. En tal contexto se pueden citar algunos países que lograron afrontar de manera más satisfactoria los estragos de la pandemia, como Corea del Sur (luego de haber sido saboteada por un grupo religioso), Taiwán, Costa Rica, Austria, Jordania, entre otros. Pero también hay una lista larga de aquellos que no lo hicieron bien y siguen teniendo deficiencias a pesar de las alternativas mostradas por académicos. Un ejemplo es Brasil, que por Jair Bolsonaro está envuelto en una narrativa de película de terror que ha significado la muerte de cerca de 30 mil personas (el cuarto país con más defunciones por Covid-19 según la Johns Hopkins University) y la dimisión de dos secretarios de salud, el segundo apenas un mes del primero. En Sudamérica, Venezuela también se encuentra en crisis, sobre todo por los limitados servicios, como el agua, a los que las personas pueden acceder. Nuestro país también presenta deficiencias, con gobiernos federal y estatales que no se ponen de acuerdo con un semáforo de riesgo y un presidente que da un mensaje contradictorio al negarse a respetar las medidas de sana distancia que el subsecretario de Salud repite incansablemente cada día.

En relación al segundo suceso, en los últimos meses se ha evidenciado el declive pronunciado de EUA como líder en el escenario internacional. Parte de las razones las encontramos en las decisiones de Donald Trump, pero otras han sido de años atrás. Las salidas de acuerdos internacionales dejan acéfalo el liderazgo global y le quitaron al país de las barras y las estrellas esa posición de referencia mundial. Pero el hecho de no ayudar a sus aliados en tiempos de crisis mientras que sus rivales sí lo hicieron, el hecho de salirse emberrinchado de la Organización Mundial de la Salud, dejando el rol de guía a sus rivales, y la clara incapacidad de intervenir a diestra y siniestra y de manera enérgica en sus espacios de interés, como Siria, Venezuela y Hong Kong, entre otros, evidencia que Washington perdió su poder político. Está por demás decir que China, llena de ambiciones ahora que tiene poder, se encuentra en el ascenso más prominente en su historia y que no faltará mucho para que sea ella quien imponga las reglas en globo y nos encontremos en un mundo más polarizado.

Finalmente, el tercer suceso es el asesinato de George Floyd que, si bien fue un evento doméstico, su repercusión es global. Ese acto saca de nuevo a la luz el sistema de justicia tan corroído, diferente e infame que existe en el país – todavía – hegemónico del mundo, ese mismo que se contradice diciendo buscar la democracia, la igualdad y la seguridad humana para todas sociedades del mundo. Hay que empezar en casa. Pero este suceso ha demostrado la capacidad de la sociedad civil, no sólo en EUA, sino en – casi – todo el mundo de exigir el cambio positivo. Es una sociedad civil global que se cansó de los feminicidios; de la discriminación hacia personas con orientación sexual diferente; de la pederastia de los grupos religiosos (particularmente católicos) y de su ocultación por parte de las altas cúpulas del clero y de los gobiernos; y de la deficiencia e incompetencia de los gobiernos en varios temas mucho antes y durante la pandemia de Covid-19. Estos movimientos son los que soñaron muchos teóricos, activistas e incluso políticos que depositaban el cambio real a través de la sociedad civil. Sin duda, estamos por buen camino y esto alienta a seguir luchando y demandando al gobierno y a los poderes económicos una vida más justa para todos.

Niels Rosas Valdez

Escritor, historiador e internacionalista

@NielsRosasV (Twitter)

niels.rosas@gmail.com

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