Hugo Cabrera Ruiz - Horizonte Parlamentario

El gran boquete laboral del Covid-19 – Hugo Cabrera

El 2020 es un año atípico para todos. La pandemia nos ha hecho replantear muchos aspectos que, aunque siempre han requerido de atención y esfuerzo especial, considerábamos normales. Las relaciones laborales y el empleo, algo que contemplábamos como un indicador claro para medir el bienestar y la capacidad de satisfacción de necesidades dentro de una sociedad, es un rubro que ha tenido afectaciones importantes.

La probable reactivación paulatina de las actividades, siempre dependiente del comportamiento epidemiológico, no brinda certeza de que podremos recuperar lo perdido, al menos no en el corto plazo. La situación nos obliga a ser creativos, resilientes y capaces de entender y analizar con seriedad las consecuencias en materia laboral y económica.

La recuperación difícilmente será en un corto plazo, pero conocer la dimensión real del impacto, más el valioso aprendizaje obtenido en estos complejos meses, deberán ser factores clave para emprender rumbo en el rescate económico, íntimamente ligado a la recuperación de empleos, que a la vez inciden en que más familias mexicanas puedan proteger y mejorar su calidad de vida.

Según datos oficiales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en el mes de abril se perdieron 555 mil 247 empleos formales, se suma a los 198 mil 33 puestos de trabajo que se dieron de baja del 13 al 31 de marzo. En un análisis sencillo pero muy sensible, el Covid-19 le ha costado al país (del 13 de marzo al último día de abril) 753 mil 280 empleos perdidos; de este tamaño es el reto que nos espera.

A falta de confirmación oficial, Gobierno Federal adelantó que se estima que en mayo se estarán perdiendo 350 mil empleos formales más; si el IMSS confirma la cifra, la crisis generada por la pandemia le estaría costando al país en materia laboral 1 millón 100 mil empleos formales perdidos, hasta el momento.

Querétaro se encuentra entre los primeros 10 lugares a nivel nacional con la mayor pérdida de empleos a nivel nacional durante abril del 2020, con un total de 20 mil 589 puestos de trabajo menos, según cifras del IMSS.

Esto es únicamente lo que reporta el Instituto Mexicano del Seguro Social, es decir, empleos formales. Sabemos que existe un enorme espectro de informalidad en nuestra economía, mismo que es mucho más complejo de calcular.

La Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE), que realiza el INEGI, expone que el panorama puede ser mucho más alarmante que lo reportado por el Instituto Mexicano del Seguro Social, ya que señalan que los estragos por la pandemia y el coronavirus generaron la pérdida de 12.5 millones de trabajos durante el mes de abril; la Población Económicamente Activa pasó de 55.7 millones en marzo, a 45.4 millones en abril.

Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México, expresó que 2.1 millones de los empleos perdidos que reporta la encuesta son formales, mientras que 10.4 millones corresponden a la informalidad, siendo este sector todavía más afectado ante la contingencia.

Más allá de catastrofismos, la situación exhibe de cuerpo entero la insuficiencia en las medidas de rescate económico que se han emprendido, sin descuidar la situación sanitaria, se deben profundizar los programas e impulsar mecanismos que amortigüen el impacto y aceleren la recuperación de la economía del país y de los estados.

No podemos esperar a que todo esto pase para empezar a pensar en recuperar lo que hemos perdido. Es urgente una ruta clara para salir de este difícil episodio de la historia de México y de Querétaro lo más pronto posible.

Hugo Cabrera Ruiz

Diputado local

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